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PROGRAMA ANUAL 2000-2001
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

 

Osteoporosis

Abordaje terapéutico de la osteoporosis

En el capítulo del tratamiento de la enfermedad osteoporótica debemos revisar tanto los aspectos de prevención como del tratamiento de la osteoporosis propiamente dicho. Existen actualmente, como consecuencia de los ensayos clínicos realizados, numerosos e importantes datos de estos aspectos, los cuales han sido recogidos, consensuados y publicados en forma de Guías de práctica clínica procedentes de diferentes organismos internacionales; una de las cuales es la Physician´s guide for prevention and treatment of osteoporosis, editada por la National Osteoporosis Fundation -NOF- (EEUU, 1998). En esta Guía se tratan los aspectos del impacto de la osteoporosis, bases fisiopatológicas básicas, factores de riesgo, diagnóstico y recomendaciones universales preventivas para todos los pacientes, así como las diferentes opciones farmacológicas para prevención y tratamiento de la osteoporosis aprobadas por la FDA. Trataremos a continuación de todos los grupos farmacológicos (los aprobados y los no aprobados por la FDA) para el tratamiento de la osteoporosis, después resumiremos los aspectos preventivos de la osteoporosis, incluyendo las medidas universales recomendadas y las medidas farmacológicas, y finalmente abordaremos las indicaciones de tratamiento de la osteoporosis contemplando también los casos especiales, el tratamiento de la fase aguda de la fractura y las medidas encaminadas a la rehabilitación.

Fármacos con utilidad en el tratamiento de la osteoporosis

En la actualidad existen varios tratamientos disponibles que han demostrado eficacia en la prevención y/o en el tratamiento de la osteoporosis. La mayoría de estos son capaces de aumentar la masa ósea disminuyendo el turnover óseo, y aunque se desconoce su efecto sobre la calidad del hueso que recobran han demostrado en grandes estudios prospectivos ejercer un efecto positivo sobre la fragilidad ósea al disminuir la frecuencia de nuevas fracturas. Los fármacos se han clasificado de una forma esquemática en dos grandes grupos: agentes antirreabsortivos y agentes estimuladores de la formación ósea (ver Tabla VI). Los agentes que estimulan la formación del hueso, a excepción del fluoruro, están en fases iniciales de ensayo clínico. La mayoría de las terapias aprobadas para uso clínico en EEUU o en Europa pertenecen al grupo de los agentes antirreabsortivos, que hoy por hoy, son la base fundamental del tratamiento de la osteoporosis (estrógenos, bifosfonatos y calcitonina). El Calcio y la vitamina D, aunque tienen un efecto antireabsortivo indirecto al inhibir el efecto de la PTH se consideran fármacos menores y se utilizan como coadyvantes de los agentes antirreabsortivos, a excepción del tratamiento de la osteoporosis senil donde juegan, por sí solos, un papel de fundamental importancia.

TABLA VI.
FÁRMACOS ÚTILES EN EL TRATAMIENTO DE LA OSTEOPOROSIS

Inhibidores de la reabsorción Estimuladores de la formación
Estrógenos Fluoruro sódico
SERM Esteroides anabolizantes
Bifosfonatos
Calcitonina Paratormona (PTH)
Calcio/ vitamina D (y metabolitos) Péptido relacionado con PTH (PTHrp)
IGF-I
Ipriflavona
Tibolona
Estroncio
Tiazidas

Aparecen subrayados los fármacos aprovados por la FDA para prevención y/o tratamiento de la osteoporosis. En cursiva (a la derecha) los fármacos en ensayos preliminares fase I y II. En letra pequeña fármacos útiles pero con un papel menor o todavía en proceso muy inicial de investigación.

Farmácos que inhiben la reabsorción ósea

Los agentes antireabsortivos actuarían desplazando el equilibrio reabsorción-formación del remodelado óseo al disminuir los sitios de remodelado (disminución del espacio total de remodelado en un momento dado) contribuyendo a enlentecer o detener la pérdida de hueso. El enlentecimiento del proceso de remodelación en un paciente que está perdiendo masa ósea de forma acelerada (y que por tanto presenta un exceso de reabsorción) acabaría produciendo una disminución neta de la pérdida de masa ósea.

Calcio y vitamina D

La vitamina D y el calcio, utilizados cada uno por separado o juntos tienen un pequeño efecto sobre la masa ósea en los primeros años de la menopausia. Sin embargo, estos mismos agentes tienen un efecto sustancial cuando se utilizan en la menopausia tardía o en población mayor de 75 años, habiendo demostrado una reducción significativa de las fracturas por fragilidad en este sector de la población osteoporótica. Se sabe que su efecto positivo es tanto mayor cuanto peor es el estado basal de ingesta de calcio y los niveles plasmáticos de vitamina D del paciente.

Se ha constatado que incluso suplementos moderados de calcio entre 500 y 750 mg en población anciana reducen el ritmo de pérdida de masa ósea y la frecuencia de fracturas. La propiedad que el calcio tiene a esta edad para reducir las fracturas es tanto mayor si se considera a pacientes que ya tienen una o más fracturas vertebrales. Las recomedaciones de la NOF para todos los pacientes mayores de 65 es la ingesta de 1.200 mg de calcio al día.

La depleción de vitamina D como hemos dicho es frecuente en la ancianidad. Niveles inferiores a 30 ng/ml de 25-OH-vit D se asocian a pérdida ósea. Los suplementos de vitamina D han demostrado reducir la pérdida de hueso, independientemente de la toma de suplementos de calcio, en población anciana, particularmente si los niveles de vitamina D eran inferiores a 15 ng/ml. En estos casos los suplementos de vitamina D deben ser de 800 IU diarias. Los suplementos de vitamina D también han demostrado reducir la frecuencia de fractura de cadera en población anciana. La recomendación de la NOF para todos los pacientes mayores de 65 años es la ingesta de 400-800 UI diarios de vitamina D.

La administración de calcio y vitamina D es el tratamiento de elección de la osteoporosis en población mayor de 75 años. Aunque la administración de calcio y vitamina D ha demostrado cierto beneficio en población más joven, incluso reduciendo la frecuencia de fracturas, hoy se sabe que su asociación con otros agentes antirreabsortivos aporta un beneficio extra considerable. Por tanto en población posmenopáusica el aporte de calcio asociado o no a vitamina D se consiera sólo un tratamiento coadyuvante.

El análogo de la vitamina D (Calcitriol, 1,25(OH)2-vitamina D ) ha demostrado reducir la frecuencia de fracturas vertebrales en mujeres posmenopáusicas. Este fármaco ha sido aprobado por las administraciones sanitarias de varios países para el tratamiento de la osteoporosis posmenopáusica. Sin embargo, su utilización queda limitada por su capacidad para producir hipercalciuria grave e hipercalcemia y desarrollo de nefrocalcinosis y litiasis renal, lo que requiere controles periódicos de calcio en sangre y orina . El análogo 1-a-(OH)-vitamina D está disponible en Japón y carece de dichos efectos secundarios.

