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PROGRAMA ANUAL 2000-2001
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA
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Osteoporosis
Diagnóstico
El diagnóstico de osteoporosis puede realizarse por
estudios de cribado de población con factores de riesgo o como consecuencia del estudio
de una fractura reciente. En el caso de una fractura deben considerarse otras
posibilidades diferentes de la osteoporosis. Para el diagnóstico de la osteoporosis debe
realizarse una buena anamnesis y exploración física, ya que de los datos recogidos en
las misma puede obtenerse la sospecha de una causa secundaria de osteoporosis. El método
fundamental para hacer un diagnóstico de osteoporosis es la densitometria ósea, aunque
otros recursos como la radiología convencional, la TAC o la gammagrafía aportan datos
sobre el tipo de fractura. La analítica rutinaria y especial, así como la determinación
de los marcadores de remodelado óseo tienen especial utilidad como más adelante veremos.
Historia clínica y exploración
física
En el diagnóstico y evaluación de todo
paciente con sospecha de osteoporosis, la anamnesis y los datos extraídos del exámen
físico son fundamentales como en cualquier otra patología. Los aspectos relacionados con
la dieta, la ingesta de productos lácteos, la ingesta de medicamentos (corticoides, etc),
los hábitos del tabaco o el alcohol, la actividad física, la edad de la menopausia y los
años transcurridos desde la misma, los periodos largos de amerorrea, si se ha realizado
ovariectomía bilateral (menopausia quirúrgica) u otras intervenciones quirúrgicas y
todas las enfermedades padecidas deben ser recogidos minuciosamente. Como hemos visto
existen numerosas patologías capaces de producir por sí mismas la osteoporosis. El
antecedente de una fractura osteoporótica previa es un factor predictor de osteoporosis y
riesgo de fractura de primer orden. Los antecedentes personales en primer grado (madre,
padre, hermanos) con una fractura osteoporótica también son un factor predictor muy
importante.
En el examen físico son importantes los parámetros
antropométricos, talla, peso e índice de masa corporal. También la raza, constitución
y color de ojos y pelo. Debe examinarse el raquis detectando las deformidades que hemos
explicado si han existido fracturas vertebrales previas. La pérdida de más de 3 cm de
altura es un signo muy sensible de fractura vertebral. La valoración de la frecuencia del
pulso (taquicardia), la hipetensión arterial, la obesidad en adulto joven o la
persistencia de dolor de espalda en reposo o que aumenta durante el reposo nocturno debe
hacer sospechar una causa de osteoporosis secundaria (hipertiroidismo, hiperparatiroidismo
o hipercorticismo).
La recogida de los datos de la anamnesis y los parámetros
antropométricos tienen mucha importancia ya que algunos constituyen factores de riesgo de
fractura osteoporótica bien contrastados en estudios prospectivos (ver Tabla IV). Y son
por tanto muy útiles para decidir si se realiza densitometría o para decidir el inicio
de un tratamiento farmacológico en un paciente con baja masa ósea.
TABLA IV.
FACTORES DE RIESGO PARA FRACTURA OSTEOPORÓTICA |
| No modificables |
Potencialmente modificables |
Antedecente de fractura
Hª familiar (1er grado) de fracturas |
Tabaco
Bajo peso (< 127 libras; <62 kg) |
| Raza caucásica |
Deficiencia de estrógenos |
| Sexo femenino |
Menopausia precoz (< 45 años) |
| Edad (aumento) |
Menopausia quirúrgica |
| Demencia |
Periodos de amenorrea prolongada |
| Mala salud en general |
(>1 año) |
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Baja ingesta de calcio |
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Alcoholismo |
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Déficit visual |
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Caídas frecuentes |
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Baja actividad física |
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En negrilla los cuatro factores que en
un ensayo prospectivo están relacionados con el riesgo de fractura de forma independiente
de la masa ósea.
