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PROGRAMA ANUAL
2000-2001
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

  

MENINGITIS

 

Tratamiento

Justificación

Las meningitis, frecuentemente, son una urgencia médica por ello es fundamental hacer un diagnóstico precoz y administrar el tratamiento adecuado a la mayor brevedad posible. La supervivencia de un paciente con meningitis, especialmente si se trata de una meningitis aguda bacteriana o de una meningitis subaguda/crónica va a estar condicionado por el tiempo que se tarde en comenzar con el tratamiento adecuado.

 

Medidas generales

La sospecha de una meningitis obliga a remitir al paciente a un centro hospitalario que cuente con los medios diagnósticos y terapéuticos necesarios.

Todas las meningitis requieren una vez confirmado el diagnóstico, ingreso hospitalario, al mínimo, con criterios de observación.

En la mayor parte de las meningitis son fundamentales las medidas de soporte (pueden necesitar ingreso en UVI) así como el tratamiento específico de cada patología.

En general, habrá que procurar asegurar el mantenimiento de las constantes hemodinámicas, asegurar la permeabilidad de la vía aérea, mantener una adecuada hidratación del paciente, si es posible vía oral y si no se puede garantizar esta vía, habrá que establecer un régimen de sueros adecuado, con un aporte de al menos 2.500-3.000 cc por día para compensar las pérdidas insensibles añadidas al posible cuadro febril.

 

Medidas farmacológicas

 

Medidas sintomáticas

Casi todas las meningitis tienen en común la cefalea y la fiebre, por lo cual la mayoría de las medidas sintomáticas van destinadas a su alivio.

a) Analgésicos y antitérmicos: se debe utilizar aquél que mejor conozcamos.

Por vía oral se recomienda, frecuentemente, el paracetamol o los antiinflamatorios.

Por vía intravenosa se suele utilizar:

- Metamizol: (ampollas 2 gr/6-8 horas): se recomienda diluir la ampolla de metamizol en 100 cc. de suero, administrarla en 20-30 minutos y tomar previamente la tensión arterial porque la administración de este fármaco, especialmente de forma rápida puede provocar hipotensión.

- Pro-paracetamol: ampollas de 1 gr/6-8 horas.

- Ketorolaco trometamol (ampollas de 10 y 30 mg): Puede provocar náuseas, dispepsia, dolor abdominal y somnolencia.

Si se deja pautado de forma regular este tratamiento, previa a su administración, hay que tomar la temperatura del paciente, para no enmascarar fiebres.

b) Anti-eméticos, si precisan: Metoclopramida…

 

Medidas etiopatogénicas

 

Meningitis agudas

Meningitis agudas bacterianas

El factor más importante que determina la evolución de estos pacientes es la administración rápida del tratamiento antibiótico adecuado. Ante la sospecha de meningitis bacteriana el tratamiento antibiótico debe iniciarse de manera empírica si es necesario. Deben emplearse antibióticos bactericidas y con buena penetración de la BHE. En general, se dice que no debe demorarse más de 30 minutos la administración de la primera dosis de antibióticos desde que se sospecha el diagnóstico de meningitis bacteriana habiendo realizado ya la PL.

Una de las razones por las que puede retrasarse el tratamiento, es la necesidad de realización de una TAC craneal previo a la PL. La TAC craneal debe realizarse obligatoriamente si hay focalidad neurológica, papiledema o coma. La tendencia actual es no demorar la administración de antibióticos a la realización de una TAC craneal o incluso a la realización de PL si esto va a suponer un retraso importante en la administración del fármaco. En esas ocasiones se recomienda administrar la primera dosis de antibiótico de manera simultánea o inmediatamente después a la extracción de los hemocultivos y tras evidenciarse en la TAC que no hay proceso expansivo intracraneal, realizar la PL. Aunque se inicie el tratamiento antibiótico 1 ó 2 horas antes de realizar la PL, no disminuye la sensibilidad diagnóstica del LCR si se extraen hemocultivos.

Si no se identifica el agente etiológico mediante la tinción de Gram no se puede demorar el tratamiento a la espera de los resultados del cultivo de LCR y el diagnóstico de meningitis bacteriana es probable los pacientes deben recibir tratamiento antimicrobiano empírico urgente, basándose en la edad, el agente causal más probable por la edad, y las enfermedades subyacentes. El tratamiento definitivo dependerá del germen aislado y las sensibilidades a los tratamientos.