Bifosfonatos

Los bifosfonatos (también llamados difosfonatos) son análogos del pirofosfato, un regulador natural de la precipitación y disolución mineral del hueso. Tienen en su estructura química un núcleo P-C-P, donde el carbono sustituye al oxígeno en el núcleo P-O-P de los pirofosfatos, lo que los hace muy resistentes a la acción de las pirofosfatasas, enzimas que normalmente intervienen en el metabolismo de los pirofosfatos, degradándolos. Diferentes sustituciones sobre este núcleo central de carbono han permitido desacoplar la actividad normal de estos compuestos sobre la mineralización y la reabsorción del hueso. Así, los bifosfonatos son inhibidores de la reabsorción ósea y también pueden alterar o no la mineralización, en función del tipo de bifosfonato que estemos considerando. El etidronato es el ejemplo de bifosfonato de primera generación y sólo es ligeramente más potente en la inhibición de la reabsorción que en la inhibición de la mineralización. Por el contrario, los bifosfonatos de segunda generación como pamidronato, clodronato, alendronato y residronato, son capaces de inhibir la reabsorción ósea a mucha menor concentración, la cual no afecta prácticamente nada a la mineralización.

Los bifosfonatos presentan una mala biodispoibilidad por vía oral y una vida media de sólo varios minutos (cuando se utiliza por vía intravenosa) siendo eliminados rápidamente del torrente sanguíneo por su absorción a las superficies óseas. Su efecto sobre la reabsorción ósea es complejo y todavía hoy no está completamente dilucidado. Su acción principal se ejerce sobre la actividad osteoclástica, impidiendo que dicha célula se diferencie y prolifere, sobre su capacidad de adherencia a la superficie ósea e inhibiendo su secreción de H+ y enzimas proteolíticas. Muchas de estas acciones se ejercen a través de su interacción sobre el osteoblasto impidiendo la secreción de factores de crecimiento que estimulan la actividad osteoclástica. También se sabe que tienen un efecto citotóxico directo sobre el osteoclasto induciendo la apoptosis celular. Un aspecto que podemos intuir como negativo es la pérdida de capacidad de renovación del hueso, la acumulacion de hueso envejecido y la reducción en la capacidad de reparación de las microfracturas. La acumulación de estas microfracturas podría hacer al sujeto más proclive a fracturas propiamente dichas, que sería el efecto contrario que queremos alcanzar al preservar la masa ósea. Por ello, los bifosfonatos han tenido que pasar y siguen pasando la prueba de grandes ensayos clínicos controlados que miden tanto la disminución del ritmo de la pérdida ósea como su efecto sobre la tasa de fracturas.

Etidronato

El etidronato está disponible para uso clínico desde hace más de 20 años habiéndose empleado como agente antireabsortivo en la enfermedad de Paget ósea. Sin embargo, los dos primeros ensayos clínicos aleatorios y controlados para etidronato en osteoporosis posmenopáusica no se conocieron hasta el año 1990. Uno de ellos fue realizado en EEUU incluyendo 429 mujeres con fracturas osteoporóticas (de una a cuatro fracturas vertebrales) y el otro en Dinamarca que incluía 79 mujeres con fracturas. En ambos estudios se utilizó el etidronato en forma cíclica a dosis de 400 mg diarios durante 14 días (en ciclos repetidos de 91 días) junto a suplementos de calcio y vitamina D. Al cabo de 2 y 3 años respectivamente se detectó un aumento de alrededor del 5 por ciento de la DMO en ambos estudios. En el estudio Norteamericano la frecuencia de fracturas se redujo a los dos años en el grupo de etidronato, sin embargo, los resultados analizados posteriormente a los 3 años no revelaron diferencias significativas en la tasa de fracturas. En ninguno de los dos estudios las biopsias de hueso mostraron alteraciones de la mineralización (osteomalacia). Sin embargo, el temor sobre la toxicidad ósea utilizando el etidronato a largo plazo y algunas pruebas de su posible escasa eficacia sobre la aparición de fracturas a los 3 años en el estudio Norteamericano hizo que la Food and Drug Administration (FDA) no aprobara el etidronato para el tratamiento de la osteoporosis. Por otra parte la aparicion de la nueva generacion de bifosfonatos con un menor efecto sobre la mineralización, en concreto en 1996 de los resultados del ensayo con alendronato ha hecho que el etidronato siguiera prescribiendose solo fuera de EEUU, sobre todo en Europa y otros países. Sin embargo, no se ha demostrado que etidronato adecuadamente utilizado, con su buen perfil de seguridad y tolerabilidad y también su bajo costo respecto de alendronato, sea netamente inferior a este para el tratamiento de la osteoporosis. Ninguno de los dos, si etidronato se usa correctamente, producen osteomalacia, por tanto parecen igual de seguros. Los dos previenen las fracturas osteoporóticas en mujeres posmenopáusicas y su efecto persiste después de 3 o 4 años, si se analiza el subgrupo de pacientes con menor DMO donde el etidronato si previno las fracturas. Etidronato y alendronato nunca han sido comparados, ni lo serán probablemente nunca en un ensayo clínico controlado.

Alendronato

Alendronato es un amino-bifosfonato que tiene una actividad de 500 a 1000 veces superior que etidronato sobre la inhibición de la reabsorción ósea metafisaria en estudios in vivo. A diferencia de etidronato, alendronato utilizado de forma continua no producía osteomalacia y en seguida se aprobó en EEUU por la FDA para el tratamiento de la osteoporosis. El conocimiento posterior del Frature Intervención Trial (FIT), que puso de manifiesto que alendronato era capaz de disminuir drásticamente las fracturas osteoporóticas en mujeres posmenopáusicas de edad avanzada con escasos efectos secundarios, ha hecho del mismo el fármaco más prometedor de este grupo. La dosis recomendada para alendronato en el tratamiento de la osteoporosis es de 10 mg diarios. En posteriores grandes ensayos clínicos controlados, alendronato ha demostrado incrementar la DMO entre un 7 a 9 por ciento respecto del grupo control y reducir la tasa de fracturas vertebrales y no vertebrales en un 40 por ciento y 50 por ciento respectivamente. En concreto alendronato ha demostrado reducir la tasa de fractura de cadera en un 50 por ciento. En el congreso Mundial de Osteoporosis 2000 se ha analizado el poder preventivo de alendronato sobre fracturas en las fases precoces tras iniciar el tratamiento. En mujeres con osteoporosis definida por T-score > 2.5 o con una o más fracturas previas, alendronato ha demostrado reducir la tasa de nuevas fracturas vertebrales sintomáticas en un 59 por ciento a los 12 meses, las fracturas de cadera en un 63 por ciento a los 18 meses y en un 27 por ciento cualquier fractura sintomática a los 18 meses. El análisis de las curvas de incidencia acumulada de fracturas del estudio FIT demuestra que alendronato fue efectivo a los 6 meses de iniciado el tratamiento.

El alendronato ha sido aprobado para el tratamiento de la osteoporosis posmenopáusica a dosis de 10 mg al día y también para su prevención a dosis de 5 mg al día (para aquellas pacientes que no quieren tomar THS o cuando ésta se muestra ineficaz) y más recientemente para la prevención y tratamiento de la osteoporosis inducida por esteroides en el hombre y la mujer.