Hay autores que han utilizado métodos de
cribado del riesgo mediante los factores clínicos con objeto de indicar un estudio
densitométrico. Los densitometros son equipos caros, no siempre disponibles y cuando lo
están, no son utilizables para cribar a toda la población por el alto costo que ello
supone. Por ello, mediante el cribado por anamnesis y exploración física se puede
estratificar el riesgo de los pacientes a fin de ser candidatos a estudio densitométrico
(mejorando la eficiencia de la prueba) y a una posterior intervención terapéutica. En un
estudio catalán donde se efectuó un cribado analizando los factores de riesgo de un
grupo de mujeres posmenopáusicas se encontró que cuatro factores de riesgo fueron
predictores independientes de una densitometria anómala (baja masa ósea). Estos cuatro
fueron: edad > 51 años, peso < 70 Kg, años de vida fértil < 32 y número de
hijos >2. Cuando existía un solo factor, la sensibilidad era del 91.9 por ciento y la
especificidad del 15 por ciento, y cuando existían dos factores la sensibilidad era del
62.7 por ciento y la especificidad del 70 por ciento. Así aplicando este método, con dos
factores de riesgo se podrían evitar más de un 35 por ciento de las densitometrías.
Radiología
La principal aplicación de la radiología
convencional en la osteoporosis es la detección de las fracturas antiguas o recientes en
un determinado paciente, en concreto en el esqueleto axial. Las fracturas de huesos largos
no merecen mayor comentario al ser clínica y radilógicamente evidentes. Las fracturas
vertebrales se han sistematizado en tres variedades: el acuñamiento vertebral, la
biconcavidad y el colapso vertebral completo. El acuñamiento vertebral es característico
de la región intermedia de la columna dorsal y la biconcavidad de la columna lumbar.
En el estudio radiológico se utilizan ambas proyecciones
anteroposterior y lateral. Para hablar de fractura vertebral se utiliza como criterio
general la pérdida en la altura del cuerpo vertebral en mas de un 25 por ciento. Las
fracturas antiguas muestran además cambios reactivos y osteofitos alrededor del borde
anterior. Con la llegada de los métodos densitométricos, el papel de la radiología
convencional para el diagnóstico de osteoporosis antes de la aparición de la fractura ha
dejado de tener utilidad. Es un método de muy baja sensibilidad, ya que se necesita la
pérdida de más de un 30 por ciento de la masa ósea para que aparezcan los signos más
típicos. Esto permitían sospecharla aunque no hacer el diagnóstico. En la región
vertebral la radiotrasparencia, en concreto la pérdida de visibilidad de las trabéculas
horizontales y el predominio de las verticales (vértebra en lluvia), el refuerzo de los
platillos vertebrales (junto a lo anterior dando aspecto de vértebra vacia) y la
presencia de irregularidades en el contorno vertebral, son los signos más importantes.
La radiologia convencional tiene, sin embargo, un papel importante
en el diagnóstico diferencial de la osteoporosis con otras entidades (metastasis
vertebrales, mieloma, osteomalacia e hiperparatiroidismo). La mayor parte de las fracturas
osteoporóticas ocurren en los cuerpos vertebrales centrales e inferiores de la columna
dorsal y en los superiores de la columna lumbar. La fractura de un cuerpo vertebral
aislado en D-4 o por encima debe hacer sospechar enfermedad maligna. Las pseudofracturas o
zonas de Looser no aparecen en la osteoporosis si no hay osteomalacia asociada. En los
huesos largos se produce adelgazamiento de la cortical a consecuencia de la reabsorción
endostal excesiva, sin embargo, no se produce reaborción superiostica de la superficie
externa de los huesos como en el hiperparatiroidismo.
La realización de un estudio con TAC o RM sobre la columna
vertebral puede ser útil en casos con sospecha de patología tumoral o infecciosa de un
colapso vertebral o si aparecen signos de compresión medular.
Densiometría ósea
Existen hoy en día diversos métodos para
medir la "cantidad de hueso" cuyos resultados han resultado ser excelentes test
predictivos del riesgo de fractura. Así los métodos densitométricos se han convertido
en una herramienta fundamental en el diagnóstico y manejo de la osteoporosis. Existen
varios tipos de densitometría: la absorciometría dual por rayos X (DEXA o DXA), la
absorciometría simple de rayos X (SXA), la tomografía computadorizada quantitativa (QCT)
y la densitometría por ultrasonidos. De todas ellas, la más importante hoy en día es la
DEXA en la que nos detendremos, y la más novedosa en cuanto a posibles ventajas en el
futuro es la densitometría por ultrasonidos.
