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PROGRAMA ANUAL 2000-2001
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA |
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MIGRAÑA
Fisiopatología
Anatomo-fisiología del
dolor de cabeza
Bajo las condiciones fisiológicas normales,
el cerebro es un órgano insensible. Esto ha sido evidenciado durante procedimientos
neuroquirúrgicos y mediante la estimulación del parénquima cerebral en los estudios de
la epilepsia. Un plexo adventicial, que se extiende desde el trigémino a las raíces
ganglionares cervicales dorsales, inerva las membranas meníngeas y los vasos durales y
extracraneales. Este patrón de inervación está presente en las distintas especies y se
presume que es similar al del hombre. Estas neuronas pseudobipolares, generalmente,
proporcionan inervación a los vasos de un mismo lado, lo que explicaría la distribución
unilateral del dolor en ciertos síndromes cefálicos, pero alguna de estas células se
proyecta bilateralmente en los vasos de la línea media, tales como la arteria cerebral
anterior. Cuando se activan estas fibras de tipo c, transmiten información nociceptiva
desde las terminales perivasculares al ganglio del nervio trigémino, proyectándose
después centralmente, mediante sinapsis con neuronas de segundo orden, al núcleo caudal
del trigémino. El neurotransmisor primario de las fibras tipo c es el glutamato, aunque
las primeras aferencias también comparten sustancia P, péptido relacionado con el gen de
la calcitonina y neurokinina A; así como otros neurotransmisores y neuromoduladores,
tanto en sus axones centrales como periféricos (e.j.: meníngeos).
Las neuronas aferentes trigémino-vasculares terminan dentro de la
lámina superficial del núcleo caudal del trigémino. La actividad de este núcleo es
modulada por proyecciones procedentes de otras áreas del sistema nervioso, incluyendo la
corteza cerebral. Desde el núcleo caudal del trigémino las neuronas de segundo orden,
que transmiten información nociceptiva, se proyectan a numerosas áreas subcorticales y
al cerebelo. Las neuronas del complejo nuclear trigeminal del tronco cerebral también se
proyectan a los núcleos ventrobasal, posterior y medial del tálamo. Las proyecciones
trigéminales de la porción rostral del tronco cerebral también transmiten información
nociceptiva a las áreas límbicas relacionadas con la respuesta emocional y vegetativa al
dolor.
Mecanismos fisiopatológicos que
participan en la generación de cualquier tipo de cefaleas
Pueden ser divididos dentro de tres fases:
- Iniciación.
- Activación de transmisores en neuronas aferentes primarias.
- Activación y sensibilización del sistema nervioso central.
Iniciación
En la iniciación de las cefaleas secundarias
la activación del trigémino y de las neuronas nociceptivas cervicales superiores puede
ocurrir por una variedad de mecanismos entre los que se incluyen:
a. Mecanismos de tracción, como en el caso de tumores
intracraneales, efecto de masa de grandes malformaciones vasculares o crisis hipertensiva.
b. Activación química, como en el caso de la hemorragia
subaracnoidea o de las infecciones intracraneales purulentas.
c. Activación inflamatoria como en los procesos inflamatorios o en
las vasculitis autoinmunes.
d. Lesión directa de las estructuras neuronales como en el caso de
los traumatismos craneales o de la cirugía intracraneal.
e. Exposición o privación a ciertas sustancias como consumo de
fármacos donadores de óxido nítrico (nitroglicerina) o la privación de cafeína.
f. Disturbios metabólicos, como en la enfermedad de las alturas o
la hipoglucemia.