Pamidronato

El pamidronato no ha sido aprobado para el tratamiento de la osteoporosis. Su vía de administración es exclusivamente intravenosa. Ha sido utilizado en enfermedad de Paget ósea, hipercalcemia tumoral y en control las metástasis de diferentes carcinomas. Algunos autores han propuesto el pamidronato por vía intravenosa en bolos intermitentes para tratamiento de la osteoporosis en pacientes con intolerancia digestiva con alendronato u otros bifosfonatos. También se están realizando ensayos clínicos con pamidronato cíclico intravenoso en osteoporosis primaria juvenil con buenos resultados.

Residronato

Actualmente se están realizando grandes estudios controlados con otro aminobifosfonato, el residronato, cuyos resultados son muy prometedores. Los resultados de un estudio presentado en el Congreso Mundial de Osteoporosis 2000, con residronato a dosis de 5 mg diarios, en 3.864 mujeres con fracturas vertebrales, ha demostrado una disminución del riesgo de nuevas fracturas vertebrales del 40 por ciento. En el Hip Intervention Trial (HIP) donde se han incluido 9.331 mujeres posmenopáusicas con más de un factor de riesgo de fractura se ha encontrado que la reducción de la tasa de fractura de cadera en aquellas pacientes con una fractura vertebral previa era del 58 por ciento, con un número de pacientes necesarios a tratar (NNT) para evitar una fractura de cadera de 28.

Existen cada vez más datos que apoyan la utilización de bifosfonatos para la prevención de la osteoporosis en mujeres y varones, así como en la osteoporosis inducida por corticosteroides, donde parece ser el grupo de fármacos con mayor eficacia y por tanto los de elección.

La prudencia inicial con los difosfonatos en base a que podrían aumentar la fragilidad ósea por disminuir la renovación del hueso viejo parece alejarse definitivamente por los resultados de los estudios a largo plazo y por el contrario se avanzan otras hipótesis como que los bifosfonatos pueden tener a la larga un efecto positivo sobre la formación ósea. Los estudios que muestran que los bifosfonatos continuan aumetando la DMO después de tres o más años de tratamiento sugieren ese efecto anabólico. En hipótesis un agente puramente antirreabsortivo sólo puede aumentar la masa ósea por disminución del espacio total de remodelado, llegando a una meseta donde la disminución de la reabsorción conduce finalmente a una disminución de la formación, y la masa ósea ya no aumenta. Por otra parte, estudios recientes del efecto de alendronato sobre la microarquitectura ósea utilizando métodos de análisis microradiográfico de la matriz mineral ósea y el grado de mineralización han demostrado un aumento de la cantidad de hueso cortical y trabecular con una más completa mineralización. A los 3 años de tratamiento, el incremento fue del 11.4 por ciento y del 11.6 por ciento para hueso trabecular y cortical respectivamente. El aumento secundario de la mineralización (que no exceso de mineralización) es también un importante componente en la calidad de este incremento de la DMO, que podría ser un efecto propio de los bifosfonatos, como alendronato. Se necesitan más estudios experimentales para demostrar que este aumento de la mineralización confiere verdaderamente mayor resistencia ósea a las fracturas y para verificar su hipotético e interesante efecto anabólico sobre el remodelado óseo.

Los efectos secundarios de los aminobifosfonatos son fundamentalmente gastrointestinales con producción de esofagitis e irritación gastrointestinal en general. La producción de úlceras esofágicas comunicadas con alendronato es un efecto secundario verdaderamente infrecuente (0.1 por ciento). Para evitar dichos efectos se recomienda tomarlos con grandes volumenes de agua y evitar tumbarse en la hora siguiente a su administración. Se ha sugerido que el mecanismo de irritación sobre la mucosa esofágica podría estar mediado por la inhibición producida sobre el factor de crecimiento epitelial de los queratinocitos. Se están desarrollando diversos estudios que intentan mejorar la tolerancia gastrointestinal de los aminobifosfonatos. En un estudio norteamericano, una dosis de 35 mg una vez por semana de alendronato es igual de efectivo que 5 mg diarios, como prevención en los parámetros de DMO y marcadores de turnover óseo, reduciendo significativamente la incidencia de efectos secundarios sobre el aparato gastrointestinal. Por tanto, en el futuro es posible que se diseñen diferentes regimenes de adminstración para los bifosfonatos.

Calcitonina

La calcitonina es una hormona que contribuye al desarrollo del esqueleto durante la edad fetal y que en la edad adulta tiene un papel importante en la apoptosis osteoclástica. La misma puede obtenerse del salmón, de la anguila, del cerdo y también existen formas sintéticas humanizadas.

La FDA aprobó la calcitonina de salmón en su formulación inyectable para el tratamiento de la osteoporosis en 1984. Ya que esta ruta de administración es muy poco adecuada para un tratamiento a largo plazo y tras comprobarse que la calcitonina intranasal resulta al menos tan efeciva como la ruta parenteral, en 1995 se aprueba también por la FDA la calcitonina intranasal, asociada a 1 gr de calcio y 400 UI de vitamina D para tratamiento de la osteoporosis. La calcitonina se utiliza asociada a suplementos de calcio y vitamina D con el fin de evitar el desarrollo de hiperparatiroidismo secundario.

El estudio de mayor potencia y calidad realizado con calcitonina para tratamiento de pacientes con osteoporosis establecida es el Prevention of the Reappearance of Osteoporotic Fractures (PROOF). Dicho estudio se realizó con una duración de 5 años con calcitonina intranasal randomizó a 1.175 mujeres con osteoporosis establecida (al menos una fractura vertebral y una DMO < 2.5 DE) en 4 grupos: placebo, 100, 200 y 400 UI de calcitonina/día. Todos recibieron 1 g de calcio elemental y 400 UI de vitamina D diarios. Más de 600 pacientes continuaban en el estudio después de 3 años de seguimiento. En cuanto a la aparicion de nuevas fracturas, este estudio mostro una reducción en el grupo tratado respecto del grupo placebo del 16 por ciento, 37.4 por ciento y 16 por ciento con 100, 200 y 400 UI de calcitonina. Lo curioso de este estudio es que no se encontraron diferencias significativas en el aumento de la DMO a los 3 años de tratamiento entre el grupo placebo y el grupo tratado con ninguna de las dosis citadas. El seguimiento a 5 años confirma que la dosis de 200 UI de calcitonina intranasal/día es la más eficaz en osteoporosis establecida con una reducción del 35 por ciento de la tasa de múltiples fracturas, del 39 por ciento de frecuencia de nuevas fracturas y del 42 por ciento del índice de deformidad espinal. No se encontraron beneficios en la prevención de la fractura de cadera en el período de 5 años que duró el estudio.

Estos efectos, unidos al poder analgésico sobre la fractura aguda y la buena tolerabilidad por vía intranasal (sólo el 2 por ciento de los pacientes acusaron sequedad nasal), hacen de la calcitonina una excelente alternativa al tratamiento hormonal sustitutivo en la menopausia.

No existen estudios que comparen los parámetros de eficacia, tolerabilidad y coste económico entre calcitonina intranasal, calcitriol, difosfonatos y terapia hormonal sustitutiva.

Un gran número de estudios han demostrado la utilidad de calcitonina intranasal en la menopausia precoz (primeros 5 años) para prevención de osteoporosis. Las dosis utilizadas oscilan desde 50 a 400 UI/diarias asociadas a suplementos de calcio. El incremento medio en la densidad mineral ósea tras periodos de 1 a 5 años de seguimiento oscilan de 0.2 y 8 por ciento con respecto a la pérdida detectada en los controles en el mismo periodo que oscila de 0.8 y 8 por ciento. Dos estudios han intentado evaluar la relación con los diferentes regimenes con respecto a la dosis de calcitonina empleada. No se han encontrado diferencias en el ritmo de cambio de la DMO entre las mujeres que recibieron 50 UI al día y las que recibieron 200 UI al día.