En general, un paciente de cualquier edad sin inmunodepresión (con o sin fístula de LCR) y sospecha de meningitis aguda bacteriana deberá recibir una cefalosporina de 3ª generación (cefotaxima 300 mg/kg/día en 6 dosis i.v., o ceftriaxona 4 g. en 1-2 dosis i.v.); en áreas donde la prevalencia de S. pneumoniae resistente a cefotaxima (Concentración Inhibitoria Mínima >2 mg/L) es elevada, se aconseja añadir vancomicina al tratamiento empírico inicial. El primer día de tratamiento deben emplearse dosis altas (1 gr/8 h.) y, posteriormente, ajustar la dosis al valor de la concentración sérica. Si se aísla un neumococo con CIM de cefotaxima < 1mg/L, la vancomicina debería retirarse. Además, hay que asociar ampicilina en el niño menor de 3 meses, en el adultos, mayor de 50 años y cuando exista sospecha de infección por Listeria (rombencefalitis, enfermedades debilitantes….) (15).

A continuación se expone según la edad y el germen causal más frecuente, el tratamiento empírico recomendado. Las dosis recomendadas, así como los efectos secundarios más frecuentes de cada antibiótico se resumen después.

Tratamiento empírico recomendado según la edad y los gérmenes más frecuentes

Recién nacidos:

Gérmenes más frecuentes: E. coli, S. pneumoniae, L. monocytogenes.

Tratamiento empírico: ampicilina 100 mg/Kg/8 h. iv + cefalosporina de 3ª generación (cefotaxima 50 mg/kg/6 h iv). En los recién nacidos la ceftriaxona tiene problemas de unión a la albúmina y alteraciones del metabolismo de la bilirrubina por lo que se recomienda la cefotaxima.

Niños de 4 a 12 semanas:

Gérmenes más frecuentes: H. influenzae, S. pneumoniae.

Tratamiento empírico: ampicilina 100 mg/kg/8h iv + cefalosporina de 3ª generación. Las cefalosporinas de tercera generación más usadas son la cefotaxima y la ceftriaxona en todas las edades, la ventaja de la ceftriaxona es su administración: 1-2 dosis al día y su gran eficacia frente al meningococo (excepto en recién nacidos).

Niños de 3 meses a 6 años:

Gérmenes más frecuentes: Meningococo, S. pneumoniae.

Tratamiento empírico: cefalosporina de 3º generación ± vancomicina.

Adultos jóvenes:

Germen más frecuente: S. Pneumoniae, seguido del meningococo.

Tratamiento recomendado: cefotaxima 2g/4h o ceftriaxona 1-2g/12 h. Como alternativa se puede usar vancomicina +ampicilina.

Adultos mayores de 50 años:

Gérmenes más frecuentes: S. Pneumoniae, meningococo, L. monocytogenes, H. influenzae, Gram negativos.

Tratamiento empírico: cefotaxima o ceftriaxona con ampicilina o trimetoprín-sulfametoxazol. Aunque la incidencia de Listeria es algo más alta en mayores de 65 años, la tendencia actual es a cubrir con ampicilina todo paciente de más de 50 años, pues las cefalosporinas de tercera generación son inactivas frente a listeria. También se está utilizando trimetoprín-sulfametoxazol como alternativa al tratamiento con ampicilina con éxito.

Pacientes con operaciones neuroquirúrgicas, portadores de shunt V-P:

Gérmenes más frecuentes: estafilococos, difteroides, bacilos Gram negativos.

Tratamiento empírico: vancomicina 1g/12 h + ceftazidima 2g/ 8h iv o cefepime.

Neutropenia:

Gérmenes más frecuentes: enterobacterias, pseudomonas.

Tratamiento empírico: ceftazidima 2g/8h iv o cefepime + amikacina 5 mg/kg/8h iv con ampicilina o trimetoprín-sulfametoxazol.

Inmunodepresión sin neutropenia, etilismo avanzado:

Gérmenes más frecuentes: meningococo, neumococo, listeria, enterobacterias, H. influenza.

Tratamiento: ceftriaxona (alternativa vancomicina) con ampicilina (gentamicina) o trimetoprín-sulfametoxazol.

Dosis recomendadas y efectos secundarios de los antibióticos recomendados:

Ampicilina:

La dosis recomendada es de 100 mg/kg/8h iv en niños y 2g/ 4h iv en adultos.

Igual que otras penicilinas puede producir tromboflebitis, reacciones de hipersensibilidad, nefritis intersticial, anemia hemolítica, fiebre…Además, puede producir una erupción maculopapulosa más frecuente cuando se emplean dosis altas, si el paciente está tomando alopurinol, padece mononucleosis, insuficiencia renal, leucemia linfática o infección por VIH.

Aztreonam:

La dosis recomendada es de 6-8 g/24 h. Efectos secundarios similares a otras penicilinas. Puede producir alteración de las transaminasas aunque es poco frecuente.

Cefotaxima:

La dosis recomendada es de 50 mg/kg/6h iv en niños y 1-2g/4-6h en adultos.

Los efectos secundarios son los de otras cefalosporinas: tromboflebitis (1 por ciento), reacciones de hipersensibilidad aunque son menos frecuentes que con las penicilinas (el 10 por ciento de pacientes alérgicos a penicilina presentan también alergia a las cefalosporinas), diarrea…

Ceftazidima:

La dosis recomendada es 50-100 mg/kg/8h en niños y 1-2g/8-12 h. en adultos.

