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PROGRAMA ANUA 2000-2001
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA
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Osteoporosis
Factores etiológicos
La masa ósea puede estar disminuida por dos motivos
fundamentales: porque no se deposite suficiente hueso durante el crecimiento o bien porque
se produzca una pérdida excesiva posteriormente. La máxima masa ósea depende en gran
parte del control genético, lo cual justifica el agrupamiento familiar de la osteoporosis
que observamos en la práctica clínica. Sin embargo, son diversos los factores
ambientales capaces de influenciar el alcance del "pico de masa ósea". Estos
son en gran medida de índole nutricional, en concreto la necesidad de calcio en la dieta
es trascendental para que un niño puede alcanzar el mejor desarrollo esquelético en
cuanto a adquirir el máximo pico de masa ósea. También se considera que cierto grado de
estrés mecánico es necesario para el desarrollo esquelético, así el ejercicio físico
contribuye también al aumento de la masa ósea en la juventud. Las personas que tienen un
bajo pico de masa ósea durante la etapa de adulto-joven tienen un mayor riesgo de
desarrollar osteoporosis en el futuro. Después, a lo largo de la vida otros factores
pueden acturar de forma nociva sobre el hueso, acelerando el proceso de pérdida ósea,
como el abuso del alcohol y del tabaco o la utilización de diferentes medicamentos. De
todo lo anterior se deduce que el proceso osteoporótico es la resultante de un sumatorio
de factores en el que participan con signo positivo, ciertos factores genéticos
protectores, el adecuado contenido en calcio de la dieta y el ejercicio físico, de lo que
resulta el pico de masa ósea, y con signo negativo, factores genéticos permisivos, la
deprivación estrogénica precoz o fisiológica, la involución del eje vitamina D-PTH, el
abuso del alcohol y el tabaco y la utilización de ciertos medicamentos, contribuyendo al
ritmo acelerado de su pérdida.
Factores genéticos
Estudios en gemelos y en familiares en primer
grado sugieren que más del 80 por ciento de la variación en la masa ósea puede ser
explicada por factores exclusivamente hereditarios. Algunos de estos estudios confirman
este hecho, fundamentalmente en cuanto a la correlación entre el pico de masa ósea
alcanzado y los factores genéticos. En estos estudios, sin embargo, puede haberse
subestimado el papel ambiental al tratarse de una población que normalmente comparte el
mismo ambiente familiar, similar dieta y hábitos en general. Son sobradamente conocidas
las diferencias interraciales en el pico de masa ósea, siendo netamente mayor para
mujeres de raza negra que para mujeres de raza blanca, siendo la raza oriental la que
cuenta con menor pico de masa ósea.
Ciento dos parejas de mujeres gemelas han sido estudiadas en el
Sydney Twin Study of Osteoporosis, para ver la influencia que los factores genéticos y
ambientales tienen sobre el hueso, la masa muscular y la masa grasa. Los resultados
indicaban una variación del 80 por ciento y del 65 por ciento para la masa muscular y
grasa, respectivamente, atribuibles a factores genéticos, encontrandose una ligera
influencia genética que relacionara la masa muscular, la masa grasa y la densidad mineral
ósea. Por tanto, se dedujo que la masa muscular y la masa grasa estaban sometidas a una
significativa influencia ambiental mientras que la masa ósea lo estaba a mayor influencia
genética. Otro estudio comparando el pico de masa ósea en columna lumbar y cuello
femoral en hijas adultas jóvenes de mujeres perimemopáusicas con un decremento <2.5
DE de la DMO e hijas de mujeres con normal DMO, encontró una disminción significativa
del pico de masa en el primer grupo, lo cual demostraba la clara relación familiar de la
osteoporosis.
Se piensa que existen varios grupos de genes capaces de influenciar
tanto el pico de masa ósea como el ritmo de pérdida posterior del mismo. Así la
osteoporosis sería una enfermedad poligenética. Entre estos genes responsables, los más
estudiados hasta hoy son: el gen receptor para la vitamina D (RVD), el gen para el
receptor de estrógenos (RE), el gen para el colágeno tipo 1-alfa-1 (COL1A1), el gen para
el factor de crecimiento similar a la insulina tipo I (IGF-1) y últimamente el gen para
el receptor del péptido relacionado con la hormona paratiroidea (prPTH ) y el gen
promotor de IL-6. Otros muchos candidatos están siendo investigados.