Estrógenos (Tratamiento hormonal sustitutivo - THS)

Estudios in vitro han demostrado la existencia de receptor estrogénico en las dos líneas principales de células óseas (osteoclastos y osteoblastos). Los estrógenos actuan a través de su receptor regulando el proceso de apoptosis celular, acelerando la muerte de los osteoclastos y prolongando la vida de los osteoblastos. Los estrogenos también ejercen un efecto positivo en la absorción intestinal de calcio y en la reabsorción tubular renal del mismo, contribuyendo a un balance positivo del calcio en el organismo.

Los estrógenos se han considerado más como una terapia preventiva que como un tratamiento de la osteoporosis. Sin embargo, varios estudios han demostrado que el comienzo de la administración de estrógenos en la mujer con baja masa ósea y fracturas vertebrales, por encima de los 70 años, reduce significativamente la frecuencia de nuevas fracturas vertebrales. Asi que los estrógenos pueden considerarse también un tratamiento de la osteoporosis.

El efecto beneficioso sobre el hueso de los estrógenos parecer ser independiente del tipo de estrógeno utilizado (estrógenos sintéticos, estrógenos conjugados equinos, 17-beta-estradiol) y de la vía de utilización empleada (oral, transdérmica o percutánea).

La mayoría de los estudios realizados con estrógenos inciden en que el tiempo mínimo de duración de la terapia debe ser entre 5 y 7 años, como el periodo mínimo necesario para obtener un efecto protector sobre la tasa de fracturas. De hecho parece, según estudios epidemiológicos, que el efecto protector de la THS depende tanto del momento en que se inicia la terapia como del tiempo total de duración de la misma. Cuando se ha analizado la protección sobre fracturas no vertebrales se ha encontrado que el efecto producido no es significativo si la terapia comienza después de los 5 años del inicio de la menopausia. Los datos disponibles sobre la fractura de cadera y la utilización de estrógenos son fundamentalmente retrospectivos y proceden de estudios observacionales y no están exentos de críticas. Como los estrógenos están disponibles desde hace mucho tiempo en la práctica clínica existen pocos estudios prospectivos que estén financiados a largo plazo y cuya finalidad primordial sea analizar el efecto de la THS sobre la fractura de cadera. Recientemente se ha presentado un estudio prospectivo francés, en el Congreso Mundial de 0steoporosis 2000, analizando simultáneamente los efectos a largo plazo de la THS, la DMO y los niveles de marcadores de reabsorción ósea, en 478 mujeres posmenopáusicas con un seguimiento de 6 años. Tras ajustar los resultados por edad, índice de masa corporal, nivel de actividad física, prevalencia de fracturas y tiempo de seguimiento, el riesgo de fractura (para todo tipo de fractura) en el grupo tratado se redujo un 66 por ciento y el riesgo relativo de incidencia de fractura se reducía 0.6 por cada año adicional de tratamiento.

Los estrógenos suelen utilizarse de forma cíclica y asociados a un gestágeno (terapia hormonal sustitutiva), para evitar el cáncer endometrial que induce si se utilizan solos. En mujeres sometidas a histerectomia no es necesario por tanto la asociación de un gestágeno. Pueden utilizarse por vía oral o transcutánea. La dosis oral más utilizada de estrógenos conjugados equinos es de 0.625 mg.(o 0.025 de etinilestradiol) los días 1 a 25 de cada mes natural, mas 10 mg de medroxiprogesterona, 5 mg de norestinona o 20 mg de didrogesterona al día los días 16 a 25. Con dicha fórmula cíclica de tratamiento se produce una hemorragia vaginal tras la supresión del tratamiento hormonal. Muchas mujeres prefieren una pauta continua para evitar dicho sangrado. Las fórmulas de aplicación transdérmica llevan estrógeno incluido en un parche desde el que se produce una liberación sostenida y controlada durante 3-4 días, debiéndose cambiar el parche 2 veces por semana. La mujer debe someterse a un control ginecológico anual sobre la hiperplasia endometrial, asi como a la realización de mamografía y control de la presión arterial. Los efectos perjudiciales de los estrógenos han sido ampliamente analizados. Actualmente se sabe que aumentan moderadamete la incidencia de cáncer de mama en 1.3 veces la frecuencia de la población femenina general utilizados durante 10 años (aumento de un 2.5 por ciento anual y un 30 por ciento a los diez años) y por ello deben ser evitados en mujeres con riesgo elevado de cáncer de mama. Los estrógenos aumentan más de 10 veces el riesgo de cáncer de endometrio si no se asocia a un gestágeno. El uso de la terapia estrogénica esta asociado a un incremento del riesgo de tromboflebitis de 2.5 a 3 veces sobre la incidencia en la población general.

En la actualidad hay estudios que demuestran que dosis tan bajas como 0.3 mg de estrógeno conjugado asociado a 1.000 mg de calcio es suficiente para producir un incremento significativo de la DMO a nivel lumbar. Estas dosis bajas de estrógeno no se asocian a hiperplasia endometrial y no necesita la administración concomitante de un gestágeno. Se desconoce el efecto que dichas dosis puedan tener sobre el riesgo de tromboflebitis o el riesgo de cáncer de mama a largo plazo.

Moduladores selectivos de los receptores estrogénicos (SERM)

El descubrimiento de fármacos que tienen actividad antagonista sobre el receptor estrogénico en un tejido y actividad agonista en otros ha hecho considerar el concepto de modulación del receptor de estrógenos con la posibilidad de aprovechar el efecto beneficioso del estrógeno clásico (17-beta-estradiol y derivados) y prescindir de sus efectos deletéreos, principalmente sobre el tejido mamario.

Tamoxifeno

El primer SERM conocido fue tamoxifeno, ampliamente utilizado desde hace más de 30 años para el tratamiento del cáncer de mama con receptores de estrógenos positivos en la mujer posmenopáusica. Es un derivado trifeniletilénico que además de su efecto antagonista sobre el receptor de estrógenos del tejido mamario posee un efecto agonista sobre el receptor del tejido óseo. En mujeres posmenopáusicas ha demostrado disminuir la incidencia de fracturas osteoporóticas aunque sin una clara significación estadística, al contrario que en las mujeres premenopáusicas donde produce una disminuición de la densidad mineral ósea (probablemente por competir con los estrógenos endógenos). Los efectos beneficiosos sobre el perfil lipídico de la mujer posmenopáusica no han sido firmemente comprobados. El mayor problema del uso continuado de tamoxifeno es la aparición de proliferación endometrial que produce lesiones premalignas y finalmente carcinoma endometrial por su efecto, en este caso agonista estrogénico, sobre dicho epitelio. Otro efecto secundario importante es su capacidad trombogénica, similar a la encontrada con la terapia hormonal sustitutiva.

Otros derivados trifeniletilenicos son droloxifeno, miproxifeno e idoxifeno, este último está actualmente en fase III de ensayo clínico para la prevención de la osteoporosis en donde los datos preliminares parecen apuntar hacia una redución singinificativa de los marcadores de recambio óseo.