Ceftriaxona:

La dosis recomendada es de 50-100 mg/kg/12 h. en niños, en adultos 1-2g/12 h.iv o im.

Pueden aparecer concreciones biliares que en ocasiones cursan con clínica de colecistitis (muy raro), revierten al suspender el tratamiento. Compite con la bilirrubina en la unión a la albúmina.

Ciprofloxacino:

Dosis de 800/1200 mg/día.

Como otras quinolonas puede originar alteraciones del SNC, convulsiones, nerviosismo, agravar la miastenia gravis, originar exantema, prurito. Hasta tener más datos, de momento no parece recomendable el uso de quinolonas en niños, mujeres embarazadas o lactantes sobre todo si existe otra alternativa.

Cloranfenicol:

La dosis en adulto es de 50-100 mg/kg/día (máximo 4-6 g/día), en niños 50-75 mg/kg/día iv en 4 dosis.

Las concentraciones terapéuticas de cloranfenicol están en el rango de 15-25 mg/mL, deben obtenerse de 60 a 120 minutos después de completar la administración oral o intravenosa. Las concentraciones superiores a 30 mg/mL se asocian con aumento en la frecuencia de supresión de la médula ósea. La supresión medular es dosis dependiente, es reversible y es más frecuente en pacientes con insuficiencia hepática o si la dosis total es superior a 4 g/día. Niveles superiores a 50-80 mg/mL pueden disminuir la contractilidad miocárdica sobre todo en pacientes con shock o enfermedad hepática.

Puede disminuir el efecto de los anticonceptivos orales o causar anemia aplásica (efecto idiosincrásico con una frecuencia de 1/20000-40000 tratamientos). Ésta puede aparecer semanas o meses después de finalizar el tratamiento. También puede ocasionar anemia hemolítica si existe déficit de G6PD, síndrome gris del recién nacido…

El cloranfenicol, hoy en día, se utiliza muy poco como tratamiento de meningitis bacterianas.

Gentamicina:

Dosis de 1-5 mg/Kg de carga y después dosis de 1-2mg/kg/8h.

Sus efectos secundarios son los de los aminoglucósidos: nefrotoxicidad (5-25 por ciento) más marcada en pacientes ancianos, con dosis total alta, en hipertensos, hepatópatas, o si existe deterioro previo de la función renal. Producen también toxicidad vestibular y coclear.

La gentamicina es más nefrotóxica que la tobramicina y posiblemente también que la amikacina y netilmicina. Sobre el VIII par es más vestibulotóxica que ototóxica.

Imipenem:

Dosis en adultos:2 g/24h. En niños la dosis es de 40-60 mg/kg/día en 4 dosis.

Puede producir náuseas y vómitos sobre todo con la infusión rápida. Tiene hipersensibilidad cruzada con la penicilina. Puede producir aumento de las transaminasas, leucopenia… Las convulsiones pueden aparecer, sobre todo, si se administra a dosis altas y/o existe insuficiencia renal, enfermedad del SNC, o se administra concomitantemente con ciclosporina, teofilina, ganciclovir…

Penicilina G:

Dosis de 300.000 U/Kg/día hasta 2.4000.000 en adultos, en niños, se recomiendan dosis de penicilina benzatina de 50000U/kg/día en dosis única u otras formas de penicilina G.

Sus efectos secundarios son similares a los de otras penicilinas. La penicilina procaína inyectada de forma accidental ha sido causa en ocasiones de síndrome de ansiedad, conducta psicótica, alucinaciones, convulsiones…

Trimetoprín- Sulfametoxazol:

La dosis recomendada es de 20 mg/kg/día iv de trimetoprin en adultos, repartidos en 3-4 dosis; en niños se recomienda una dosis de 5-6 mg/kg/ día repartido en 2 tomas. El tratamiento prologado puede causar anemia megaloblástica por déficit de ácido fólico por lo que hay que dar suplementos de folínico durante el tratamiento (la administración de folínico revierte la anemia pero no interfiere con el efecto antibacteriano). También puede ocasionar leucopenia o trombocitopenia.

Vancomicina:

La dosis es de15 mg/kg/6h iv, en general, se dice que 2g/día.

Puede producir los efectos secundarios de otros glucopéptidos: hipersensibilidad, eosinofilia…Durante la perfusión de vancomicina sobre todo si es rápida, puede aparecer una erupción pruriginosa que suele comenzar en el cuello y parte alta del tronco llamado síndrome del hombre rojo y que a veces se acompaña de hipotensión. Este cuadro parece que se debe a la liberación de histamina y se previene con una administración más lenta. La nefrotoxicidad y la ototoxicidad son muy raras.