Polimorfismos del
receptor de vitamina D (RVD)
Los estudios de los polimorfismos para el RVD
han dado resultados controvertidos. Se ha encontrando una buena correlación en población
japonesa postmenopáusica y en una población con artritis reumatoide entre el alelo del
RVD-3´ final genotipos Bb y BB respectivamente y la DMO. Sin embargo, estudios con el
alelo del RVD-5´ inicio que parecía relacionarse con la DMO en mujeres pre y
posmenopáusicas americanas y japonesas, no se han confirmado en estudios más recientes
con mujeres premenopáusicas y jóvenes europeas. Algunos investigadores han intentado
explicar la discrepancia de estos resultados por la importante influencia que tiene la
edad, los hábitos dietéticos según el área geográfica y el propio genotipo RVD de las
poblaciones estudiadas. Así se ha demostrado que la DMO de mujeres prepúberes, con
genotipos Bb y BB, aumentaba cuando fueron sometidas a tratamiento con suplementos de
calcio (850 mg/dia), mientras que el gentipo bb no era influenciado por la dieta teniendo
elevada DMO con su dieta habitual. Otro estudio con una potencia estadistica significativa
examinó la prevalencia de fractura de cadera y fractura de Colles en mujeres blancas en
relación al genotipo RVD-3´ (en el Nurses´ Heath Study cohort) encontrando un riesgo de
fractura de cadera en mujeres con genotipo BB más del doble y todavía mayor para los
subgrupos de mujeres de edad más avanzada, con menor ingesta de calcio y físicamente
menos activas. Todo lo cual revela que este gen puede ser determinante en algunos casos
para la adquisición de la masa ósea adulta casi con independencia de las condiciones
dietéticas (efecto genético protector) y en otros, permite que las condiciones
ambientales, que podemos modificar como la ingesta de calcio, jueguen un mayor papel
(efecto genético permisivo).
Polimorfismos del
receptor estrogénico (RE)
Varios estudios asociaron dos polimorfismos
del RE con la DMO en mujeres japonesas posmenopáusicas, sin embargo, no encontraron
relación con los marcadores del turnover óseo. Otro estudio japonés que incluía 173
mujeres perimenopáusicas y menopáusicas avanzadas encontraba una correlación entre el
genotipo RE y la masa ósea adulta, con tendencia a que esta correlación se perdiera en
las pacientes de mayor edad. Por tanto, parecía que los polimorfismos del RE tenían
influecia en la adquisición del pico de masa ósea pero no ejercían influencia en el
ritmo de pérdida, donde probablemente es más decisiva la intensidad y la duración del
propio déficit estrogénico para todos los polimorfismos de dicho gen.
Estudios muy interesantes son los que demuestran una posible vía de
interacción entre el gen del RE y el gen del RVD antes citado. En 583 mujeres
perimenopáusicas, un estudio encontró que la DMO era menor tanto en columna vertebral
como en el cuello femoral de aquellas mujeres que teniendo genotipo BB del VDR-3´ (en
comparación con Bb y bb), además tenían genotipo PP del RE.
Polimorfismos del gen
del colageno tipo 1 (COL1A1)
Se ha comunicado una fuerte asociación entre
los polimorfismos del gen COL1A1 y de DMO en varios trabajos. En una cohorte de mujeres
postmenopáusicas griegas se ha encontrado asociación entre el genotipo ss y una
disminución patológica de la DMO.
Factores dietéticos y hábitos de
vida
Durante la edad adulta tanto el tipo de dieta
como el estilo de vida tienen una importante influencia para el mantenimiento de la salud
en general y para el mantenimiento de la cantidad de hueso en particular. Una adecuada
ingesta de calcio, vitamina D, proteínas y la realización de ejercicio físico son
importantes para el desarrollo y mantenimiento de la cantidad de masa ósea. También es
importante la evitación del efecto nocivo de tabaco y alcohol.
Calcio
Es sobradamente conocido que un individuo con
una dieta con bajo contenido en calcio y proteínas durante la infancia y la juventud
adquiere un menor pico de masa ósea y tiene mayor riesgo de desarrollar osteo-
porosis. La necesidad de dicho aporte tiene mayor importancia en la
mujer en dos períodos concretos, el embarazo y lactancia y durante los años iniciales de
la menopausia. Por tanto, el aporte de calcio en la pubertad se relaciona con la magnitud
del pico de masa ósea y en los primeros años de la menopausia con un descenso en el
ritmo de su pérdida.