En la iniciación de las cefaleas primarias la activación de las
neuronas nociceptivas es todavía insuficientemente conocida. Parte de la dificultad para
su conocimiento se asienta en el hecho de que su diagnóstico es esencialmente descriptivo
y no está basado en conocimientos etiológicos. Las entidades que reconocemos como
migraña o cefalea de tensión pueden ser sólo síndromes que representen el fenotipo
final común de un heterogéneo grupo de anormalidades, algunas de las cuales pueden ser
adquiridas; pero que en la mayoría de los casos están genéticamente determinadas. Todas
estas anormalidades por una vía u otra son capaces de activar inapropiadamente las fibras
nociceptivas trigeminales y cervicales superiores, que causan la cefalea. En el caso de la
migraña alguno de estos eventos iniciales causa síntomas neurológicos, sin embargo, en
la mayoría de las cefaleas primarias no. La cefalea en racimos es una de las que presenta
una patogénesis más uniforme; estudios recientes con tomografía de emisión de
positrones (PET) indican que la activación inicial anormal incluye al hipotálamo (May y
cols. 1998). Nuestros conocimientos sobre la iniciación de las cefaleas de tensión es
quizás el más primitivo; sólo conocemos, a través de modelos animales, lo que ocurre
cuando se activa el sistema del dolor.
Tradicionalmente se propugnan dos teorías sobre la patogénesis de
las cefaleas primarias, neurógena y vasogénica. Las discusiones actuales sobre la
patogénesis de las cefaleas primarias se asientan esencialmente en la influencia de estas
dos teorías. La teoría vasogénica está basada en tres observaciones: 1) durante el
ataque de migraña, en muchos pacientes, los vasos extracraneales se distienden y pulsan,
implicando que los vasos craneales podrían ser importantes en la migraña; 2) la
estimulación de los vasos intracraneales, en un enfermo en estado de alerta durante una
craneotomía, genera una cefalea pulsátil severa ipsilateral; y 3) sustancias
vasoconstrictoras, como la ergotamina, abortan las cefaleas; mientras que las
vasodilatadoras, como los nitritos, pueden provocarlas.
Sobre la base de estas observaciones fue postulado que la
vasoconstricción intracraneal era responsable del aura de la migraña y que la cefalea
resultaba de la dilatación y distensión, por rebote, de los vasos extracraneales y la
activación de los axones nociceptivos perivasculares. La hipótesis alternativa, la
teoría neurogénica, ve al cerebro como el generador de la migraña, siendo la
susceptibilidad para la misma, en cualquier individuo, un mero reflejo del umbral
intrínseco de la excitabilidad cerebral. Los que apoyan la teoría neurogénica piensan
que los cambios vasculares que ocurren durante la migraña son más el resultado, que la
causa del ataque. Si se interpretan rígidamente, ninguna de estas dos teorías
tradicionales explicaría completamente todos los fenómenos clínicos que son observados
durante los ataques de migraña.
Amplificación de una
cefalea
En el caso de un estímulo estático continuo,
como la presencia de sangre en el espacio subaracnoideo o la tracción mecánica de
estructuras sensibles al dolor por un tumor, no existe dificultad para explicar como el
sistema del dolor puede permanecer activado. Sin embargo, en las cefaleas primarias no hay
cambios estructurales, siendo el único antecedente identificable el aura. El aura está
presente sólo en una minoría de los que sufren cefaleas primarias y cuando ocurre se
resuelve antes de que el dolor esté completamente desarrollado. El aura usualmente no se
prolonga más de 1 hora, duración mucho más corta que el promedio del dolor de cabeza.
Falta explicar la persistencia del dolor cabeza y su intensificación después de
iniciada, cuando el aura ya se ha resuelto. Para justificar estos hechos posiblemente es
necesario más de un mecanismo.
Desde el punto de vista experimental para explicar la amplificación
de las cefaleas primarias se han propuesto dos mecanismos: la sensibilización periférica
y la sensibilización central.