Raloxifeno

El segundo grupo de SERM (segunda generación) lo constituyen los derivados benzotiofénicos, siendo raloxifeno el fármaco de este grupo sobre el que se dispone de mayor información. Otros de este grupo como arzoxifeno (LY353381) y el LY117018 actualmente empleados para el tratamiento del carcinoma de mama parece que también tienen un efecto beneficioso sobre el hueso similar a raloxifeno. Los estudios con raloxifeno en prevención de la pérdida de masa ósea en posmenopausia han mostrado tras 2 y 3 años de empleo una redución importante en los marcadores de remodelado óseo (fosfatasa alcalina osea, osteocalcina y telopeptido C-terminal) y un aumento significativo de la DMO en columna lumbar y cuello femoral. El más importante de estos estudios es el MORE (multiple outcomes of raloxifene evaluation) que incluye más de 7.700 mujeres posmenopáusicas con osteoporosis establecida asociada o no a fracturas en donde el incremento de la DMO fue del 2.1-2.7 por ciento sobre el grupo control (habiendo recibido ambos grupos suplementos de calcio y vitamina D). Tras tres años de tratamiento con raloxifeno con dosis de 60 o 120 mg al día, las mujeres con T-score > 2.5 redujeron el índice de fracturas vertebrales en un 50 y 40 por ciento respectivamente y las mujeres con fracturas preexistentes redujeron la aparición de nuevas fracturas vertebrales en un 30 y 50 por ciento respectivamente. El efecto preventivo sobre otras fracturas no vertebrales no pudo ser evidenciado, posiblemente por el diseño del estudio. Raloxifeno también ha demostrado en el estudio MORE su seguridad sobre la actividad precancerígena sobre el útero no demostrándose mayor número de hiperplasias ni carcinomas endometriales sobre el grupo control. Este grupo de fármacos no tiene efecto preventivo sobre los sofocos de la mujer menopáusica, es más, los sofocos son un efecto secundario importante Por otra parte, el efecto de raloxifeno sobre el perfil de riesgo cardiovascular de la mujer posmenopáusica es muy positivo, lo que le hace estar bastante cerca del fármaco ideal para reemplazar la terapia hormonal sustitutiva en casos en los que hay antecedentes de cáncer de mama, en aquellas pacientes con riesgo cardiovascular aumentado y pérdida ósea documentada que no quieren recibir estrógenos y en aquellas mujeres que no presentan un síndrome climatérico (sofocos) muy acentuado. El acontecimiento adverso más grave de raloxifeno es el incremento de riesgo de trombosis venosa profunda más de 3 veces sobre el grupo control, lo cual es comparable al riesgo con THS.

Otros fármacos con efecto antireabsortivo

Tibolona

La tibolona es un esteroide sintético con efecto combinado estrogénico y androgénico dependiendo del tejido. Se ha utilizado en Europa para el tratamiento de los síntomas del climaterio. La tibolona ha sido evaluada para la prevención y el tratamiento de la osteoporosis posmenpáusica con resultados sobre la masa ósea similares a los logrados con la tradicional THS. Su mecanismo de acción es complejo y depende de su metabolismo en el intestino y en el hígado, primero en 3-OH-tibolona con efecto estrogénico puro y después en delta-4-tibolona con efecto progestageno y androgénico. Estos metabolitos además actuan inhibiendo la enzima sulfatasa plasmática lo cual permite la mayor activación de estrógenos sulfatados endógeno circulantes que tienen menor efecto sobre la mama pero controlan los síntomas de la menopausia y actuan sobre el hueso.

Ipriflavona

La ipriflavona es un derivado flavonoide con actividad similar a los estrógenos (fitoestrógenos) sobre el hueso pero sin efecto aparente sobre otros tejidos diana típicos para estradiol. Se están realizando ensayos clínicos en Europa y Japón para ver su efecto sobre la prevención y el tratamiento de la osteoporosis. En concreto se ha diseñado un estudio multicentrico europeo, doble ciego y controlado con placebo, con ipriflavona a dosis de 200 mg tres veces al día, que incluye 460 mujeres no obesas entre 45 y 75 años con al menos 12 meses de menopausia, y con DMO con un T-score > 2 y sin fracturas previas, para valorar su efecto sobre la DMO y la tasa de fracturas a los 3 años. Datos preliminares de dos estudios más pequeños realizados en Italia han demostrado ya un significativo aumento de la DMO entre el 1.6 por ciento y el 3.5 por ciento a los 2 años de tratamiento. El papel de este nuevo grupo de fármacos está por dilucidar en un futuro inmediato.

Estroncio

El estroncio actua concentrándose en la fase mineral del tejido óseo sustituyendo al calcio en los cristales de hidroxiapatita. Produce una inhibición de la reabsorción osteoclástica sin afectar la formación del hueso. En estudios preliminares se han mostrado aumento de la DMO que también pueden deberse al mayor peso atómico del estroncio sobre el del calcio. El valor que dicha modalidad de tratamiento tiene sobre la osteoporosis se comprobará tras la conclusión de dos estudios controlados cuyos resultados estarán disponibles en un par de años.

Tiazidas

El uso continuado de tiazidas para el tratamiento de la hipertensión o la insuficiencia cardiaca dio lugar a estudios retrospectivos sobre el riesgo de fractura de cadera que inicialmente parecía ser menor en los que tomaban tiazidas. Nuevos estudios han demostrado una ligera protección sobre la pérdida ósea con leves aumentos en la DMO. Sin embargo, todavía no hay estudios que avalen su utilidad en la osteoporosis. Pueden estar especialmente indicados en pacientes con hipercalciuria idiopática que parecen desarrollar con más frecuencia osteoporosis.

Fármacos que potencian la formación ósea

El proceso de formación ósea, es decir, la formación de hueso nuevo, sólo ocurre durante la ontogénesis fetal, la etapa del crecimiento hasta la adolescencia y posteriormente a partir de entonces como parte del proceso fisiológico de la reparación de fracturas. Los fármacos antirreabsortivos incrementan la masa ósea por disminución del proceso de remodelado pero no son agentes capaces de estimular la formación de hueso nuevo per se.

Fluoruro sódico

Desde los años 50 hasta la década de los 80, el fluoruro ha sido empleado como agente anabólico con efecto muy positivo sobre el hueso. Durante los años 80 se realizaron dos estudios prospectivos sobre la osteoporosis posmenopáusica (en la Mayo Clinic y en el Henry Ford Hospital) utilizando una dosis diaria de fluoruro sódico de 75 mg o mayor. Estos estudios encontraron que el fluor incrementaba los valores de la DMO pero no reducía la tasa de fracturas. Por el contrario, los sujetos tratados tenían mayor tendencia a las fracturas, especialmente en las extremidades, que el grupo control. El incremento de los valores de la DMO se explicaba por la sustitución de flúor sobre el cristal de dihidroxiapatita produciendo un cristal más denso llamado fluoroapatita. Se pensaba que el aumento de hueso se hacía a expensas de un hueso de mala calidad con una menor resistencia, lo cual parece confirmarse en los datos obtenidos de la histología de la biopsias óseas realizadas a pacientes tratatas con fluoruro.

