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PROGRAMA ANUAL 2000-2001
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA |
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MENINGITIS
Introducción
Las infecciones del sistema nervioso central se
caracterizan por su diversidad. Pueden ser comunes o muy raras, agudas o crónicas,
banales o mortales y autolimitadas o progresivas. Además, es llamativo como la historia
natural de la infección por un mismo germen es muy distinta en el sistema nervioso que en
otro lugar, ejemplo es la infección por una bacteria Gram negativa en la vía urinaria o
en el espacio meníngeo. Sin embargo, todas las meningitis se producen en un espacio
anatómico cerrado, separado del resto del organismo por hueso y una barrera
inmunológica.
Concepto
Meningitis es la respuesta inflamatoria de las
células leptomeningeas y del espacio subaracnoideo ante agresiones que pueden ser de
naturaleza infecciosa, química (contrastes, medicaciones.), tumoral (meningitis
carcinomatosa) o autoinmune (vasculitis). Las manifestaciones clínicas fundamentales son:
cefalea, fiebre, meningismo y pleocitosis en el líquido cefalorraquídeo (LCR).
Recuerdo histórico
El síndrome meningeo es conocido desde hace
siglos. Hipócrates ya hablaba de las importantes complicaciones intracraneales que las
infecciones óticas podían ocasionar. Existen claras descripciones clínicas de
meningitis desde el siglo XVI. Sin embargo, el síndrome de la meningococemia fue
primeramente descrito por Gaspard Viesseux en 1805 denominándolo "fiebre epidémica
cerebro-espinal". En 1887 Anton Weichselbaum aisló por primera vez el meningococo
del LCR de seis pacientes con meningitis. Los tres gérmenes más importantes
(meningococo, neumococo y Haemophilus influenzae) fueron aislados a finales del siglo XIX.
Quincke describió la técnica de la punción lumbar en 1891 y ya a principios del siglo
XX se conocían las típicas alteraciones del LCR (pleocitosis, hiperproteinorraquia e
hipoglucorraquia). Durante muchos años fue una enfermedad mortal. A principios de siglo,
los tratamientos consistían en la extracción de grandes cantidades de LCR y la
administración intratecal de suero de caballo antimeningocócico (1913), lo que redujo la
mortalidad de un 80 a un 30 por ciento. El curso de la enfermedad fue cambiando a medida
que se descubrían los antibióticos. Así, la aparición de las sulfamidas en 1932 fue un
paso muy importante previo al descubrimiento de la penicilina en 1941. Posteriormente, la
estreptomicina y el cloranfenicol contribuyeron a reducir la morbimortalidad del proceso.
El siguiente gran avance fue la aparición de las cefalosporinas de tercera generación en
la década de los 80, esto ha supuesto una importante reducción de la mortalidad de las
meningitis por Gram negativos (1).
Epidemiología
Las meningitis bacterianas suceden en todo el
mundo. Un 70 por ciento ocurren en niños menores de 5 años. El 75-80 por ciento de las
meningitis que ocurren fuera del periodo neonatal son producidas por tres patógenos:
meningococo, neumococo y Haemophilus influenzae.
En España se declaran anualmente de 3.000 a 4.000 casos, aunque la
incidencia es probablemente mayor. La mortalidad oscila, según diversos estudios, entre
un 8-20 por ciento. La meningitis meningocócica causa el 50 por ciento de las meningitis
bacterianas en España, con una incidencia de 3.5/100.000 habitantes. El serogrupo más
frecuente es el B, seguido del C que está aumentando en los últimos años, siendo el
serotipo A poco frecuente. Tiene una mortalidad del 10-13 por ciento. El neumococo es,
globalmente, el segundo agente etiológico más frecuente en nuestro país: 5-20 por
ciento de casos. Su mortalidad es del 19-25 por ciento. Es importante señalar el
importante aumento de cepas resistentes a penicilina y otros beta-lactámicos que puede
llegar hasta un 25 por ciento en algunos estudios. El Haemophilus influenzae representa el
tercer germen más frecuente, salvo en la edad pediátrica que es el segundo tras el
meningococo. Aparece con mayor frecuencia entre los 3 meses y los tres años de edad. Su
mortalidad oscila alrededor del 5 por ciento (2).
Las meningitis víricas son la causa más frecuente de meningitis
asépticas (meningitis con cultivo negativo para bacterias). Son más frecuentes que las
bacterianas con una incidencia de 5-10/100.000 habitantes pero su importancia es menor
dado que suelen tener un curso clínico relativamente benigno sin necesidad de tratamiento
específico. El 75-80 por ciento son producidos por enterovirus (poliovirus, coxsakie,
echovirus y enterovirus). Otros virus capaces de producir este proceso son el virus de la
parotiditis, grupo de los herpes virus, arbovirus, adenovirus, VIH o el virus de la
coriomeningitis linfocitaria (3).
Las meningitis constituyen una emergencia médica, ya que son una
patología potencialmente curable, que suele afectar a una población sana y
frecuentemente joven. Por ello, es fundamental, hacer un diagnóstico y aplicar el
tratamiento adecuado de manera precoz para evitar la alta mortalidad que todavía
presentan y las potenciales secuelas. Dado el carácter fulminante de algunas de las
meningitis, es muy importante tener un alto grado de sospecha tanto en los servicios de
urgencias como en las consultas de Atención Primaria para derivar con prontitud estos
pacientes a un centro que cuente con las medidas diagnósticas y terapéuticas apropiadas.
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