Sensibilización periférica: un posible mecanismo podría incluir
la sensibilización de las neuronas aferentes primarias, que además de mediar la
conducción central del dolor, activarían las neuronas nociceptivas del trigémino, dando
lugar a la liberación de neuropéptidos vasoactivos. En modelos animales, los niveles de
sustancia P, neurokinina A y péptido relacionado con el gen de la calcitonina, medidos en
la sangre de los senos venosos, se incrementan tras la estimulación del sistema
trigeminal. Estos neuropéptidos vasoactivos median un proceso conocido como
"inflamación neurogénica", que en circunstancias normales actúan minimizando
las consecuencias sobre los tejidos de lesiones potenciales o reales. Los componentes de
esta respuesta incluyen:
a) La extravasación de plasma y proteínas plasmáticas desde los
pequeños vasos, que rodean el tejido.
b) Vasodilatación.
c) Activación de mastocitos, que forman parte del sistema defensivo
celular inmune local.
Esta respuesta inflamatoria estéril se asocia con una disminución
del umbral para reactivaciones subsiguientes, lo que puede ser uno de los mecanismos a
través de los cuales la cefalea se prolonga y se intensifica con el tiempo.
Sensibilización central: Hay cada vez mayor evidencia de que con la
activación de las neuronas nociceptivas meníngeas, se produce una sensibilización
central del sistema trigeminal. Estudios recientes en animales han puesto de manifiesto
que la irritación química repetida de las meninges causa activación de las fibras
trigémino-vasculares que convergen, junto con las procedentes de la dura y de la piel, en
las neuronas trigeminales, produciéndose posteriormente repuesta a estímulos mecánicos
y térmicos de baja intensidad a los que previamente el animal no respondía. Otros
estudios han mostrado que las respuestas cardiovasculares (como la presión arterial), que
antes de la estimulación químicas de la dura, sólo se producían bajo estímulos
dolorosos de alta intensidad, después pueden ser evocados con estímulos previamente
inocuos, procedentes de la piel. Actualmente, Yamamura y cols. (1999) están
desarrollando, en humanos, estudios sobre el umbral del dolor tras la sensibilización
trigeminal.
El hecho de que en las cefaleas primarias el dolor ocurra
ipsilateral al hemisferio disfuncional, como se deduce de la observación del aura de la
migraña, sugiere que el cerebro puede activar o sensibilizar directa o indirectamente las
neuronas nociceptivas meníngeas. Por otra parte, los síntomas prodrómicos límbicos,
tales como los cambios de humor o de apetito; así como la evidencia desde experimentos en
animales, que incluyen la reproducción del fenómeno neuro-bioeléctrico de la depresión
cortical propagada, aumentan la posibilidad de que la disfunción cerebral precede y
posiblemente provoca la cefalea en determinadas situaciones. La ocurrencia de cefalea
después de crisis epilépticas sugiere que el dolor de cabeza puede ser evocado por una
actividad cerebral anormal.
En un posible escenario inicial, acontecimientos neurofisiológicos
endógenos en el neocortex (tal como ocurre en la migraña con aura) podrían causar la
liberación de sustancias capaces de despolarizar las fibras trigémino-vasculares que
inervan las meninges y penetran con los vasos corticales. Los acontecimientos cerebrales
asociados con el aura pueden no sólo incrementar la liberación de estas sustancias, sino
también enlentecer su eliminación. Estos factores que, acumulándose a concentraciones
suficientes, en la proximidad de las fibras nerviosas, podrían activarlas directamente o
sensibilizarlas, no han sido todavía identificados. En opinión de Cutrer y Moskowitz
(1998), los 30-60 minutos, desde el aura, hasta que comienza la cefalea, podrían reflejar
el tiempo requerido para la acumulación de estos factores. En esta hipótesis, el cerebro
actuaría traduciendo varios factores provocadores ambientales, tales como luces
brillantes, estrés, interrupción del sueño o ayuno, en estímulos capaces de activar
las neuronas nociceptivas meníngeas y vasculares. Una vez activadas las fibras tipo c
cervicales y trigeminales y producida la sensibilización central, podrían transmitir
cualquier otro estímulo posterior.
Los mecanismos patofisiológicos de la cefalea son todavía
incompletos y alguno de los detalles necesitan revisión a medida que emergen nuevos datos
procedentes de los estudios experimentales.