Vitamina D
La relativa deficiencia o insuficiencia de la
vitamina D es un problema que afecta particularmente a la población anciana, sobre todo a
la que permanece en residencias o instituciones para ancianos. En dicha población la
vitamina D se adquiere en menor cuantia por la dieta y además las horas de exposición
solar son también menores, probablemente en relación con problemas de movilidad,
autonomía y salud en general.
Otros nutrientes
Cada vez exiten más datos que refuerzan una
evidencia creciente de la relación entre el contenido de fruta y vegetales de la dieta y
la salud de los huesos. Por una parte, estos alimentos tienen alto contenido en potasio,
magnesio, beta-carotenos, fibra y vitamina D, y por otra, se piensa que una dieta con alto
contenido en fruta y vegetales induce un ambiente "alcalino", que a nivel óseo
diminuye la reabsorción. Se sabe que el aporte de potasio reduce la eliminación de
calcio urinario y que la deprivación de potasio estimula la reabsorción ósea. El
déficit protéico en los ancianos se ha visto relacionado con la frecuencia de fractura
de cadera y la suplementación protéica mejora la evolución de dichas fracturas cuando
se han producido. La vitamina K puede jugar un papel en el metabolismo óseo ya que la
osteocalcina, principal componente no colágeno de la matriz del hueso, es vitamina
K-dependiente y vitamina D-dependiente. Se ha encontrado cierta relación entre los
niveles circucantes de vitamina K-2 y las fracturas vertebrales y de cadera, pero se
necesitan más estudios sobre este aspecto para cuantificar en qué medida un déficit de
vitamina K puede contribuir a la osteoporosis.
Actividad física
El ejercicio físico aumenta el pico de masa
ósea. El ejercicio físico antes de la pubertad ha sido objeto de estudio en grupos de
niñas que practican gimmasia con un ejercicio físico moderado; los resultados fueron que
un ejercicio moderado con más de 5 horas por semana tenía un significativo impacto sobre
la DMO de las niñas antes de la pubertad. La actividad física en la edad adulta tiene
menor impacto pero se han comunicado diferencias en el pico de masa ósea del 1-3%.
Durante la edad anciana la inactividad física y sobre todo los prolongados períodos en
cama producen un ritmo acelerado de pérdida ósea.
Tabaco y alcohol
Los efectos nocivos del tabaco y el consumo
excesivo de alcohol sobre el metabolismo óseo han sido primeramente conocidos por su
relación epidemiológica con el riesgo de osteoporosis. El alcohol cuando se consume en
moderada cantidad, sin embargo, se ha visto como un factor protector contra la
osteoporosis. Los mecanismos íntimos sobre su influencia específica en la actividad de
osteoclastos y osteoblastos estan siendo estudiados en modelos animales experimentales.
Factores hormonales
Los función gonadal en ambos sexos tiene un
efecto determinante en el mantenimiento de la cantidad y calidad del hueso. Hoy también
se sospecha que los estrógenos desempeñan un papel fundamental en desarrollo del
esqueleto masculino. La adecuada función del denominado eje vitamina D - hormona
paratiroidea es fundamental para la homeostasis del metabolismo del calcio y afecta
notablemente al desarrollo del hueso y al mantenimiento de la masa ósea. Uno de los
factores hormonales más intensamente estudiado en la patogenia de la osteoporosis del
varón es el papel de la IGF-I. Otros factores hormonales como la función tiroidea
aumentada o el exceso de tratamiento con L-tiroxina y el aumento de corticoides
suprarrenales (enfermedad de Cushing) o el tratamiento con corticosteroides son factores
etiológicos bien conocidos de osteoporosis secundaria.
Hormonas sexuales
Que la disminución de la produción de
estrógenos en la mujer incrementa el ritmo de pérdida ósea es un hecho sobradamente
conocido y constatado en todos los estudios realizados desde que se empezó a medir
sistemáticamente la masa ósea en la menopausia. Además de la menopausia natural, la
menopausia quirúrgica (tras ovariectomia bilateral) o los periodos prolongados de
amenorrea en la juventud (hiperprolactinemia, amenorrea de la atleta de competición)
producen igualmente un efecto de aceleración de la pérdida fisiológica de hueso. Las
mujeres que toman tratamiento hormonal sustitutivo pueden detener o aminorar
significativamente la pérdida ósea, siendo este el tratamiento de elección actualmente
recomedado para la osteoporosis posmenopáusica. En el hombre, la existencia de un
período similar a la menopausia está muy discutido y probablemente no exista o no se
produce de forma tan acusada una pérdida de función testicular. Además la posible
pérdida de andrógenos por involución testicular está amortiguada por la doble
procedencia de los mismos (testicular y suprarrenal), por lo que el varón no desarrolla
osteoporosis con la misma frecuencia que la mujer entre los 50 y 70 años. Los
hipogonadismos masculinos son una causa de osteoporosis secundaria sobradamente conocida.