Algunos centros europeos continuaron utilizando fluor a dosis inferiores a 75 mg al día, utilizando preparados de monofluorofosfato de liberación lenta. Los estudios realizados con bajas dosis de fluoruro no parecen producir mayor número de fracturas. Un estudio reciente, doble ciego, randomizado y controlado con placebo, evaluó los efectos del fluoruro sólo o el fluoruro en combinación con otros agentes antirreabsortivos en 100 mujeres sanas posmenopáusicas. Las dosis de flúor equivalian a 20 mg al día. En el grupo de fluor y THS se produjo una elevación lineal de la DMO del 11.8 por ciento, respecto al flúor solo o la THS sola. En otro estudio de pacientes con osteoporosis moderada que fueron seguidas durante 4 años o más, las que recibieron fluoruro y calcio, mostraron un riesgo de fractura del 2.4 por ciento comparado con el 10 por ciento de las que recibieron calcio solo.

El fluoro sódico tiene una absorción gastrointestinal variable y en la mayoría de los estudios realizados el mayor efecto secundario fue la irritación gastrointestinal que ha hecho que un número importante de pacientes abandonen el tratamiento. Parece que actualmente puede resolverse el problema al emplear preparados de liberación lenta. La FDA no tiene aprobada actualmente la administración de preparados de flúor de liberación lenta para el tratamiento de la osteoporosis.

Esteroides anabolizantes

Los anabolizantes se han empleado en clínica desde los años 50 y 60 como agentes que estimulan la formación ósea. El componente androgénico es probablemente el responsable de ese efecto y también de sus efectos secundarios (hirsutismo, acné y alteraciones de la libido) que los hacen inadmisibles para su utilización como tratamiento prolongado. Además diversos estudios iniciales no demostraron una diferencia claramente significativa en la DMO. Estos fármacos quedan reservados para el tratamiento de la osteoporosis del varón en el que se demuestra disminución de los niveles de testosterona. También se están ensayando como una posibilidad terapéutica de la osteoporosis idiopática del varón joven.

Hormona del crecimiento (GH)

La GH ha sido ensayada durante los últimos 10 años como agente anabolizante sobre el metabolismo óseo. El efecto de la GH sobre la DMO en los ensayos realizados ha sido más bien modesta y por el contrario los efectos secundarios significativos, así que los estudios no han continuado por este camino. El empleo de IGF-I en la osteoporosis está siendo actualmente objeto de ensayos clínicos.

Hormona paratiroidea (PTH)

Desde principios de los 80 se ha comenzado a investigar el efecto de la administración de PTH sobre el balance positivo de calcio en el organismo y sobre el estímulo producido en la formación ósea. Estos resultados positivos eran bastante inesperados si se comparaba con la pérdida de DMO habitualmente encontrada en pacientes con hiperparatiroidismo primario y secundario. Rápidamente se supo que era la forma de administración, con inyección intermitente de PTH, el factor crítico capaz de explicar este paradójico efecto de aumento de la masa ósea mediada por PTH. Los mecanismos íntimos celulares por los que la PTH estimula la formación ósea no están completamente dilucidados, parece que incrementa la formación ósea por inhibición de la apoptosis de los osteblastos.

En la actualidad multitud de ensayos clínicos con diferentes combinaciones de PTH y agentes antirreabsortivos están siendo llevados a cabo. Los resultados de un gran estudio utilizando PTH recombinante humana han mostrado la reducción de un 65 por ciento de fracturas vertebrales y un 54 por ciento de las fracturas no vertebrales tras 1-2 años de utilización de la terapia con PTH. Un pequeño estudio que compara a un grupo de mujeres posmenopáusicas con THS sóla y THS con PTH (27 pacientes en cada grupo) durante 3 años ha mostrado que la DMO lumbar se incrementaba un 13 por ciento en el grupo de terapia combinada mientras permanecía estable en el grupo tratado solo con THS.

Medidas preventivas de la osteoporosis

La mejor forma de abordar la osteoporosis desde un punto de vista terapéutico es actuar tempranamente con acciones encaminadas a la prevención de la enfermedad. No habrá dinero mejor gastado que el que se emplee para prevenir la osteoporosis. Se puede y debe actuar incentivando los mecanismos de adquisición del máximo pico de masa ósea desde la infancia y posteriormente emplear medidas para evitar y/o corrigir los factores que promueven la pérdida del hueso (ver Tabla VII).

TABLA VII.
MEDIDAS DE PREVENCIÓN DE LA OSTEOPOROSIS Y LAS FRACTURAS

PRIMER ESCALÓN SEGUNDO ESCALÓN TERCER ESCALÓN
    # Vitamina D (400-800 UI/dia)
# Corregir defectos visuales y
prevenir caidas
  "Añadir según DMO y FRF":
# THS o
# Raloxifeno o
# Alendronato o
# Calcitonina
"Considerar mantener":
# THS o
# Raloxifeno o
# Alendronato o
# Calcitonina
# Evitar el tabaco
# Ejercicio físico
# Calcio (800-1.200 mg al dia)
# Evitar el tabaco
# Ejercicio físico
#Calcio (1.500 mg al dia)
# Evitar el tabaco
# Ejercicio físico
# Calcio (1.500 mg al dia)
Infancia, adolescencia y juventud Peri y posmenopausia
(mujer caucásica)
Edad superior a 65 años
(ambos sexos)

DMO: densidad mineral ósea; FRF:factores de riesgo de fractura







Infancia, adolescencia y juventud

La ingesta de suplemetos de calcio durante la infancia y la etapa prepuberal ha demostrado en gemelos idénticos que el pico de masa ósea alcanzado por el gemelo que los recibió es un 5 por ciento mayor. Aunque sabemos que el pico de masa ósea depende en un 80 por ciento de factores genéticos, los suplementos de calcio han demostrado en determinados polimorfismos del gen del receptor de vitamina D (BB y Bb) que pueden influir notablemente el pico de masa ósea. Así, el Instituto Nacional de la Salud en EEUU recomienda una ingesta de calcio de 800 mg al día en niños de 3 a 8 años y durante la adolescencia (de 9 a 17 años) al menos de 1.300 al día. Esto debe hacerse mediante una dieta que contenga abundante leche y derivados (queso, yogurt). Hay que considerar que una dieta sin productos lácteos contiene aproximadamente 400 mg de calcio diario. Un vaso de leche contiene entre 250-300 mg de calcio y un yogurt la mitad de esa cantidad. En este primer escalón de prevención puede lograrse, con poco gasto económico y sin efectos secundarios, un gran efecto en la prevención de la osteoporosis. Este es un problema de educación sanitaria que debe comenzarse a prevenir desde las primeras visitas al pediatra y continuarse con programas de prevención de la salud en las escuelas, sirviéndose incluso de métodos publicitarios en los medios de comunicación.

El ejercicio físico moderado y evitar los efectos nocivos del tabaco y el alcohol sobre el hueso son también médidas universalmente recomendadas. Los ejercicios encaminados a conseguir un fortalecimiento de la musculatura en general, no sólo ejercen un efecto activo sobre el mantenimiento del hueso, sino que contribuyena mejorar el equilibrio para evitar las caídas y soportar mejor las mismas si se producen. Las recomendaciones de la NOF son la realización de ejercicio físico moderado en todas las edades. La evitación del tabaco y del abuso del alcohol son indispensables en un programa de prevención de la salud en general y de la osteoporosis en particular. Una dieta equilibrada y especialmente rica en frutas y verduras es también recomendable.