Fisiopatología de la migraña y del
aura migrañosa
Con arreglo al estado actual del conocimiento,
en lo que a la patofisiología de la migraña se refiere, es preciso analizar varios
conceptos, algunos ya previamente esbozados de manera genérica en los párrafos
anteriores, tales como la hiperexcitabilidad cortical y su relación con la migraña, la
depresión cortical propagada y su relación con el aura, el origen de los fenómenos
anticipatorios, la susceptibilidad genética en la migraña y su relación con las
dispensaciones terapéuticas.
La hiperexcitabilidad
del cerebro
Hay suficiente evidencia de la
hiperexcitabilidad interictal de cerebro migrañoso, habiéndose demostrado mediante
técnicas de Doppler transcraneal una exagerada reactividad al CO2. También se han
hallado hiperperfusión cerebral y anormal reactividad cerebrovascular durante la
migraña, sugiriendo una actividad neuronal incrementada. En estos pacientes se ha
encontrado un incremento en la variación del contingente negativo (un fenómeno
relacionado con los potenciales cerebrales lentos), junto con un umbral bajo para la
generación de fosfenos, especialmente en migrañas con aura. Con técnicas de
espectroscopia de resonancia magnética se ha demostrado "in vivo" un
metabolismo cerebral anormal, con niveles reducidos en el contenido de fosfocreatina y una
baja relación de fosforilización PCr/Pi; alteraciones que pueden provocar inestabilidad
en las membranas celulares.
Aunque es posible desencadenar un acontecimiento en cualquier
persona, es evidente que hay una susceptibilidad genética hereditaria, que desemboca como
resultado final común en un umbral bajo para la activación de las neuronas.
Presumiblemente como se expuso en la parte general, una herencia compleja poligénica
multifactorial, con penetrancia variable, es lo que determina la gran variabilidad de los
cuadros clínicos de la migraña, la presencia o ausencia de aura y los diferentes
factores desencadenantes.
Síntomas anticipatorios,
pródromos, aura y depresión cortical propagada
Pródromo no es equivalente de aura. Los
pródromos no evolutivos acaecen 6-48h antes de desencadenarse el ataque doloroso de la
migraña, mientras que los pródromos evolutivos acontecen dentro de las 6 horas previas
al episodio doloroso con o sin aura. Los pródromos consisten en una variedad de síntomas
neurológicos (euforia, depresión, fonofotofobia, rigidez de cuello, desinhibición,
hiperactividad, irritabilidad y disfunción cognitiva), autonómicos (bostezos,
diaforesis, diarrea, estreñimiento, sed, retención de fluidos, sensación de frío,
poliuria) o sistémicos (fatiga, anorexia, ansia de alimentos). La naturaleza de estos
síntomas anticipatorios sugiere activación cortical límbica e hipotalámica.
Los criterios emanados por la IHS para delimitar el concepto del
aura migrañoso son:
1. Uno o más síntomas cerebrales reversibles (corticales o del
tronco cerebral).
2. El desarrollo gradual de un aura dura cuatro minutos o más.
3. La duración del aura es menor de una hora.
4. La cefalea sigue al aura en un tiempo inferior a la hora.
El aura migrañosa más habitual suele ser visual, frecuentemente
como un escotoma paracentral de bordes festoneados que se va expandiendo en forma de media
luna o arco desplazándose a un promedio de 2-3 mm/minuto.
La depresión cortical propagada ("Cortical Spreading
Depression"CSD), consiste en una despolarización gradual neuro-glial, que se propaga
a razón de 2-5 mm/minuto, que ha sido observada en experimentación animal, tras
estimular mecánicamente (pinchazo) o químicamente (aplicar potasio o glucosa) la corteza
cerebral. Milner en 1958 relacionó el aura y el CSD, pero no probó causalidad o
equivalencia. Al estudiar en animales de laboratorio la CSD, primero se produce una
activación neuronal y después una dilatación vascular secundaria con un incremento del
flujo del 300 por ciento. Esta hiperhemia es seguida de una onda de depresión de la
actividad neuronal acompañada de una oliguemia, que no llega a generar isquemia. Estos
acontecimientos se inician y propagan de atrás hacia adelante por la sustancia gris y no
siguen el territorio de distribución de ningún vaso específico concreto, deteniéndose
al alcanzar los surcos cerebrales mayores, como el parieto-occipital.