Absorciometría dual por
energía de rayos X (DEXA)
La DEXA es el método de elección actualmente
aceptado como "gold standar" para la medida de la masa ósea y en el que se
basan las definiciones actuales de normalidad, osteoporosis y osteopenia aceptadas por la
Organización Mundial de la Salud. El método se basa en estimar la densidad del tejido
óseo por la diferencia entre las intensidades energéticas de un haz de rayos X antes y
después de incidir sobre una región anatómica del paciente, donde se encuentra una
estructura ósea, habitualmente columna lumbar (L2-L4) y cuello femoral, rodeado de tejido
blando (grasa y músculo). Se utilizan dos energías diferentes (dual) lo cual permite
estimar el espesor de dos materiales diferentes (en este caso tejido óseo y partes
blandas). Los densitómetros obtienen, punto a punto, una imagen de la zona explorada
mediante rastreo y crean un mapa de intesidades recibidas. Una vez completado el rastreo
se deben delimitar bien las dos zonas, la que engloba ambos y la que engloba sólo tejido
óseo. El equipo consta de un programa informático capaz de resolver complejas ecuaciones
que calculan los llamados coeficientes de atenuación másicos (expresados en unidades de
g/cm2) para las dos energías, primero para el tejido blando puro y después para el
tejido óseo. De todo ello se obtiene una medida del contenido mineral óseo, valor que
resulta del multiplicar la suma de valores de densidad calculada punto a punto del
interior de una zona delimitada por la extensión del área de dicha zona.
La columna lumbar es una zona asequible para la realización de
densitometría al no presentar superposición de otros huesos. Ésta está compuesta por
un 65 por ciento de hueso esponjoso y un 35 por ciento de hueso cortical. Así es la zona
diana más apropiada para el estudio densitometrico incial del paciente osteoporótico. El
fémur proximal también es un hueso de fácil acceso con el densitómetro y tiene la
ventaja de afectarse poco por procesos degenerativos osteoarticulares. El fémur proximal
puede dividirse en tres regiones de interés para el estudio densitométrico: cuello
femoral, trocánter mayor y región intertrocanterea. La composición en tipo de hueso es
diferente para cada zona: el cuello femoral tiene un 75 por ciento de hueso cortical, el
trocánter mayor un 50 por ciento y la región intertrocantérea más de un 90 por ciento
de hueso cortical.
El problema de la densitometría es contestar primero ¿cual es la
normalidad de los valores de densidad ósea? La contestación debe realizarse
construyéndose unas curvas de normalidad, que serán representativas de cada zona
geográfica y que se obtienen estudiando un número determinado de sujetos considerados
sanos de diferente sexo y edad. Estas curvas siguen una distribución normal y son
diferentes para ambos sexos, encontrándose tras un pico de masa ósea, una caída brusca
en la mujer debido a la menopausia y una caída más progresiva y suave en el varón. El
valor del pico de masa ósea es fundamental ya que los valores densitométricos que se
obtienen se refieren siempre a este valor, hallándose la diferencia en desviaciones
estándar entre el valor encontrado y el pico de masa, en un parámetro que se ha
denominado "T score". Otro parametro obtenido es el "Z score" que se
refiere a la diferencia en desviaciones estándar entre el valor encotrado y el de la
media de la curva para su edad y sexo.
La valoración por DEXA de la DMO tiene gran fiabilidad y
reproductividad, aunque en un cierto porcentaje depende de la capacidad del explorador. Se
ha calculado una variación máxima (por ciento margen de error) cuando el equipo se
maneja de forma adecuada de un 2 por ciento. La densitometría ósea por DEXA es el mejor
método para medir la masa ósea de que disponemos hoy día. Su realización es rápida y
cómoda, sin efectos secundarios (radiación 10 veces menor que una radiografía de tórax
convencional) y con valores reproducibles. Su desventaja es el volumen del equipo y su
precio que no la hace asequible para utilizarla en Atención Primaria. La realización del
seguimiento por densitometría debe hacerse en períodos de 2 años de separación, tiempo
suficiente para obtener resultados significativos de los cambios de DMO, teniendo en
cuenta el margen de error de la técnica (2 por ciento) y el ritmo de pérdida ósea anual
fisiológica en la posmenopausia (1-2 por ciento).