Peri y posmenopausia

Los suplementos de calcio con dosis entre 1.000 y 1.500 mg añadidos a la dieta es una práctica clínica aceptada como parte del segundo escalón de prevención desde el incicio de la menopausia en la mujer. Los suplementos de calcio deben asociarse a su vez a una dosis diaria de 400 UI de vitamina D. Entre las recomendaciones universales de la NOF se incluyen la ingesta de una cantidad de calcio procedente de la dieta de al menos 1.200 mg al día, incluyendo suplementos de calcio farmacológico si fuera necesario y una ingesta de vitamina D entre 400 IU y 800 IU al día. La vitamina D puede obtenerse de los alimentos, incluida leche fortificada con vitamina D, cereales con vitamina D, yema de huevo, sal de pescado o hígado. Muchos preparados de calcio contienen vitamina D en proporción 1000 mg calcio/400 IU de vitamina D.

En la menopausia el tratamiento preventivo de elección es la terapia hormonal sustitutiva (TSH). Existe gran controversia sobre la posibilidad de actuar un poco antes de la menopausia sobre un ritmo de pérdida ligera de hueso (por datos contradictorios entre diferentes estudios en premenopausia). Sin embargo, existe un subgrupo de población femenina premenopáusica con hábito tabáquico, ingesta etílica, desordenes de la alimentación y/o hipomenorrea relacionada con el ejercicio fisico atlético que claramente pueden perder masa ósea de forma significativa en la fase premenopáusica. La edad media de aparición de la menopausia en nuestro país son los 50 años. Se sospecha, sin embargo, que el inicio de la pérdida ósea antecede algún tiempo (1-2 años) al cese definitivo de la menstruación (hecho que utilizamos normalmente para definir el inicio de la menopausia). En estos años que preceden a la menopausia puede existir un déficit relativo de estrógenos aunque persista la menstruación con mayor o menor regularidad. Existen efectivamente niveles inadecuados de estrógenos para la protección ósea (niveles de estradiol < 60 pg/ml). Este hecho es particularmente cierto en el caso de pacientes sometidas a histerectomía con preservación de los ovarios. No se conoce por que los ovarios de estas pacientes dejan de producir estrógenos de forma adecuada tempranamente. Muchos ginecólogos preconizan la realización anual de niveles de estrógenos en mujeres premenopáusicas para detectar dichos casos. Una vez confirmado este hecho, el tratamiento preventivo de elección es la asociación de calcio, vitamina D y terapia hormonal sustitutiva.

La asociación de calcio y vitamina D tienen un ligero efecto preventivo en la menopausia, pero su administración aislada no es suficiente y se necesitan estrógenos u otros fármacos, como los SERM, difosfonatos o calcitonina, para obtener el máximo efecto preventivo.

Los SERM y los bifosfonatos han sido aprobados por la FDA para la prevención de la osteoporosis. Raloxifeno a dosis de 120 mg al día es una buena alternativa a la terapia hormonal sustitutiva. El alendronato se utiliza como terapia preventiva a dosis de 5 mg. Etidronato a dosis de 400 mg al día por 14 días repetido cada 74 días, está aprobado en el Reino Unido y Canadá para la prevención de la osteoporosis. La calcitonina utilizada por vía intranasal a dosis de 100 IU al día 5 días a la semana, ha mostrado resultados en la prevención de la osteoporosis pero no ha sido aprobada por la FDA para este uso, aunque si se utiliza en Europa. Los pacientes que reúnen criterios para utilizar como prevención raloxifeno, alendronato o calcitonina no se han definido claramente. Parece razonable que opten por dichas modalidades las pacientes con contraindicación para la THS o que por alguna razón no la quieran tomar. También aquellas pacientes en las que la TSH se muestre ineficaz para detener la pérdida ósea tras un control densitométrico. Los casos en los que no existan síntomas climatéricos serían candidatas a raloxifeno. Las pacientes que han utilizado durante más de 5 años la THS también son candidatas a cambiar a otra modalidad de tratamiento preventivo con el fin de disminuir el riesgo de cáncer de mama. La duración óptima del tratamiento preventivo con alendronato o etidronato también es motivo de discusión. Se sabe que tras 1 año de tratamiento con bifosfonatos, los marcadores de reabsorción vuelven a elevarse rápidamente. Sin embargo, tras 2 años continuos con alendronato o 4 años con etidronato cíclico la elevación de lo marcadores no se produce hasta al menos 2 años de suspender el tratamiento.

La utilización de mediciones seriadas de la DMO y sobre todo el control de los niveles de marcadores de reabsorción al inicio de la menopausia pueden ser de gran utilidad para detectar las pacientes que serán perdedoras rápidas de hueso que se podrán beneficiar de un tratamiento antireabsortivo preventivo más potente. También aquellas con factores de riesgo independientes de la DMO (antecedentes familiares de fractura o bajo peso). En una situación esquemática ideal se podría confeccionar un plan de prevención de la manera siguiente:

a) Mujeres que llegan a la menopausia con DMO normal (T-score < 1) y tienen marcadores óseos normales o bajos sin factores de riesgo realizarían solo las medidas generales de dieta, ejercicio y evitación del tabaco y alcohol, si por el contrario tienen marcadores elevados o factores de riesgo serán candidatas a suplementos de calcio y THS (si aceptan) u otro agente antirreabsortivo (AAR).

b) Mujeres con baja masa ósea moderada (T-score entre 1 y 1.5) con marcadores normales o bajos serán candidatas a calcio y THS (si aceptan) u otro AAR y si tienen marcadores óseos elevados y/o factores de riesgo son candidatas a AAR o tratamiento combinado (THS + otro AAR o raloxifeno + otro AAR).

Pero todavía no existen normas o recomendaciones dictadas por ningún organismo oficial nacional o internacional con respecto a lo anteriormente expuesto sobre prevención farmacológica con otros agentes antirreabsortivos diferentes de la THS, ya que faltan ensayos prospectivos donde se combinen el uso de la DMO, los factores de riesgo, los marcadores del turnover y los tratamientos combinados.

Pacientes de ambos sexos mayores de 65 años

En el que podríamos denominar tercer escalón, pacientes con edad superior a 65 años, están especialmente recomendados los suplementos de calcio y vitamina D. En la mujer que ha realizado un THS hasta esta edad se puede producir nueva pérdida ósea por diferentes mecanismos, por lo que debe someterse a un control densitométrico y añadir suplementos de vitamina D. En todos los ancianos, enfermos crónicos y pacientes que residen dentro de instituciones son recomendables dosis diarias de 800 UI de vitamina D, aunque esten aparentemente sanos, dada la elevada prevalencia de niveles plasmáticos disminuidos de 25-OH-vitamina D en este sector de la población.

