Diabetes mellitus tipo 2
Neuropatía diabética
Epidemiología
La prevalencia de neuropatía en el paciente diabético,
según las diferentes series, oscila del 5 al 90 por ciento, dependiendo de la
metodología diagnóstica empleada (sintomatología clínica, exploración física o
estudio neurofisiológico) a la hora de su estudio. Acudiendo a una valoración conjunta
de anamnesis y de una exploración física neurológica somera se encuentran cifras medias
de un 25 por ciento, sin que exista una variación ostensible entre DM1 y DM2. Las
manifestaciones neuropáticas surgen más precozmente en el curso clínico de la DM2,
encontrándose una frecuencia de un 10 por ciento en sujetos recién diagnosticados de
diabetes.
Etiopatogenia
Si bien en la base de la génesis de la neuropatía se
halla la presencia de hiperglucemia, a diferencia de la retinopatía y nefropatía, no
existe una relación tan directa entre su desarrollo y la duración de la diabetes o el
mal control metabólico de la misma. En ocasiones, la neuropatía puede presentarse como
primera manifestación de una diabetes tipo 2 o bien puede surgir tras el establecimiento
de un estricto control metabólico de una diabetes hasta entonces descompensada
(neuropatía insulínica). Otros posibles factores condicionantes de la aparición de
neuropatía son la participación de marcadores genéticos, alteraciones nutricionales,
tabaquismo, alcoholismo, estatura elevada, pubertad o presencia de insuficiencia renal.
Como mecanismos patogénicos principales, derivados de la
consabida hiperglucemia están:
a) Alteraciones metabólicas: GNEP (descenso niveles
óxido nítrico), actividad incrementada de la vía del sorbitol (descenso intracelular de
mioinositol y de la capacidad de la bomba Na+/K+ ATP-asa), aumento de actividad del
sistema proteína-kinasa C y anomalías del contenido neural de ácidos grasos libres
(ácido gammalinolénico).
b) Alteraciones microvasculares: microangiopatía de los
"vasa nervorum"; con alteraciones hemorreológicas y de la función endotelial
que conducen a hipoxia endoneural.
c) Autoinmunidad: presencia de autoanticuerpos frente al
tejido nervioso (anti-GAD y anti-gangliósidos).
d) Alteración de factores de crecimiento: déficit de
síntesis, transporte axonal y/o actividad del factor de crecimiento neural o "neural
growth factor" (NGF) y de otros factores locales de crecimiento.
En el momento presente, independientemente del papel
desarrollado por las alteraciones metabólicas, parece ser la afectación de la
microcirculación (hipoxia endoneural) el factor patogénico predominante, especialmente
por lo que se refiere a la mononeuropatía y a la plexopatía lumbosacra (amiotrofia
diabética).
Histopatología
En las lesiones de los nervios periféricos por la
diabetes se observa atrofia y pérdida axonal con signos de desmielinización segmentaria,
disyunciones axogliales y alteraciones en los procesos de regeneración neural.
Paralelamente, existen signos de proliferación conectiva endoneural y afectación de los
"vasa nervorum" (engrosamiento membrana basal y obliteración). A nivel del
sistema nervioso autónomo se encuentran también presentes, pérdidas y cambios
degenerativos de células ganglionares y presencia de infiltrados inflamatorios en las
terminaciones nerviosas de las paredes viscerales.
Clínica
Desde un punto de vista clínico, la neuropatía puede
clasificarse en neuropatía somática y autonómica, si bien ambas entidades se
desarrollan frecuentemente de forma conjunta (polineuropatía diabética)
Por lo que se refiere a la neuropatía somática,
podemos distinguir las siguientes variedades.
a) Polineuropatía simétrica distal (afectación
sensitiva, motora, autonómica):
- afectación de fibras finas
- afectación de fibras gruesas
b) Neuropatía unifocal y/o multifocal:
- mononeuropatía craneal (III, IV, VI, VII)
- mononeuropatía múltiple (multineuritis)
- mononeuropatía periférica por atrapamiento (mediano,
cubital, ciático poplíteo externo)
- neuropatía motora proximal o plexopatía lumbosacra
(amiotrofia diabética)
- radiculopatía
La polineuropatía simétrica distal, de evolución
crónica e insidiosa, es la variedad de neuropatía más frecuente y gravita especialmente
en extremidades inferiores. La forma principal (70 por ciento de los casos) conlleva una
afectación mixta sensitivo-motora y autonómica, con predominio del componente sensitivo
(hipoestesia o disestesia distal "en guante o calcetín") y mucho más raramente
con participación del componente motor (afectación de pequeños músculos de manos o
pies). Como complicaciones de esta neuropatía surge a veces la artropatía neuropática o
enfermedad de Charcot (pies con deformidades osteoarticulares, síntomas inflamatorios,
osteolisis) o la aparición de úlceras en zonas de apoyo (mal perforante planatar).