Tratamiento antibiótico y tiempo de duración recomendado según agente etiológico

1-Neisseriae meningitidis, cocos Gram (-):

Si es sensible: penicilina G (4 x 106 U/4h iv), si es resistente a penicilina; ceftriaxona 2g/12h iv o cefotaxima 50 mg/kg/4h. El meningococo no suele tener alta resistencia a penicilina pero hasta conocer esta sensibilidad hay que cubrir al paciente con una cefalosporina de 3ª generación. Se recomienda tratamiento durante 14 días.

Como alternativa: aztreonam, cloranfenicol

2- Streptococo pneumoniae:

El tratamiento debe aplicarse según la concentración mínima inhibitoria, si es menor de 0.1: penicilina G, si está entre 0.1-1: ceftriaxona o cefotaxima. Si la CMI es mayor de 1: vancomicina.

Penicilina G, ampicilina, ceftriaxona o cefotaxima han sido los agentes más utilizados para el tratamiento de la meningitis neumocócica. Sin embargo, cada vez son más frecuentes los neumococos resistentes a penicilina, sobre todo los serotipos 6, 14, 19 y 23 por lo que siempre hay que comprobar la CMI. La resistencia del neumococo a la penicilina en España pasó del 6 por ciento en 1979 al 44 por ciento en 1989. Las cefalosporinas de 3º generación han sido consideradas como el tratamiento de elección para las meningitis causadas por neumococos relativamente resistentes a penicilina aunque hay publicaciones en las que se empiezan a encontrar resistencias frente a cefalosporinas (EEUU).

Para casos de neumococos con mayor resistencia, se recomienda la administración de vancomicina incluso asociada a una cefalosporina de 3ª generación o a rifampicina. El imipenem se ha utilizado en casos de meningitis neumocócica resistente a penicilina pero su actividad pro-convulsivante puede limitar su uso, por lo que el meropenem es una alternativa eficaz.

También se ha utilizado el cloranfenicol, pero se han descrito casos de resistencia y casos de fracaso terapéutico clínico incluso cuando el germen era sensible en el estudio microbiológico de laboratorio.

El tratamiento debe mantenerse 14 días.

3- Haemophilus influenzae:

Si es beta lactamasa negativo: ampicilina. Si es beta-lactamasa positivo: ceftriaxona o cefotaxima. El tratamiento debe mantenerse 7 días en niños si la evolución es favorable y 10-14 días en el resto de los casos.

Como alternativa a este tratamiento: ciprofloxacino, aztreonam o cloranfenicol. Hay que tener en cuenta que cada vez existen más Haemophilus resistentes a cloranfenicol en España y que, además, el cloranfenicol exige monitorización sanguínea, ya que su farmacocinética es muy variable entre individuos.

4- Listeria monocytogenes:

Se recomienda tratamiento con ampicilina (2g/4h iv) asociado a gentamicina 1.5 mg/kg/8h iv. El trimetoprín-sulfametoxazol a dosis de 20 mg/kg/día de trimetoprin repartidos en 3-4 dosis también se está utilizando con buena tolerancia y éxito terapéutico en el tratamiento de la listeriosis y de la meningitis por listeria en lugar de la pauta habitual con ampicilina.

Se recomienda mantener el tratamiento durante 2-3 semanas.

5- Staphylococus aureus:

Si es meticilin-sensible: cloxacilina 2-2.5 g/4h iv; como alternativa se puede usar vancomicina (500 mg/6h iv).

Si es meticilin-resistente: vancomicina (500 mg/6h iv). Se recomienda mantener el tratamiento durante 14-21 días.

6- Staphylococo epidermidis:

Tratamiento de elección: vancomicina 500 mg/ 6h, manteniendo el tratamiento durante 14-21 días.

7- Enterobacterias:

Tratamiento de elección: ceftriaxona o cefotaxima. El tratamiento debe mantenerse 10-14 días tras negativizarse los cultivos del LCR. Se recomienda añadir rifampicina en el caso de no existir buena respuesta al tratamiento con vancomicina.

8- Pseudomonas:

Tratamiento de elección: ceftazidima 2g/8h iv + amikacina 5mg/kg/8h iv.

Como tratamiento alternativo se puede usar: piperacilina 75 mg/kg/6h iv + amikacina 5 mg/kg/8h iv.

Mantener el tratamiento hasta 10-14 días después de negativizarse el LCR.

Tratamientos coadyuvantes

El tratamiento coadyuvante en la meningitis bacteriana se basa sobre todo en el tratamiento de las complicaciones asociadas a la meningitis:

1-Tratamiento de la hipertensión intracraneal (HTIC)

Debe sospecharse ante la presencia de letargia, vómitos en escopetazo o papiledema. En general, está indicado el tratamiento cuando la presión de apertura es superior a 30 mm de agua. El tratamiento de la HTIC se basa en:

a) Elevación de la cama a 30º.

b) Hiperventilación para mantener una PaCO2 entre 27 y 30 mm de Hg.

c) Administración de esteroides: dexametasona en un primer bolo de 8-12 mg. y después a dosis de 4mg/6-8 h. (0.15 mg/Kg/6h)

d) Manitol al 20 por ciento 1g/kg iv durante 30 minutos, se puede repetir cada 8-12 h. En niños la dosis es de 0.5-2.0 g/kg administrados durante 30 minutos, se puede repetir cuando sea necesario.

e) Altas dosis de barbitúricos (Pentotal): cuando han fallado los otros tratamientos.

