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PROGRAMA ANUAL 2000-2001
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA |
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Hiperuricemia y gota
Metabolismo de las purinas
El AU es el metabolito final del catabolismo de las
purinas, que forman parte de los ácidos nucleicos. La renovación celular conlleva la
desintegración del material celular, que incluye al contenido nuclear de ácidos
nucleicos. Esto se acompaña de producción de AU como producto de su degradación. Los
primates han sufrido la pérdida evolutiva del enzima uricasa, que cataliza la
degradación del AU a alantoína. La especie humana es la que muestra los niveles más
elevados de AU en plasma de todos los mamíferos. La función de esta pérdida evolutiva
de la capacidad de degradar el AU se ha explicado por el hecho de que el AU muestra una
capacidad antioxidante, eliminando radicales libres. El AU no tiene capacidad de inducir
inflamación per se, sino cuando forma cristales de monourato sódico por
sobresaturación.
Síntesis de las purinas y formación del
ácido úrico
A continuación abordaremos la síntesis de novo de
las purinas, y su degradación, así como la formación de purinas procedente de la
degradación de los ácidos nucléicos hasta AU. Aunque el AU no tiene una clara función
fisiológica, salvo quizá como captador de radicales libres, como comentamos
anteriormente, las bases púricas adenina y guanina intervienen en diversos procesos,
además de formar parte de los ácidos nucléicos. Por ejemplo, existen receptores de
adenosina en los leucocitos polimorfonucleares y la adenosina parece tener un papel
regulador de la actividad de los mismos. Así, el metotrexato, fármaco ampliamente
empleado en el tratamiento de la artritis reumatoide, inhibe el enzima
adenosin-imidazol-carboxamida-ribonucleótido (AICAR) transformilasa, lo que conduce a un
aumento de los niveles intracelulares de adenosina, influyendo en la función
leucocitaria. Asimismo, la presencia de receptores para adenosina en el sistema nervioso
central explica la presencia de toxicidad neurológica por este fármaco.
La síntesis de las purinas se inicia con la transformación de ribosa-5-fosfato en
fosforribosil-pirofosfato (FRPF). El FRPF entra a formar parte en dos procesos:
primariamente en la síntesis de novo de purinas, o "vía salvaje" y en segundo
lugar en la reutilización de bases libres (guanina o adenosina) para formar ácidos
guanílico y adenílico. El FRPF se transforma en 5-fosforribosil-pirofosfato-1-amina
mediante la adición de un grupo amino procedente de la glutamina, reacción mediada por
la FRPF-amidotransferasa. Esta reacción tiene como objetivo iniciar la incorporación de
una base púrica y es limitante de la formación de purinas por la vía salvaje, como
comentaremos posteriormente. En varios pasos, mediante la adición de glicina y grupos
formilos, se llega a completar la síntesis del ácido inosínico, siendo éste
transformado en ácido adenílico o ácido guanílico. La acción de enzimas que retiran
los grupos fosfato y ribosa, los transforman en bases púricas que pueden ser parcialmente
reutilizadas al unirse a FRPF, como se comentó. El catabolismo de los ácidos guanílico
e inosínico a guanina e hipoxantina respectivamente, permite su reconversión mediante la
acción de la enzima hipoxantina-guanina-fosforribosil-transferasa. Finalmente, la
hipoxantina es transformada en xantina y AU, producto final de la degradación de las
purinas.
La regulación de la síntesis de purinas parece centrarse a nivel del primer paso
metabólico: la acción de la FRPF-amidotransferasa. Este enzima es inhibido por los
ribonucleótidos de purina que se forman en la vía de síntesis de las purinas y activado
por la presencia de FRPP. El mecanismo de regulación se basa en la formación de dímeros
inactivos del enzima por la presencia de ribonucleótidos de purinas, mientras que la
influencia del FRPF lo transforma en monómeros activos. Esta enzima parece disponer de
dos puntos de anclaje para su inhibición, uno para los purina-amino-ribonucleótidos,
como el ácido adenílico, y otro para los 6-hidroxi-purina-ribonucleótidos, como los
ácidos guanílico e inosínico.