Existen formas sensitivas aisladas, con lesión de fibras
gruesas mielínicas (alteración de sensibilidad táctil, vibratoria o cuadros de
seudotabes) o más precozmente de fibras finas amielínicas (alteración de sensibilidad
térmica y manifestaciones álgicas), constituyendo este último supuesto la denominada
neuropatía dolorosa aguda de carácter reversible.
La neuropatía motora proximal (amiotrofia diabética)
afecta generalmente a personas mayores, con participación preferente de la cintura
pélvico-femoral, como consecuencia de una lesión a nivel del plexo lumbo-sacro. Se
caracteriza por dolor, atrofia muscular e impotencia funcional. Muestra un comienzo
unilateral y posterior progresión bilateral, pudiendo a veces resolverse
espontáneamente. Suele coexistir con la polineuropatía simétrica distal y, en
ocasiones, se asocia a pérdida de peso y manifestaciones depresivas (caquexia
neuropática). En algunas circunstancias es preciso distinguirla de la posible presencia
asociada de una polineuropatía desmielinizante inflamatoria crónica de naturaleza
autoinmune o de una gammapatía monoclonal.
La mononeuropatía craneal más frecuente es la lesión
del tercer par, que suele o no acompañarse de dolor y que se caracteriza por respetar la
función pupilar y por evolucionar en pocos meses a una recuperación total.
Existe afectación de carácter sensitivo-motriz de
algunos nervios periféricos (cubital, mediano, peroneal, femorocutáneo) como
consecuencia de fenómenos compresivos o atrapamiento sobre estructuras óseas,
condicionado entre otros mecanismos por alteración a nivel de tejido conectivo
(glicación no enzimática de proteínas).
Las radiculopatías, con sintomatología sensitiva,
muestran localización unilateral o bilateral de carácter asimétrico. Se manifiestan en
forma de hiperestesias y crisis dolorosas tóraco-abdominales que pueden confundirse con
otros trastornos (herpes zóster, abdomen agudo, infarto de miocardio).
Dentro de las variedades clínicas de neuropatía
somática, hasta aquí comentadas, es de destacar el hecho de que la polineuropatía suele
predominar en la DM1 y la neuropatía uni o multifocal en la DM2.
Por lo que respecta a la neuropatía autonómica
diabética, podemos encontrarnos con las siguientes manifestaciones clínicas.
· Alteraciones pupilares: alteración de adaptación a la
oscuridad, pupila de Argyll-Robertson, ausencia de "hippus pupilar".
· Alteraciones cardiovaculares: taquicardia y/o signos de
denervación cardíaca, intolerancia al ejercicio físico y al calor, infarto de miocardio
indoloro, hipotensión ortostática, edemas en extremidades inferiores anomalías de la
respuesta vasomotora a cambios de temperatura, calcinosis de Monckëberg.
· Alteraciones respiratorias: parada respiratoria,
reactividad bronquial anómala, respuesta ventilatoria irregular a hipoxia e hipercarbia,
disturbios patrón respiratorio durante el sueño (apnea nocturna).
· Alteraciones del tracto gastrointestinal: disfunción
esofágica (disfagia), gastroparesia, estreñimiento, diarrea e incontinencia fetal,
hipotonía vesicular.
· Alteraciones génito-urinarias: vejiga neurógena,
impotencia, eyaculación retrógrada, lubricación vaginal defectuosa, pérdida
sensibilidad testicular.
· Alteraciones sudorales: anhidrosis, hiperhidrosis,
sudor gustatorio.
· Alteraciones metabólicas: hipoglucemia
(inadvertida/falta de respuesta a hipoglucemia/ fallo autonómico).
La aparición de síntomas de neuropatía autonómica en
un diabético tiene, generalmente, un mal pronóstico, siendo la mortalidad a los 5 años
de un 56 por ciento, en comparación con el 21 por ciento en población diabética sin
neuropatía autonómica.
Diagnóstico
El diagnóstico de la neuropatía periférica somática va
a estar basado en la anamnesis, exploración de sensibilidad táctil (monofilamento10 g.),
vibratoria (diapasón 128 Hz, biotesiómetro), termoalgésica y protopática, estudio de
tono muscular, motilidad y reflejos osteotendinosos (aquíleos). Complementariamente puede
acudirse en algunas situaciones a la correspondiente realización de un examen
electrofisiológico (valoración de velocidad de conducción nerviosa).
