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PROGRAMA ANUAL
2000-2001
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

  

Osteoporosis

Diagnóstico diferencial

El diagnóstico diferencial de la osteoporosis debe realizarse, en primer lugar, con la enfermedades que cursan habitualmente con osteoporosis (osteoporosis secundaria). Lo habitual es que un paciente acuda a nuestra consulta aquejando dolor óseo o por una fractura recientemente sufrida, planteándonos el problema diagnóstico de si la causa es osteoporática o no. Deben de considerarse en el diagnóstico diferencial varias entidades, dentro de las cuales la más frecuentes a tener en cuenta son: la enfermedad maligna metastásica, el mieloma, el hiperparatiroidismo primario, el hipertiroidismo, la osteomalacia y la osteoporosis inducida por esteroides. En un varón menor de 50 años debemos considerar siempre las tres causas más frecuentes: alcoholismo, hipogonadismo y osteoporiosis inducida por corticoides.

La patología tumoral, especialmente el mieloma múltiple, los linfomas y los carcinomas, puede afectar el hueso causando una pérdida difusa del mismo, sobre todo a nivel del hueso vertebral y ser causa de colapsos vertebrales. Los síntomas generales acompañantes como la inapetencia y pérdida de peso, la elevación de la temperatura, la hipersudoración, la presencia de anemia o aumento importante de la velocidad de sedimentación y la detección de una banda monoclonal de inmunoglobulinas en sangre u orina serán importantes claves diagnósticas. Es frecuente que el mieloma desde el punto de vista radiologico curse con osteoporosis y colapsos vertebrales indistinguibles de la osteoporosis propiamente dicha. La presencia de lesiones líticas en clavículas, costillas y cráneo sugerirán el diagnóstico. En muchas ocasiones será necesaria la biopsia de médula ósea para descartar este diagnóstico en pacientes con osteoporosis muy severa, si existe anemia o deterioro general aún sin la presencia de bandas monoclonales (mieloma Bence-Jones y mieloma no secretor). La forma en que los tumores sólidos afectan al cuerpo vertebral, desestructurando o destruyendo los pedículos vertebrales o por la afectación de vértebras de forma aislada (respetando las más próximas) o cuando afecta a D4 o superiores sugieren un diagnóstico de enfermedad ósea metastásica. La presencia de zonas osteoblásticas también apunta hacia carcinomas de un origen concreto (mama, próstata, riñón, linfoma). La realización de una TAC de columna y en su caso de una gammagrafía ósea y de una TAC general es de gran utilidad diagnóstica, por la forma de afectación de la vértebra, la detección de un posible compromiso epidural, la detección del tumor primario y su grado de extensión. El estudio debe completarse con la determinación de marcadores tumorales y de los estudios histológicos del tumor primario cuando se encuentra. Si el tumor primario no se localiza puede estan indicado la biopsia ósea del cuerpo vertebral con aguja dirigida por TAC.

El hiperparatiroidismo primario es una enfermdad de elevada prevalencia que puede cursar con signos radiológicos de osteoporosis. De hecho es obligado el estudio de la función paratiroidea de forma sistemática en todo paciente con osteoporosis al ser la primera causa de osteoporosis secundaria (si excluimos la producida por el uso de corticosteroides). Hay que valorar otros signos radiológicos más específicos como las lesiones líticas de pequeño tamaño y la presencia de reabsorción subperióstica, más valorable precozmente en las falanges distales de la manos. Los niveles elevados de calcio total e ionico, el descenso del fósforo plasmático, la reabsorción tubular de fosfato netamente disminuida y los niveles elevados de la PTH son diagnósticos. Un problema de especial dificultad diagnóstica es el hiperparatiroidismo primario con calcemia normal y el hiperparatiroidismo secundario que aparece en los ancianos con osteoporosis como consecuencia del déficit de absorción del calcio.

El hipertiroidismo de larga evolución es una posible causa de pérdida acelerada de hueso sobre todo en la mujer posmenopáusica. El exceso de reabsorción ósea es a veces mucho más intenso que en la menopausia normal. Es por ello importante descartar hipertiroidismo mediante la determinación de TSH y Tiroxina libre en todo paciente con signos intensos de osteoporosis y en aquellas pacientes con un ritmo acelerado de pérdida de hueso. La osteoporosis es tambien una complicación del tratamiento excesivo con hormona tiroidea en pacientes con hipotiroidismo crónico.

La osteomalacia puede simular o asociarse en cierto grado a la osteoporosis. Las anomalías como disminución de los niveles de 25-OH-vitamima D, hipofosfatemia o ambos sugeriran el diagnósico de osteomalacia. No siempre existirán signos radiológicos específicos de esta entidad. La aparición de zonas de Looser es característica aunque no diagnóstica y a veces se pueden confundir con fracturas por estrés. Las pseudofracturas de Looser suelen ser perpendiculares al periostio, afectan huesos simétricamente y no suelen desarrollar callo de fractura al contrario que las fracturas de estrés que son oblicuas al periostio, afectan los huesos de forma asimétrica y suelen asociarse a callo de fractura. En la osteomalacia la densidad de los platillos vertebrales también está muy disminuida.

La osteoporosis inducida por corticoides se sospecha en todo paciente que esté en tratamiento esteroideo con más de 5-7.5 mg de prednisona al día (o equivalentes) por un periodo superior a tres meses. La pérdida de las trabéculas vertebrales afectan tanto a las horizontales como a las verticales y por tanto da hiperclaridad vertebral más llamativa que la osteoporosis posmenopáusica y suele ser característico la presencia de fracturas de estrés en pelvis, costillas y platillos basales vertebrales con intensa reacción fibrosa adyacente (pseudocallo de fractura).

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