Densitometría por
ultrasonidos
Existen varios estudios prospectivos que han
demostrado que la estimación de la medida de la masa ósea mediante sistemas por
ultrasonidos pueden ser tan eficaz para predecir el riesgo de fractura como el método de
DEXA. Además el sistema de ultrasonidos tiene la ventaja adiccional de no emitir
radiación y ser equipos muchos más ligeros y transportables, además de más
económicos. Muchos de estos equipos han sido aprovados en EEUU por la FDA para el uso
diagnóstico en osteoporosis. Queda por dilucidar cuáles son los rangos de referencia
para equiparar sus resultados con los T-score de la DEXA que se han utilizado en la
definición actual de osteoporosis. Una ventaja adicional posible con la densitometría
por ultrasonidos es la posibilidad de estudiar la estructura cortical y trabecular óseas,
en tres dimensiones mediante la densitometría cuantitativa por ultrasonidos, con el fin
de identificar además de la cantidad mineral ósea, otros aspectos de la resistencia del
hueso, como son la densidad trabecular horizontal y la interconectividad. Este aspecto
esta todavía pendiente de explorar en un próximo futuro.
Indicaciones de la
densitometría
Hoy por hoy consideramos que el valor de DMO
es un valor predictivo de fractura y por tanto el conocer el riesgo de fractura de un caso
determinado parece un hecho irrenunciable. Así surge la polémica de si es necesario
realizar densitometría ósea a toda la población de una determinada edad o a un grupo
concreto de riesgo como son todas las mujeres menopáusicas. El Colegio de Ginecólogos
Americano, dentro de sus normas y consejos para el tratamiento hormonal sustitutivo,
considera que la práctica de una densitometría ósea no debe ser universal y que
estaría indicada en pacientes: a) con elevada sospecha de osteoporosis o con osteoporosis
establecida; b) cuando no exista otra indicación para la terapia hormonal y c) como
valoración de respuesta al tratamiento. Parece razonable exigir que la medición de la
masa ósea conlleve una decisión por parte del paciente, así que el conocimiento del
valor de la DMO derive en un actitud terapéutica. En general no se defiende la
densitometría como un método de cribado general. Sin embargo, el problema todavía no ha
quedado resuelto. El Royal College of Physicians (de Londres) en su publicación de 1999
apoya esta línea de no recomendar la densitometría como método de cribado en espera de
desarrollar otras estrategias con mejor relación coste/beneficio, mientras que la
National Osteoporosis Fundation (NOF) americana en su publicación de 1.998 (Physicinan´s
Guide to prevention and treatment of osteoporosis) recomienda la realización de
densitometría a todas las mujeres con edad inferior a 65 años con uno o más factores de
riesgo (además de la menopausia) y a todas las mujeres mayores de 65 años
independientemente de los factores de riesgo (una forma de cribado). Según la NOF
también es indicación de densitometría la mujer posmenopáusica que presenta fracturas
(para confirmar el diagnóstico y evaluar la severidad), toda mujer que considere la
terapia a largo plazo para la osteoporosis (el conocimiento de la DMO facilitará su
decición) y la mujer que ha realizado terapia hormonal sustitutiva por un largo periodo.
Aunque todavía se carece de la experiencia necesaria los métodos
de ultrasonidos (por su bajo coste) podrian erigirse en el método de cribado para la
problación y la DEXA como el método de confirmación diagnóstica y de seguimiento del
tratamiento de la osteoporosis.
Analítica clínica
En todo paciente en estudio de osteoporosis
debe realizarse un protocolo analítico (no muy extenso) que permita valorar y descartar
en primera instancia las causas secundarias de osteoporosis más frecuentes y difíciles
de sospechar por la clínica. Además en el momento actual se preconizan los estudios de
marcadores bioquímicos de la reaborción ósea que pueden tener utilidad como factores
predictivos y para la monitorización de la respuesta a los agentes antirreabsortivos.