El diagnóstico de neuropatía autónomica,
independientemente de la valoración de los signos y síntomas clínicos específicos,
está basado en la práctica de los siguientes tests:
- Función cardiovascular: ortostatismo/variación de
frecuencia cardíaca con movimientos respiratorios/maniobra de Valsalva/esfuerzo
isométrico sostenido ("hand-grip")/valoración QT corregido.
- Disfunción esofágica: contraste baritado/manometría
esofágica.
- Gastroparesia: contraste baritado/estudio
manométrico/evacuación de sólidos y líquidos marcados con isótopos.
- Estreñimiento: contraste baritado (descartar otras
causas).
- Diarrea: contraste baritado/valoración función
pancreática /examen de heces/test de hidrógeno en aliento/estudio bioquímico de
malabsorción/biopsia intestinal/manometría anorrectal (incontinencia fecal).
- Vejiga neurógena: contraste vesical/estudios
urodinámicos/ EMG esfínter vesical.
- Impotencia: estudio tumescencia peneana nocturna/reflejo
bulbocavernoso/presión sistólica peneana (doppler)/administración intracavernosa de
prostaglandinas /estudio angiográfico /cavernosografía /evaluación psicológica.
- Función sudoral: test reflejo axonal/respuesta calor y
papaverina/cuantificación "imprint " sudoral post-pilocarpina.
- Función pupilar: pupilometría con cámara de
infrarrojos/tests farmacológicos.
Tratamiento
Parece evidente la necesidad de establecer un correcto
control metabólico de la diabetes, para prevenir y luchar contra el desarrollo de
lesiones neuropáticas, si bien es preciso recordar que, en ocasiones, la afectación
neurológica puede surgir a raíz de la instauración de una estricta mejoría de la
glucemia, y otras veces las molestias que aquejan al paciente pueden resolverse de manera
espontánea.
Otras medidas terapéuticas, en vías de ensayo y sin
resultados ostensibles hasta la actualidad, son la administración de gangliósidos,
ácido gammalinolénico, factores del crecimiento neural, mioinositol, fármacos
vasodilatadores, inhibidores de aldosa reductasa (sorbinil) e inhibidores de la GNEP
(aminoguanidina).
La neuropatía periférica dolorosa puede tratarse
inicialmente con analgésicos convencionales (ácido acetilsalicílico o paracetamol,
solos o asociados a codeína) o antiinflamatorios no esteroideos. Posteriormente, si las
molestias persisten, y según las peculiaridades clínicas, pueden emplearse otros
fármacos: dolor quemante (1º antidepresivos triciclicos, 2º capsaicina): dolor
lancinante (1º gabapentina, carbamazepina o mexiletina, 2º antidepresivos tricíclicos,
3º capsaicina), alodinia (aplicación local de "films" plásticos), síndrome
de "piernas inquietas" (clonazepan) o calambres (sulfato de quinina).
Las medidas terapéuticas a tomar ante las principales
manifestaciones de la neuropatía autonómica quedan resumidas a continuación.
· Hipotensión ortostática: aporte de sodio, uso de
medias compresivas. 9 alfa-fuorhidrocortisona, efedrina, indometacina, clonidina.
· Gastroparesia: pequeñas comidas, metoclopramida,
cisapride, domperidon, eritromicina, aspiración nasogástrica, alimentación por
yeyunostomía.
· Estreñimiento: hidratación suficiente, dieta rica en
fibra (insoluble), laxantes osmóticos o salinos, cisapride, metoclopramida.
· Diarrea: enzimas pancreáticos, difenoxilato,
tetraciclinas, metronidazol,. colestiramina, clonidina, octreotide.
· Vejiga neurógena: vaciamiento periódico (maniobras de
Credé), autocateterismo intermitente, betanecol, antibioterapia, resección cuello
vesical.
· Disfunción eréctil: sildenafilo, inyección
intracavernosa de prostaglandinas, uso dispositivos de vacío, prótesis rígidas o
inflables.
· Eyaculación retrógrada: bromfeniramina, imipramina,
agonistas alfa-adrenérgicos.
· Sudor gustatorio: propantelina, clonidina.
· Edema neurógeno extremidades: efedrina, midodrine.
Prevención secundaria
En cuanto a la prevención secundaria, o
diagnóstico precoz de la neuropatía periférica o somática, se recomienda el examen
anual de todo paciente diabético desde el momento del diagnóstico de la diabetes
(exploración sensibilidad táctil, vibratoria, termoalgésica y propioceptiva, estudio de
reflejos y motilidad), y por lo que se refiere a la neuropatía autonómica se considera
oportuno investigarla anualmente a partir de los cinco años del diagnóstico de la
diabetes en DM1 y desde el momento del mismo en DM2 (empleo de tests de función
autonómica cardiovascular).
| Sumario |