2- Tratamiento de las crisis comiciales:

El 30-40 por ciento de los niños con meningitis agudas bacterianas y más del 30 por ciento de los adultos con meningitis neumocócica tienen crisis en los primeros días de evolución. El tratamiento de las crisis se debe hacer con fármacos con acción muy rápida (lorazepán, diacepán o clonacepán) e inmediatamente después administrar un anticomicial de larga duración con posibilidad de tratamiento parenteral como pueden ser la fenitoína y el valproico.

3-Efusiones subdurales:

La mayoría no precisan intervención quirúrgica y no se asocian con déficits permanentes.

4-Hidrocefalia:

Suele aparecer entre la primera y segunda semana de tratamiento. Se puede manifestar por parálisis de la mirada vertical, piramidalismo, letargia, coma…, hay que confirmar la sospecha mediante la realización de un TAC craneal urgente. Si la hidrocefalia es no comunicante, hay que hacer una derivación urgente, si es comunicante, se puede esperar a concluir el tratamiento antibiótico y entonces plantearse la cirugía si no se ha resuelto con el mismo.

5- Trombosis de senos venosos:

Suele ocurrir en la segunda semana. Hay que sospecharla si existe fiebre, infartos cerebrales, crisis y/o déficits focales. Es preciso hacer TAC craneal y nueva PL y replantearse el tratamiento porque indica infección persistente.

6-Uso de corticoides:

Merece una mención especial el uso de los corticoides en las meningitis, ya que experimentalmente se pensó que podría mejorar la respuesta inflamatoria en el espacio subaracnoideo. Sin embargo, estudios posteriores no han podido confirmar de manera rotunda esta hipótesis. El uso de corticoides como tratamiento coadyuvante precoz en todas las meningitis es controvertido, parece que sí disminuye la sordera neurosensorial en niños y aunque no mejoraron la mortalidad, en un estudio se comprobó que se normalizaban antes los parámetros inflamatorios del LCR, mejoraba la fiebre y mejoraba el curso de la meningitis por Haemophilus influenzae tipo b en niños.

No existe un acuerdo claro sobre la utilización de forma precoz de corticoides en todas las meningitis, ya que estos fármacos disminuyen la inflamación de las meninges por lo que pueden dificultar el paso de los antibióticos al sistema nervioso, especialmente cuando debido a la utilización de los antibióticos durante 2-3 días la inflamación del LCR ha disminuido. Por ello, si se utilizan corticoides debe ser durante el primer día de tratamiento, incluso antes de empezar con los antibióticos, y se recomienda retirarlos aproximadamente a los 4 días de tratamiento. Existen autores que sólo recomiendan el uso de corticoides en casos de meningitis con alteración del nivel de conciencia, infarto cerebral o HTIC.

 

Meningitis agudas asépticas

Meningitis virales agudas

En la actualidad no existe tratamiento específico para las meningitis virales agudas excepto para las debidas al VHS y al VVZ. No obstante, incluso el uso del tratamiento antiviral en estos casos es controvertido ya que suelen ser cuadros autolimitados. El fármaco de elección es el aciclovir pero su uso es discutido si la meningitis no se asocia a encefalitis o mielitis, si la evolución clínica es favorable o el análisis del LCR muestra los hallazgos típicos de una meningitis viral.

 

Meningitis subagudo-crónicas

Infecciosas

Como norma general si la infección cursa con pleocitosis linfocitaria e hipoglucorraquia o el ADA en el LCR es superior a 10 U/L, debe iniciarse tratamiento tuberculostático con rifampicina, isoniacida y pirazinamida. Este tratamiento debe mantenerse 6 semanas antes de decidir que ha fracasado. Si en este tiempo se han descartado la brucelosis y la enfermedad de Lyme, la siguiente opción terapéutica en caso de evolución desfavorable y diagnóstico incierto es añadir anfotericina B con o sin fluorocitosina. Si la respuesta es buena y no se ha establecido otro diagnóstico la anfotericina se mantendrá durante 8-12 semanas o hasta completar una dosis total de 2 g. Valorar en ese momento la adición de corticoides.

Si se conoce el agente etiológico o se sospecha el diagnóstico, las recomendaciones terapéuticas son:

Meningitis tuberculosa

El tratamiento consiste en Isoniacida (300 mg/d) + Rifampicina (600 mg/d) + Pirazinamida (1500 mg/d) + Etambutol (1200 mg/d) 2 meses. Isoniacida (300 mg/d) + Rifampicina (600 mg/d) 7 meses más.