Protocolo bioquímico
básico
Este consiste en un hemograma con recuento y
fórmula leucocitaria, la velocidad de sedimentación globular, los parámetros básicos
de la bioquímica sanguínea (habitualmente por un autoanalizador que incluyen: Glucosa,
Creatinina, Calcio, Fosforo, Ac. urico, Colesterol, Trigliceridos, GGT, GOT, GPT, LDH, Na,
K y Fosfatasa alcalina total), a lo que podemos añadir otras determinaciones como Calcio
iónico, Magnesio y fracción ósea de la Fosfatasa alcalina. En las osteoporosis
involutivas la calcemia y fosfatemia son normales. La fosfatasa alcalina es igualmente
normal, a no ser que exista una fractura reciente. La calciuria puede encontrarse normal o
elevada en algunos casos de osteoporosis posmenopáusica y generalmente disminuida en la
senectud como indicador de deficiente ingesta y absorción de calcio intestinal.
Protocolo bioquímico
especial
Casi todos los autores están de acuerdo en
realizar, en casi todos los casos, algunas determinaciones especiales como: PTH, niveles
de los metabolitos de la vitamina D y determinaciones del calcio urinario, así como
electroforesis de proteínas, TSH, testosterona y cortisol urinario en algunos casos
guiados por la clínica o por la falta de respuesta al tratamiento. Con ello podemos
acabar por descartar las causas más frecuentes de osteoporosis secundaria.
Marcadores bioquímicos de
remodelación ósea
Los marcadores bioquímicos de remodelación
ósea se han clasificado básicamente en: marcadores de formación (osteocalcina sérica,
fracción ósea de fosfatasa alcalina y propéptidos plasmáticos del procolageno I) y
marcadroes de reabsorción (N y C- telopéptidos urinarios, deoxipirridolina y pirridolina
urinarias). (Ver Tabla V). Estos marcadores pueden ser buenos indicadores del ritmo de
pérdida de hueso. Se sabe que tras 3-6 meses del inicio de un tratamiento
antirreabsortivo pueden variar extraordiariamente como consecuencia del efecto del mismo.
Existen numerosos estudios prospectivos que demuestran que una sola medida de estos
marcadores, en particular los puentes de colágeno (collagen cross-links), pueden
idenficar los pacientes que tienen un rápido ritmo de pérdida ósea (del 3 por ciento al
5 por ciento al año). Por otra parte, la combinación de medias de la DMO y de marcadores
del remodelado óseo pueden identificar un número de pacientes en los que la pérdida
ósea acelerada oblige a descartar otros procesos secundarios con elevado turnover
(deficiencia de estrogénica, hipertiroidismo, hipeparatiroidismo, mieloma, fractura
reciente o inmovilización).
TABLA
V.
MARCADORES DEL TURNOVER ÓSEO |
| Formación ósea |
Reabsorción ósea |
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| No relacionados con colágeno tipo I |
No relacionados con colágeno tipo I |
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| Suero: |
Suero: |
| -Osteocalcina |
-Fosfatasa ácida tartrato resistente |
| -Fosfatasa alcalina ósea |
|
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| Relacionados con colágeno tipo I |
Relacionados con colágeno tipo I |
| Suero: |
Suero: |
| -Propéptido C del procolágeno tipo I |
- Puentes de Telepéptido N |
| -Propéptido N del procolágeno tipo I |
- Telopéptido C-terminal |
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- Puentes de Telopéptido C |
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Orina: |
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- Deoxipirridolina total |
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- Deoxipirridolina y pirridolina libres |
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- Puentes de Telopéptido N |
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- Telopéptidos C isomerizado y no isomerizado |
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La verdadera limintación de los marcadores del turnover óseo
disponibles es su variabilidad biológica que hace dificultoso estimar los rangos que
separan una situación de elevado, normal y bajo turnover. Se sabe que estos marcadores se
elevan paralelamente al crecimiento durante la infancia y la adolescencia, después se
estabilizan en el adulto joven (una vez alcanzado el pico de masa ósea) y así se
mantiene hasta los primeros años de la menopausia, cuando vuelven a elevarse coincidiendo
con el déficit estrogénico. Los marcadores de remodelación se encuentran elevados en
patologías con elevado turnover óseo (hiperparatiroidismo, enfermedad de Cushing o
enfermedad de Paget) y disminuidos en patologías con bajo turnover óseo
(hipopituitarismo e hipotiroidismo). En pacientes con insuficiencia renal crónica la
alteración de su eliminación puede conducir a resultados falseados. En estos casos el
marcador menos alterado es la fracción ósea de la fosfatasa alcalina. Los diferentes
marcadores de formación ósea son reflejo de diferentes estadios de la diferenciación
osteoblástica. Los propéptidos del procolágeno se producen durante la proliferación
osteoblástica, la fosfatasa alcalina se produce por las células maduras y la
osteocalcina durante la fase de mineralización.