Las observaciones directas del aura en humanos mediante diversas
técnicas, que incluyen magnetoencefalografía, neuroimagen funcional y retinotopia con
estimulación visual, establecen una cerrada relación entre el ciclo de la CSD y el aura;
tal y como de forma sumaria fue expuesto por Moskowitz en la reunión de Octubre de 1999
de la Asociación Americana de Neurología. Este autor lista las características de la
CSD y demuestra como cada uno de los elementos constitutivos del aura visual, en seres
humanos, se corresponde con ellas. La lista incluye: una hiperhemia inicial que dura
alrededor de 3 minutos, subsecuente hipoperfusión que se mantiene sobre 2 horas,
supresión de la actividad visual, propagación de la oliguemia a una velocidad de unos 3
mm/minuto, que se detiene al alcanzar el surco parieto-occipital; y la observación de que
las primeras áreas activadas en el aura y por consiguiente en la CSD, son las primeras en
recuperarse. Podría concluirse que actualmente, desde el punto de vista fisiopatológico,
hay suficiente evidencia de que la CSD es primariamente un proceso neuronal con
manifestaciones vasculares secundarias y que es la causante del aura en la migraña.
Principales causas para la
hiperexcitabilidad del cerebro en la migraña
Se han sugerido una variedad de causas
potencialmente responsables de esta excitabilidad anormal. En estos momentos las que gozan
de mayor base experimental son: bajos niveles de magnesio, disfunciones relacionadas con
el óxido nítrico, anomalías en el metabolismo energético mitocondrial y alteraciones
relacionadas con los canales iónicos (canalopatías).
Hipótesis de la hipomagnesemia: Ha sido detectado que los niveles
de magnesio están disminuidos en el suero, líquido cefalorraquídeo, células
sanguíneas y saliva, en poblaciones de personas con migraña, tanto adulta como juvenil.
Se conoce que el magnesio unido a los receptores de N-metil-D-aspartato (NMDA) contribuye,
en condiciones fisiológicas, a mantener la homeostasis del calcio. Con hipomagnesemia los
receptores de NMDA no se abren apropiadamente y el paciente puede tener mayor tendencia al
aura. Los niveles bajos de magnesio también se relacionan con incremento de la
agregación plaquetaria, aumento de la serotonina y vasoconstricción. Los bajos niveles
de magnesio pueden originar una apertura inadecuada de los canales de calcio,
incrementándose la tasa de este ion en el ámbito intracelular y facilitando la
liberación de aminoácidos excitadores como el glutamato y aspartato; adicionalmente
puede dar lugar a un aumento del potasio extracelular y desencadenar la CSD. En ensayos
aleatorios, doble ciego, Mauscop (1995) demostró que el magnesio intravenoso abortaba los
ataques severos de migraña en los pacientes con bajos niveles de magnesio ionizado, pero
no en aquéllos con tasas normales.
Hipótesis mitocondrial: Ya hemos comentado previamente la posible
relación entre herencia mitocondrial (casi exclusivamente materna) y migraña,
habiéndose hallado en un estudio realizado en Japón una potencial relación entre
migraña y una mutación en la región del DNA mitocondrial que codifica la subunidad ND4
del complejo I de la cadena respiratoria. Por otra parte, el síndrome de MELAS, una
citopatía mitocondrial designada en función de su acrónimo (mitochondrial
encephalomyopathy, lactic acidosis and stroke), causada por mutaciones puntuales en el ADN
mitocondrial, presenta en el curso inicial de la enfermedad episodios migrañosos
relevantes. Los estudios de espectroscopia con resonancia magnética en jaquecosos, han
mostrado alteraciones en la fosforilización oxidativa mitocondrial, con disminución de
fosfocreatina, elevación del ADP y reducción de la tasa fosfocreatina/Pi. En un estudio
aleatorio, doble ciego, conducido por Schoenen (1998), se ha puesto de manifiesto que la
administración, durante 3-4 meses, de 400mg/día de vitamina B2 (un flavinoide co-factor
del ciclo de Krebs), a individuos con migraña, reducía la frecuencia, severidad y
duración de los síntomas en el 50 por ciento de los pacientes tratados.