Excreción del ácido úrico
El AU procedente de la degradación de las purinas
es eliminado principalmente por vía renal (dos tercios) y entérica (un tercio). Es
importante conocer los mecanismos fisiológicos de la excreción renal de AU, aunque sea
de forma esquemática, porque esto facilitará la comprensión de la fisiopatología de la
hiperuricemia de origen renal, que supone la mayor parte de los casos de hiperuricemia y
gota tanto primaria como secundaria. Asimismo nos permitirá conocer mejor los mecanismos
por los que ciertos fármacos, denominados habitualmente "uricosúricos", pueden
corregir el trastorno de la excreción renal de AU.
A nivel renal, la excreción del AU tiene cuatro componentes: filtración, reabsorción
en el túbulo proximal, secreción y ulterior reabsorción postsecretora. La filtración
glomerular se realiza de forma pasiva, denominándose a la cantidad filtrada "carga
renal". La carga renal de AU es, en la práctica, equivalente al producto de su
concentración en el plasma por el volumen de filtrado glomerular, ya que sólo una
pequeña fracción de AU se encuentra unida a proteínas y no es, por tanto, filtrada. La
practica totalidad de la carga filtrada (alrededor del 98 por ciento) es reabsorbida en el
túbulo proximal de forma activa; la pequeña fracción que escapa a esta reabsorción
"presecretora" supone menos del 20 por ciento del total de AU excretado por el
riñón.
Tras la primera fase de reabsorción, se produce un fenómeno de secreción tubular
activa. El lugar concreto donde se produce esta secreción no ha sido claramente
delimitado. La secreción tubular es activa y está inhibida por diversos fármacos, como
la pirazinamida, los diuréticos, los salicilatos en dosis bajas y la ciclosporina A
(CyA). También puede verse limitada en los pacientes con enfermedades renales,
heredofamiliares o adquiridas, que cursen con alteraciones de las funciones tubulares
renales. El defecto en esta secreción tubular de AU constituye, probablemente, la forma
más frecuente de hiperuricemia y gota primarias. Esta capacidad de secreción está
determinada genéticamente, según estudios realizados en familias con hiperuricemia y
gota y en parejas de gemelos univitelinos.
Tras la secreción activa, teóricamente, aunque no puede descartarse que ambos
fenómenos ocurran simultáneamente, se produce una fase de reabsorción
"postsecretora". Aunque la reabsorción postsecretora no parece contribuir
sustancialmente a la fisiopatología de la hiperuricemia, es a este nivel donde ejercen su
efecto los fármacos uricosúricos, cuyo mecanismo de acción consiste en bloquear esta
última fase del manejo renal de uratos. Además, muchos casos de hipouricemia se deben a
un defecto en la reabsorción distal de AU. Estos pacientes asocian hipouricemia con
hiperuricosuria, riesgo de litiasis renal y ocasionalmente rabdomiólisis.
En resumen, la excreción renal final de AU depende fundamentalmente de la carga
filtrada en el glomérulo, de la secreción tubular y de la reabsorción postsecretora.
Consecuentemente, aquellos procesos que cursen con una disminución del filtrado
glomerular (contracción de volumen, insuficiencia cardiaca con disminución del gasto,
glomerulopatías, arteriopatía con descenso del flujo renal, etc.) o que interfieran con
la secreción tubular de AU (fármacos, nefropatías tubulointersticiales), favorecerán
la aparición de hiperuricemia y gota. Los fármacos que inhiban la reabsorción tubular
de AU, tendrán un efecto normalizador de la uricemia (hipouricemiante) al producir
pérdida renal de uratos.
La excreción entérica de AU supone un tercio de la excreción total. Su importancia
parece aumentar en pacientes en los que la alteración de la función renal esté
limitando la excreción renal de AU, de forma que puede aumentar del 30 por ciento de la
excreción total de AU en condiciones fisiológicas normales, hasta el 50 por ciento en
casos de insuficiencia renal avanzada. A nivel intestinal, la acción de las bacterias
locales transforma parte del AU en alantoína.
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