La meningitis tuberculosa requiere una combinación de drogas bactericidas para esterilizar las lesiones y evitar la aparición de resistencias. Los antibióticos deben atravesar la barrera hematoencefálica en concentración suficiente para eliminar la pequeña cantidad existente de micobacterias intra y extracelulares. Los regímenes terapéuticos de la meningitis tuberculosa se han extrapolado de otros regímenes exitosos utilizados en otras formas de tuberculosis. En situaciones habituales donde no existen resistencias los dos pilares del tratamiento son la isoniacida y la rifampicina. Además, la utilización de la pirazinamida en los dos primeros meses de tratamiento es fundamental por su acción bactericida intracelular y su excelente paso al LCR. La inclusión del etambutol en los primeros meses de tratamiento es una práctica común.

La isoniacida es activa frente a las micobacterias intra y extracelulares. Alcanza una concentración en LCR del 90 por ciento de la del suero cuando las meninges están inflamadas. Entre los efectos secundarios que deben vigilarse son la hepatotoxicidad que puede oscilar desde una elevación asintomática de las enzimas hepáticas hasta una hepatitis fulminante. Para evitar una neuropatía periférica debe administrarse junto a piridoxina.

La rifampicina es bactericida frente a micobacterias intra y extracelulares. Tiene una pobre penetración en el espacio subaracnoideo. Se utiliza debido a su gran efecto sobre la tuberculosis extraneural. Los efectos secundarios más frecuentes son la toxicidad renal, hepática y hematológica.

La pirazinamida inhibe completamente el crecimiento de las micobacterias en el citoplasma de los fagocitos. No tiene actividad frente a microorganismos extracelulares. Tiene un excelente paso a través de la barrera hematoencefálica, persistiendo niveles bactericidas a medida que la inflamación meningea disminuye. Tiene una hepatotoxicidad leve.

El etambutol es un fármaco bactericida con un buen paso de la barrera si existe inflamación meningea. Hay que vigilar su toxicidad en el nervio óptico que se manifiesta como una neuritis óptica tóxica con disminución de la visión de los colores.

Además de estas cuatro drogas, la estreptomicina sigue estando considerada entre los fármacos de primera línea. Fue la primera droga que se utilizó en el tratamiento de la tuberculosis en 1945. Sin embargo, ha sido desplazada por otros fármacos más eficaces y menos tóxicos. Tiene una actividad bactericida frente a organismos extracelulares. Su paso al LCR es de un 25 por ciento de la concentración en suero siempre que exista meningitis. La dosis habitual es de 1 g/d y su efecto secundario más relevante es la ototoxicidad.

Existe una serie de fármacos considerados de segunda línea que se utilizarán en determinadas circunstancias como pueden ser toxicidades o intolerancias de alguno de los de primera línea o bien la existencia de micobacterias con multirresistencias. Entre estos fármacos tenemos el PAS, etionamida, cicloserina, amikacina y ofloxacino.

El hallazgo de resistencias a alguno o varios de los fármacos de primera línea ha aumentado considerablemente en los últimos tiempos. En estos casos se propone iniciar un tratamiento empírico de amplio espectro en las primeras 6-12 semanas hasta que tengamos el cultivo y sensibilidades de la micobacteria aislada.

La utilización de corticoides en la meningitis tuberculosa sigue muy discutida. No existen estudio amplios que hayan demostrado su eficacia aunque si que hay numerosas descripciones clínicas de su efecto beneficioso. Éste se cree que es por su efecto antiinflamatorios sobre el magma que se forma en las cisternas básales, ayudando a que se formen menos fibrosis y se resuelvan los fenómenos vasculíticos. Se ha comprobado su utilidad cuando existe un bloqueo espinal o cuando hay hipertensión intracraneal. Por tanto, pueden utilizarse en aquellos casos con mala evolución, fenómenos vasculíticos o bloqueo espinal.

Meningitis por hongos

Levaduras:

- Meningitis candidiásica: aunque puede curar espontáneamente, el tratamiento de elección es la anfotericina B (0.6-1 mg/Kg/día) con fluocitosina (100-150 mg/Kg/día).

La anfotericina B-dexosicolato puede producir fiebre, escalofríos (controlables con premedicación con paracetamol o AAS), náuseas y vómitos generalmente relacionados con la infusión (³ 50 por ciento de los pacientes tratados). Estos tienden a mejorar con la administración repetida del fármaco. Puede producir también tromboflebitis, hipocalcemia, hipomagnesemia, nefrocalcinosis, acidosis tubular renal, aumento de la creatinina y anemia normocítica-normocrómica. Más raramente puede producir reacciones alérgicas, disnea, hipoxemia, shock, hipertensión arterial maligna, hipoacusia o vértigo. La infusión rápida, en menos de 1 hora, puede provocar hipotensión y bradicardia sinusal.

