La gota úrica (frente a la gota cálcica, pseudogota o
artritis por cristales de pirofosfato cálcico dihidratado) es una enfermedad cuyas
manifestaciones clínicas, es decir, artritis y tendosinovitis agudas, artropatía
crónica y tofos, derivan del acúmulo de cristales de monourato sódico (urato) en las
estructuras articulares y periarticulares, secundario a la elevación de la concentración
de AU en plasma por encima de su nivel de saturación. Algunos autores incluyen entre las
manifestaciones clínicas de la gota úrica (desde ahora gota) el depósito de cristales
de AU en los riñones y las vías urinarias o litiasis por AU.
El concepto de que la gota es una enfermedad por depósito es fundamental, ya que el
objetivo principal del tratamiento será la reducción y la eliminación de dichos
depósitos mediante la corrección del mecanismo que conduce a la hiperuricemia,
generalmente invirtiendo el proceso fisiopatológico que los formó.
El depósito patológico de urato se produce por la elevación de la concentración de
AU en plasma por encima de su nivel de saturación, que conocemos como hiperuricemia y que
se sitúa por encima de 7,0 mg/dl a pH 7.40 y 37° C, situación que debe mantenerse
durante un tiempo suficiente para que, en un entorno tisular saturado de AU , se produzca
el proceso de formación de los cristales de monourato sódico. Además, como no todos los
sujetos con hiperuricemia desarrollan manifestaciones clínicas de gota con las mismas
concentraciones de urato ni con el mismo tiempo de hiperuricemia, parece que en el
desarrollo de la enfermedad debe intervenir cierta susceptibilidad individual, de manera
que la gota aparecerá en sujetos predispuestos en los que se produzca la nucleación de
los cristales de urato.