Hipótesis del oxido nítrico: Si se administra nitroglicerina (NTG)
a personas no migrañosas, se desencadena inmediatamente una cefalea no específica, pero
cuando se da a pacientes migrañosos, desarrollan inicialmente una cefalea inespecífica y
horas después una migraña que reúne los criterios diagnósticos de la IHS. La cefalea
inespecífica puede ser debida a la activación del cGMP, mientras la migraña posterior
es probablemente causada por la liberación de óxido nítrico desde la NGC. Esta segunda
cefalea migrañosa puede ser abortada o prevenida por agentes que disminuye la liberación
de óxido nítrico, como hacen las sustancias que interactúan con los receptores de
serotonina 5-HT2 (triptanes, metisergida, ciproheptadina y pizotifeno), ampliamente usados
para el tratamiento de la migraña en la clínica; o reduciendo la actividad de la
sinteasa del óxido nítrico, actividad que realizan las sustancias que bloquean los
canales del calcio. El clorhidrato de l-methyl-arginina, un inhibidor inespecífico de la
sinteasa del óxido nítrico, ha demostrado eficacia en el tratamiento de los episodios de
migraña severa (Lassen y Ashina,1998).
Hipótesis de la canalopatía: La migraña hemipléjica familiar es
una enfermedad autosómica dominante con episodios recurrentes de migraña y aura
prolongada caracterizada por debilidad unilateral. En algunas familias, como ya expusimos
a propósito de la etiopatogenia, se han puesto de manifiesto mutaciones en los cromosomas
19p y 1q, en genes que codifican regiones de los canales del calcio sensibles al voltaje.
Muchos de estos pacientes responden a agentes bloqueantes inespecíficos de los canales
del calcio, administrados profilácticamente. Ya hemos señalado anteriormente que los
antagonistas de canales del calcio reducen la síntesis de óxido nítrico; por lo que
cave pensar que la alteración genéticamente determinada de los canales del calcio,
podría por una parte incrementar la síntesis de óxido nítrico induciendo la
hiperexcitabilidad cortical y el aura, y por otra generar un flujo iónico anormal
desestabilizando las membranas neuro-gliales, elevando el potasio extracelular e iniciando
la CSD. En resumen, es posible que la excesiva respuesta del cerebro migrañoso, como
ocurre en la migraña hemipléjica familiar, pueda ser consecuencia de anomalías
genéticas en los canales iónicos que regulan la actividad neuronal, lo que de algún
modo permitiría incluir a la migraña en el grupo de las canalopatías.
Génesis del dolor en la migraña
Con arreglo a las bases anatomofisiológicas
actuales sobre el dolor de cabeza, descritas en la parte general, en el ámbito particular
de la migraña es posible que los acontecimientos fisiopatológicos que conducen a su
desencadenamiento sigan las siguientes etapas:
1. Activación de un generador central, después de la CSD o sin
ella, situado en el rafe dorsal del tronco cerebral, o en el núcleo caudal del
trigémino, contralateral al lado del dolor, activado por el óxido nítrico.
2. Estimulación antidrómica del sistema trigémino-vascular,
originando vasodilatación meníngea, que a su vez produce:
a. Activación de las terminales nerviosas sensoriales trigeminales,
que transmiten impulsos dolorosos al núcleo caudalis del tronco cerebral.
b. Liberación de péptidos vasoactivos, que producen
vasodilatación e inflamación neurogénica.
