El coste directo por fractura de cadera en nuestro
país es de aproximadamente un millón de pesetas por paciente. Los costes directos del
cuidado de la fase aguda (hospitalización, cirugía y tratamiento de las complicaciones
precoces) se ha calculado en España para el año 1984 en 16.000 millones de pesetas. En
un estudio más reciente, si se tenian en cuenta la totalidad de los costes globalmente,
tanto de la fase aguda más la rehabilitación y los costes residenciales por la
incapacidad producida, el gasto se elevaba a 200.000 millones en el año 1997.
La morbimortalidad producida por la osteoporosis se acrecenta al
afectar a la población con mayor edad. Solo un 50 por ciento de los enfermos con fractura
de cadera reanudan una vida normal similar a la previa y más de una tercera parte sufren
una incapacidad seria (la mayoría de los cuales no vuelven a caminar). La mortalidad
después de una fractura de cadera en la fase aguda oscila entre el 3 y el 12 por ciento,
elevándose al 20 por ciento a los 6 meses y al 30 por ciento al año de la fractura. La
mortalidad globalmente considerada está también en relación con otros factores de
comorbilidad en este sector de población. La mortalidad relacionada con la fractura
vertebral osteoporótica está mucho menos estudiada. En un estudio prospectivo a 5 años
sobre mortalidad, realizado en una población semi-urbana en la ciudad de Dubbo en
Australia, se consideró a toda la población con 60 o más años de edad y se comparó la
mortalidad entre los que padecieron una o más fracturas osteoporóticas y la población
general, obteniendo como resultado un exceso de mortalidad (frecuencia de mortalidad
estandarizada con la edad) para las mujeres con fractura de cadera y fractura vertebral
del 2.18 y 1.66 veces respectivamente, que ascendia en los varones a 3.17 y 2.38 veces,
respectivamente. El exceso de mortalidad se incrementaba con la edad y especialmente en el
sexo masculino.