- Meningitis criptocócica: el tratamiento consiste en anfotericina B desoxicolato 0.4 mg/Kg/día iv junto con 5-flucitosina 100-150 mg/Kg/día 4-6 semanas o hasta que el cultivo del LCR sea negativo o el título de antígeno criptocócico sea inferior a 1/8.

En pacientes con sida: anfotericina B-desoxicolato 0.7 mg/Kg/día con 5-flucitosina 100mg/Kg/día durante 2 semanas, seguido de fluconazol 400mg/día hasta completar 10 semanas. En los pacientes con sida, habitualmente la combinación anfotericina B + 5-flucitosina a dosis de 150 mg/Kg/día es mal tolerada, pero a dosis de 100 mg/Kg/día durante las 2 primeras semanas, la tolerancia es mejor. Además, es necesario efectuar un tratamiento de mantenimiento para evitar recidivas, preferentemente con fluconazol 200 mg/día oral. El fluconazol puede aumentar el efecto de los cumarínicos y otros fármacos. Puede producir náuseas, vómitos, aumento de transaminasas (10 por ciento), prurito, cefalea y raramente alopecia o convulsiones.

Mohos:

- Aspergillus: el tratamiento de la meningits por Aspergillus es muy difícil, se recomienda anfotericina B a dosis altas, luego el paciente debe seguir tratamiento con fluconazol.

Levaduras dimórficas:

- Blastomices: anfotericina B en dosis total de 2-2.5 g iv.

- Histoplasma: anfotericina B 0.5-1 mg/kg

- Coccidiodes: fluconazol 400-800 mg/día durante períodos prolongados. -Paracoccidioides: Anfotericina B 1.5-2 g de dosis total.

Enfermedad de Lyme

Hoy se admite que las alteraciones neurológicas excepto la parálisis facial periférica deben tratarse con antibióticos intravenosos.

La parálisis facial se trata con:

Tratamiento de primera línea:

Pacientes mayores de 12 años, sin embarazo: doxiciclina 100 mg/12 h vo

Pacientes menores de 12 años: amoxicilina 50 mg/kg/día. vo

Tratamiento de 2ª línea para adultos: amoxicilina 500 mg/ 8 h.vo

Tratamiento de 3ª línea (para todas las edades): cefuroxima axetilo 500 mg/12 h.vo

Tratamiento de 4ª línea: eritromicina, 250 mg 4 veces al día vo

El tratamiento debe mantenerse durante 4 semanas

Alteraciones neurológicas con excepción de la parálisis facial:

El tratamiento intravenoso recomendado es: ceftriaxona 2g/día de primera línea, cefotaxima 2g/8h. de segunda línea: y penicilina G sódica 5 millones de unidades cada 6 horas de tercera línea. El tratamiento debe mantenerse de 14-28 días

El riesgo de infección por Borrelia burgdorferi tras una picadura de garrapata es tan bajo que no parece estar justificada la profilaxis antibiótica.

Neurosífilis

El tratamiento se realiza con penicilina G acuosa 2-4.000.000 U/ 4 horas iv durante 10 días, seguido de penicilina G benzatina 2.400.000 unidades/semana i.m. En caso de alergia a penicilina, se recomienda doxiciclina, 100 mg/12h vo., 30 días o cloranfenicol 500 mg/día vo. 30 días

Brucella

El tratamiento consiste en doxiciclina (100mg/12 h. vo) + aminoglucósido [netilcimina im o iv (2 mg/kg cada 12 h), estreptomicina (1 g/día intramuscular en menores de 45 años), gentamicina (3-5mg/kg/día en dosis cada 8 h.) ] durante 4 semanas. Posteriormente, completaremos el tratamiento con doxiciclina (250mg/6 h.) y rifampicina (600-900 mg/día) durante 4 u 8 semanas. El tratamiento de la neurobrucelosis puede hacerse también con la asociación de doxiciclina, rifampicina y cotrimoxazol durante un tiempo mínimo de 3 meses.

Cisticercosis

El tratamiento recomendado es praziquantel 50mg/kg en 3 dosis durante 15 días o albendazol 400 mg/ 12h durante 1-4 semanas, asociados a dexametasona con objeto de reducir la reacción inflamatoria ocasionada por el parásito.

 

No infecciosas

a) Sarcoidosis: prednisona 1mg/kg durante 4 a 6 semanas. Después reducción progresiva de la dosis durante 2-3 m. Se recomienda que la administración del fármaco sea de forma oral.

b) Enfermedad de Behçet y vasculitis: el tratamiento consiste en la administración de corticoides y en ocasiones según la evolución de la enfermedad hay que añadir terapia inmunosupresora. En las formas progresivas de la enfermedad de Behcet se utiliza el melfalán por vía oral.

c) Meningitis carcinomatosa: este proceso tiene un pésimo pronóstico, con una supervivencia aproximada de 2 meses independientemente de las medidas terapéuticas que se apliquen. Por tanto, el tratamiento es sobre todo sintomático, con analgésicos y en ocasiones se pueden añadir corticoides con la intención de mejorar la HTIC. Las neoplasias hematológicas como leucemias y linfomas tienen un mejor pronóstico porque pueden responder a la quimioterapia sintética e intratecal con metotrexate.