3. Hay un relevo o estación intermedia de los impulsos dolorosos,
entre los nervios sensoriales periféricos activados y las neuronas sensoriales de segundo
orden en el complejo trigémino-cervical, con sensibilización e intensificación del
dolor migrañoso, mediante el cual el ataque progresa y aumenta la sensibilidad para la
convergencia de estímulos extracraneales (piel, órganos sensoriales), produciéndose un
estado final de hiperexcitación.
4. El núcleo trigeminal gestiona las señales dolorosas hacia
centros superiores del tálamo y corteza (experiencia de dolor, fotofobia, fonofobia,
etc.) y hacia los núcleos adyacentes del tronco cerebral, como del tracto solitario que
inicia las nauseas, vómitos y fenómenos disautonómicos.
5. Una parte de estas actividades está mediada por receptores de
serotonina principalmente 5-HT1B, dentro de los que sumariamente hay varios subtipos:
a. Receptores vasoconstrictores 5-HT1B, situados en el músculo liso
de los vasos meníngeos humanos y en menor medida en los vasos coronarios, cuya
estimulación produce vasoconstricción.
b. Receptores vasodilatadores 5-HT1B y 5-HT7, localizados en el
endotelio de los vasos meníngeos y coronarios, cuya estimulación provoca
vasodilatación.
La interacción dinámica de estos distintos receptores no se conoce
todavía con exactitud, pero han generado algunas hipótesis con cierta repercusión sobre
las estrategias terapéuticas. La presencia de receptores vasodilatadores 5-HT1B hace
pensar que la iniciación del dolor podría deberse a su activación, lo que explicaría
algunas respuestas paradójicas que se observan en clínica al usar triptanes o derivados
ergotamínicos que, a veces, empeoran la cefalea. Si los receptores 5-HT7, son
vasodilatadores crónicos, quizás sus antagonistas podrían prevenir la migraña. La
activación preferencial de los receptores endoteliales 5-HT1B y 5-TH7 podría ser la
causa de la recurrencia de la migraña, ya que al disminuir las concentraciones
plasmáticas de agonistas 5HT1B/1D, con lo que se reduce la vasoconstricción del músculo
liso, predominaría el efecto vasodilatador mantenido de los receptores endoteliales,
facilitando el retorno de la migraña. Se han localizado también receptores 5-HT1B en el
ganglio del trigémino y 5-HT1D a nivel central cuya función se desconoce.
c. Los receptores inhibidores trigeminales 5-HT1D se proyectan
periféricamente a los vasos durales, modulando la liberación de neurotransmisores,
inhibiendo la actividad de los nervios trigeminales y normalizando el calibre de los
vasos. También interrumpen las señales nociceptivas que desde el ganglio del trigémino
se transmiten a las neuronas de segundo orden del tronco cerebral que inician la
dilatación de los vasos periféricos y posiblemente la inflamación neurogénica y la
sensibilización de las terminales nerviosas sensoriales. Los receptores 5-HT1D están
también localizados en el núcleo del tracto solitario que pueden inhibir las nauseas y
vómitos centrales.
d. Los receptores inhibitorios trigeminales 5-HT1F, tienen
localizaciones y funciones semejantes a los 5HT1D, sin embargo, tienen además una mayor
distribución por el resto del cerebro, aunque su significado no está suficientemente
elucidado.
En forma abreviada, los conocimientos actuales sobre la
fisiopatología de la migraña pueden resumirse en cuatro puntos fundamentales:
- La migraña se asocia con hiperactividad cerebral.
- La depresión cortical propagada es muy probablemente la causa del
aura.
- El dolor migrañoso se asocia con activación del tronco cerebral,
complejo trigeminal, vasodilatación meningea y sensibilización y posterior activación
del tronco cerebral.
- La anatomía, fisiología y farmacología de los receptores de
serotonina proporcionan una fuerte evidencia a favor de un origen trigemino-vascular de la
migraña.
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