Se conoce, aunque muy poco, sobre el papel que los estrógenos desempeñan en la
osteoporosis masculina. En el hueso masculino existen receptores estrogénicos y se han
comunicado raros casos de déficit genético de aromatasa (enzima que convierte los
andrógenos en estrógenos) y de mutación del gen del receptor estrogénico (que confiere
estrógeno-resistencia) en varones jóvenes que presentaban como hallazgo clínico
característico la osteoporosis. En el primero de los casos, la terapia con estrógenos
produjo mejoria de la masa ósea. Esto demuestra la importancia que los estrógenos tienen
en la adquisición del pico de masa ósea tambien en el varón. Obviamente, casos de
estrógeno-resistencia o déficit de aromatasa son muy raros y no sirven para explicar la
osteoporosis del varón en general, pero el hallazgo de estas patologías ponen en marcha
hipótesis sobre qué papel podría desempeñar determinados polimorfismos del gen del
receptor estrogénico antes comentado, en la adquisición de un bajo pico de masa ósea en
el hombre y su posible papel en la osteoporosis del varón adulto joven. Serán necesarios
estudios genéticos todavía muy poco desarrollados en la población masculina. En este
sentido un reciente trabajo relaciona la presencia de secuencias repetidas CAG en el
receptor androgénico y la DMO en el varón, y otros investigadores encuentran en una
población de varones con osteoporosis un ritmo de pérdida ósea acelerado en portadores
de repeticiones TTTA en el gen de la aromatasa.
Eje vitaminaD-PTH
El deficit de vitamina D en el adulto produce
osteomalacia. Durante la edad avanzada se produce un deterioro en los mecanismos por los
cuales el individuo se aprovisiona de vitamina D. La falta de aporte en la dieta, la
escasa exposición solar y probablemente el déficit de la hidroxilación renal de sus
metabolitos hace que la etapa senil sea proclive al déficit de vitamina D. Dicho déficit
no es tan intenso como el que produce la osteomalacia, pero sí puede desencadenar una
hiperfunción paratiroidea compensadora y ambos ser el mecanismo causal de osteoporosis en
esta etapa de la vida.
Hormona del crecimiento
(GH) e IGF-I
Los datos sobre la GH y el metabolismo óseo
se basan en tres antecedentes: 1) la baja masa ósea encontrada en niños con deficit de
GH, 2) el descenso progresivo con la edad de los niveles de GH e IGF-I y 3) la
correlación encontrada en adultos entre los niveles de IGF-I y la DMO. De lo anterior se
infiere la importancia de la GH y IGF-1 en la adquisición del pico de masa ósea durante
la adolescencia pero se desconoce su efecto durante la edad adulta.
L-tiroxina
Las hormonas tiroideas estimulan la
reabsorción ósea y lo hacen de forma indirecta, a través de la acción sobre el
receptor de hormona tiroidea de los osteoblastos. También el estímulo de los
osteoblastos crea un fenotipo especial de secreción de osteocalcina, IGF-1 y fosfatasa
alcalina. Los experimentos in vitro revelan que la T4 estimula tanto la formación como la
reabsorción óseas, con un elevado turnover cuyo balance final es la pérdida de masa
ósea, a causa de que la formación es más lenta y retrasada respecto de la reabsorción.
Corticoides
suprarrenales
Los corticoides suprarrenales tienen un profundo
efecto sobre el esqueleto a través de varios efectos directos e indirectos sobre las
unidades de remodelación. Los esteroides suprarrenales incrementan el número de
osteoclastos, promoviendo la diferenciación desde sus precursores, son necesarios por
tanto participando en el ciclo de remodelación. El exceso de corticoides produce
supresión de la actividad osteoblastica y de la secreción de IGF-1, causando un acusado
efecto de desacoplamiento entre la reabsorción y la formación, con una pérdida rápida
de hueso, tanto cortical como trabecular. De forma indirecta contribuyen a la osteoporosis
por disminución de la absorción del calcio intestinal, aumento de las pérdidas
urinarias de calcio, produción de hiperparatiroidismo secundario y causar disminución de
la síntesis de estrógenos y andrógenos.
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