 

Medidas quirúrgicas

Indicadas habitualmente en el tratamiento de las complicaciones asociadas. Así, en el caso de hidrocefalias obstructivas puede ser necesario colocar una válvula o un drenaje, drenaje de empiemas subdurales o cirugía sobre abscesos que no han respondido al tratamiento antibiótico adecuado.

 

Respuesta al tratamiento a mediano y a largo plazo

La PL debe repetirse a las 48-72 horas después de iniciado el tratamiento antibiótico en las meningitis agudas bacterianas. Esta técnica nos puede dar también una idea de la evolución de la enfermedad aunque la mejoría clínica se suele ver en 48-72 h.

También se recomienda repetir la punción lumbar al finalizar el tratamiento, pero si la evolución clínica es buena, esta prueba se obvia frecuentemente.

En las meningitis agudas asépticas virales, habitualmente no es necesario repetir la PL.

En las meningitis subagudo- crónicas, la PL se repite a tiempos más variables, la respuesta al tratamiento habitualmente no se objetiva en los primeros días y hay que esperar más tiempo hasta poder evaluar su eficacia. En estos procesos es habitual que se tengan que hacer varias PL para poder llegar a un diagnóstico etiológico. Además, es frecuente que se recurra a tratamientos empíricos, con lo que las PL nos servirán para ir evaluando su eficacia.

 

Medidas especiales

En algunos casos de meningitis, especialmente en las sospechas de meningitis aguda bacteriana por meningococo o algunas formas infecciosas de meningitis crónica (tuberculosa…) puede ser necesario el ingreso del paciente en situación de aislamiento respiratorio, de contacto y/o entérico hasta pasado habitualmente una semana de tratamiento antibiótico. En estas situaciones hay que comunicar el caso a Sanidad y al Servicio de Preventiva del Hospital quienes deberán estudiar el enfermo y tomar las medidas oportunas.

 

Quimioprofilaxis

Después del diagnóstico de una meningitis aguda bacteriana, siempre surge la duda de quien debe recibir la quimioprofilaxis. El servicio de Medicina Preventiva del hospital y las autoridades sanitarias competentes deben ser siempre informados de un nuevo caso de meningitis aguda bacteriana y serán ellos los encargados de tomar las medidas oportunas con respecto al tratamiento del resto de la familia, guarderías….

El problema surge cuando el diagnóstico de una meningitis se hace en un servicio de urgencias, en el que aparentemente mucha gente ha podido estar en contacto con el enfermo. Las indicaciones para la profilaxis antibiótica son:

- Meningitis meningocócica:

Indicado si existe contacto íntimo con un caso de infección meningocócica en la familia, guardería o compañeros de habitación. Se excluyen contactos transitorios no íntimos, como el acto médico, salvo que haya participado en maniobras de reanimación (boca a boca) o practicado incubación endotraqueal o aspiración de secreciones. Las pautas son:

1- Rifampicina 600 mg/12 h vía oral 2 días en adultos. En niños mayores de 1 mes, 10 mg/kg/12 h. v.o. 2 días y en niños menores de 1 mes, 5mg7kg/12h 2 días.

2- Ciprofloxacino 500 mg u ofloxacino 400 mg (dosis única). No indicada esta opción en niños ni embarazadas.

3- Ceftriaxona: En adultos 250 mg y en niños 125 mg en una dosis única.

- Meningitis por Haemophilus:

Indicada en todos los contactos íntimos (familiar o guardería infantil) del enfermo si en la casa hay un menor de 4 años, si no, solamente se indica en niños menores de 2 años. El tratamiento es Rifampicina 10 mg/kg/día en niños menores de un mes y de 20 mg/kg/día en mayores de un mes (dosis máxima de 600 mg). En ambas situaciones dosis única durante 4 días.

 

Vacunas

Desde este año se dispone de una vacuna efectiva frente al serotipo C de la Neisseria meningitidis. Se trata de la vacuna conjugada que se administra a todos los niños entre 2 meses y 5 años. Protege a los niños a partir de los 2 meses y si se cumple la pauta vacunal aconsejada proporciona protección para toda la vida. Ésta consiste en 3 dosis para los niños entre 2-5 meses, 2 dosis para los niños entre 6-11 meses y una dosis para los mayores de 12 meses.

Los niños reciben la vacuna conjugada del Hemófilus tipo b a los 2,4,6 y 18 meses.

 

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