No hay que dejar de considerar otras medidas preventivas generales más encaminadas a la evitación de caídas y por tanto más encaminadas a evitar las fracturas que a prevenir la propia osteoporosis. Los defectos visuales deben ser corregidos, también deben evitarse determinados obstáculos del domicilio, evitar suelos deslizantes en el cuarto de baño y proveer a las bañeras de asideros o sustituirlas por platos de ducha para las personas ancianas. El ejercicio físico moderado practicado de forma regular es muy beneficioso en la población anciana. Determinados tipo de ejercicios con movimientos lentos y aeróbicos son muy beneficiosos como la danza, la natación o el Tai Chi. Un estudio ha demostrado que el Tai Chi es el mejor método para evitar las caídas en ancianos con una reducción de más de un 47 por ciento.

Tratamiento de la osteoporosis

La pregunta del millón en el tratamiento de la osteoporosis sigue siendo hoy en día: ¿a quién tratar, durante cuánto tiempo y con qué fármaco? Algunas cuestiones parecen más claras: el calcio y la vitamina D son seguros y eficaces en la osteoporosis senil en ambos sexos y los agentes antirreabsortivos deben emplearse en mujeres postmenopáusicas de raza blaca con osteoporosis, con o sin fracturas. Como orientación debería someterse a tratamiento toda aquella mujer postmenopáusica con elevado riesgo de fractura en base a los factores de riesgo y la medida de la DMO. En el varón la situación parece menos clara. De la misma manera que en la mujer el descenso de 1 DE de la DMO parece elevar el riesgo de fractura para el varón en una proporción similar. Se ha sugerido utilizar como umbral de fractura un T-score >2.5 tanto para el varón como para la mujer. Pero ¿qué T-score se utiliza para comezar tratamiento? Según la NOF Physician´s Guide deben iniciar tratamiento todas la mujeres de raza blanca posmenopáusicas con T-score >2 o con T-score >1.5 con factores de riesgo. Esta recomendación se basa en estimaciones operativas para mujeres con edad inferior a 65 años y de etnia caucásica. Si utilizamos el mismo criterio para pacientes de mayor edad nos encontraremos que más del 30-40 por ciento de la población de 70 y 80 años es candidata a tratamiento, lo cual supone un alto costo sanitario. Algunos autores son restrictivos en los grupos de edad superior a 70-75 y recomiendan utilizar como criterio de tratamiento el Z-score > 1 (DMO una o más DE bajo la media de la masa ósea para su edad y sexo) con lo que reduce el porcentaje a tratar a un 16 por ciento. Sin embargo, en el grupo de edad más anciano el tratamiento y la prevención difieren muy poco ya que se aconseja igualmente suplementos de calcio y vitamina D, y el problema real es la indicación de otros agentes antirreabsortivos en dicho sector problacional (más de 15 -20 años de menopausia y varones entre 65 y 75 años).

Un esquema de tratamiento basado en las anteriores consideraciones podría ser:

a) Paciente con fractura vertebral (mujer o varón < 65 años): THS, o raloxifeno, o alendronato, o calcitonina o combinaciones (mujer) y alendronato, residronato o calcitonina (varón).

b) Paciente con fractura vertebral o de cadera (mujer o varón >65 años): calcio y vitamina D, y añadir THS (mujer con < 15 años menopausia) o alendronato o calcitonina en pacientes menores de 75 años.

c) Pacientes sin fractura:

c.1) mujer < 65 años con T-score >2 o >1.5 y factores de riesgo: THS, o raloxifeno, o alendronato, o calcitonina y considerar tratamientos combinados.

c.2) varón < 65 años con T-score >2.5: alendronato, residronato o calcitonina.

c.3) mujer o varón > 65 años con T-score >2.5: calcio y vitamina D, y considerar continuar o añadir THS (mujer) o alendronato o calcitonina en pacientes menores de 75 años.

No obstante, las recomendaciones oficiales todavía no están totalmente establecidas y han quedado pendientes de confeccionar protocolos aplicables tanto al varón en general y la mujer premenopáusica asi como a la mujer posmenopáusica de raza no caucásica (negra, oriental, etc.). La elección entre bifosfonatos o calcitonia en la posmenopausia tampoco se ha definido claramente, ambos tratamientos tienen un coste similar y a favor de los bifosfonatos están los estudios sobre prevención de fractura de cadera que parecen ponerlo en un nivel de eficacia mayor que la calcitonina, cuyos efectos no se han constatado en el estudio PROOF a los 5 años. Por lo que con el nivel actual de evidencia nos inclinaríamos por los bifosfonatos como primera elección.

Tratamiento en casos especiales

Osteoporosis del embarazo

Es una entidad muy poco frecuente; de hecho el embarazo suele asociarse a un aumento de la masa ósea. No se han ensayado estrategias de tratamiento, aunque parece razonable utilizar suplementos de calcio y vitamina D.

Osteoporosis idiopática juvenil

Afecta a pacientes adolescentes de ambos sexos en los que no se detecta déficit gonadal y es una entidad rara, habitualmente con un curso autolimitado relativamente corto en años, durante los cuales suelen producirse fracturas vertebrales. Se están ensayando actualmente tratamientos con difosfonatos, en concreto pamidronato intravenoso cíclico con algún resultado.

Osteoporosis idiopática en el adulto joven

En esta entidad se agrupan los casos que afectan sobre todo al varón entre 20 y 50 años en los que no se encuentra ninguna causa de osteoporosis (incluido el hipogonadismo). A veces es difícil de diferenciar de casos leves de osteogénesis imperfecta y siempre debe descartarse la enfermedad celiaca silente. En este grupo se han ensayado los esteroides anabolizantes en el varón con buenos resultados.

Osteoporosis inducida por corticoides

Dada su extraordinaria frecuencia e importancia, los aspectos de su fisiopatología y ensayos de prevención y tratamiento se trataran aparte en el anexo 1.

Tratamiento de la fase aguda de fractura

Después de una fractura vertebral, el control del episodio doloroso agudo requiere reposo en cama en la posición que el paciente encuentre más cómoda y la prescripción de analgésicos. En general el dolor suele controlarse con dosis medias o altas de paracetamol (650-1.300 mg cada 6-8 horas) asociado o no a codeina. En este último caso, si tenemos en cuenta la frecuencia de ileo intestinal y el reposo que producen por sí mismo estreñimiento, la administración de laxantes se hace necesaria. El período de reposo absoluto oscila entre 7-10 días, después es necesario la movilización progresiva. La utilización de un corsé ortopédico, aunque puede ser útil para evitar el movimiento sobre la zona del colapso, no suele tolerarse bien por parte del paciente y sólo son necesarios en casos con grandes y múltiples aplastamientos.

Tratamiento rehabilitador

El ejercicio físico controlado por un rehabilitador puede ser eficaz durante la fase de recuperación de un aplastamiento vertebral y es necesario y fundamental tras una fractura de cadera. Tras una fractura vertebral y sobrepasada la fase aguda (2 primeras semanas) el paciente suele presentar dolor de espalda como consecuencia de la tensión y sobrecarga de la musculatura extensora de la espalda. Los ejercicios encaminados al fortalecimiento de dicha musculatura extensora a la vez que se evitan las maniobras de flexión brusca de la espalda consiguen una mejoría progresiva de dichas molestias y evitan su persistencia crónica futura. Algunos pacientes mejoran muy rápidamente y consiguen la desaparición completa del dolor con los ejercicios de rehabilitación y otros consiguen una mejoría más lenta que les permite la realización de su actividad diaria. No existen, sin embargo, estudios controlados que acrediten la efectividad de la rehabilitación tras una fractura vertebral.

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