En un estudio de seguimiento a 13 años, con densitometría
periódica en 354 pacientes posmenopáusicas, se analizaron los marcadores de remodelado
al final del periodo de seguimiento separando a la pacientes en dos grupos, perdedoras
rápidas de hueso (2.2 por ciento anual) y perdedoras lentas de hueso (0.4 por ciento
anual), encontrándose una excelente correlación con dichos marcadores. Cada desviación
estándar en la elevación de cada uno de los marcadores evaluados se correspondía con un
aumento 1.8 veces del ritmo de pérdida ósea. En otro estudio que comparó dos grupos de
pacientes en fases inciales de la menopausia, asignadas a recibir terapia hormonal o
suplemetos de calcio, mediante la determinación basal de telopéptido N en orina, se
demostró que dichos niveles iniciales eran un excelente marcador de pérdida ósea en el
grupo control (calcio) pero cuando se comparaban con el grupo tratado con terapia
hormonal, el telopéptido N basal predecia una pérdida 17 veces mayor de la DMO en el
grupo de pacientes no tratadas respecto de las tratadas. También se ha demostrado que los
marcadores del remodelado pueden ser predictores del riesgo de fracturas de forma
independiente de la DMO. Es posible que estos marcadores de reabsorción reflejen no sólo
la pérdida de mineral óseo (cantidad de hueso) si no el defecto en su arquitectura
(calidad de hueso) como la reducción de la interconectividad o el exceso de sitios de
remodelado. La utilización conjunta de los marcadores y la densitometría pueden resultar
en un mejor método de detección del riesgo de fractura osteoporótica que la sola medida
de la DMO. Cuando se ha utilizado la deteminación de los marcadores de reabsorción como
control del tratamiento con agentes antirreabsortivos (p. ejemp.: alendronato) se ha
encontrado una importante correlación en el nivel de incremento de la DMO en diferentes
lugares y el nivel elevado de dichos marcadores.
Las aplicaciones clínicas que los marcadores del turnover óseo
tendrán en el futuro son: a) la predicción de la pérdida ósea y de la respuesta al
tratamiento; b) predicción del riesgo de fractura; y c) la monitorización del
tratamiento.
Gammagrafía ósea
Su interés está en el estudio de las
enfermedades óseas con lesiones localizadas, en las que existe un aumento de la actividad
osteoblástica, fenómeno que parece ser responsable de la captación del isótopo
(habitualmente disfosfonato marcado con 99mTc). Por tanto su utilidad está en la
detección de patologías que pueden prestarse a diagnóstico diferencial con la
osteoporosis y no en el estudio de la osteoporosis misma. La enfermedad ósea metastásica
y la enfermedad de Paget cursan con lesiones hipercaptadoras y el mieloma como patología
que no produce aumento de captación. Las fracturas óseas recientes y las fracturas por
insuficiencia o de estrés en las ramas del pubis (a veces no visibles en la radiología
convencional) producen aumento de captación.
Biopsia ósea
La biopsia ósea no esta indicada para el estudio de
la osteoporosis. Sólo cuando existe sospecha clínica de osteomalacia u otra enfermedad
ósea metabólica puede ser necesaria su realización.
| Sumario |
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