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PROGRAMA ANUAL 2000-2001
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

  

Osteoporosis

Introducción

Muchos autores han denominado a la osteoporosis "la epidemia silenciosa del siglo XX". De la misma manera que la hipertensión arterial conduce al ictus o la hipercolesterolemia al infarto de miocardio, la osteoporosis es un proceso también asintomático (clínicamente silencioso a lo largo de muchos años en su evolución ) hasta que conduce finalmente a la fractura ósea. Sin embargo, al contrario que en hipertensión arterial donde disponemos de un método de medida preciso de la presión arterial, en la osteoporosis hasta hace relativamente poco (menos de dos décadas) no disponíamos de una "medida de la pérdida de hueso" capaz de identificar al individuo con osteoporosis para poderlo tratar adecuadamente (de ahí, que la prodríamos denominar "epidemia oculta y silenciosa"). En la actualidad disponemos de metodología incruenta para la detección de la osteoporosis y para cuantificar la velocidad de su desarrollo, que son básicamente la densitometría ósea y los marcadores bioquímicos del proceso de remodelado óseo. En el milenio que comienza, tenemos el reto de continuar la investigación y desarrollo de estrategias para un mejor diagnóstico de la osteoporosis y para establecer medidas tempranas de su prevención y encontrar el mejor modo de tratamiento.

Se podría decir que la osteoporosis involutiva (la más frecuente y principal motivo de esta revisión) es una enfermedad del remodelado óseo normal, el cual se ve afectado crucialmente en dos periodos específicos de la vida, la menopausia en la mujer y la vejez en ambos sexos, con una pérdida neta de masa ósea de forma acelerada. La osteoporosis probablemente está determinada por una gran carga genética, aunque se desarrolla bajo la influencia de muchos otros factores bien conocidos, como la deprivación estrogénica, el uso de tabaco y alcohol, la falta de ejercicio físico, el bajo contenido en calcio de la dieta desde la infancia, un deficiente alcance del llamado "pico de masa ósea" y el empleo de fármacos capaces de afectar el remodelado del hueso.

La osteoporosis es la enfermedad ósea metabólica más prevalente de las sociedades industrializadas. La importancia que el proceso osteoporótico tiene sobre la salud ha sido estimada, en términos económicos, en aproximadamente unos 200.000 millones de pesetas anuales en el gasto sanitario de un país desarrollado como el nuestro. La morbilidad y la mortalidad (consecutiva principalmente a la fractura de cadera) no son nada despreciables incidiendo fundamentalmente en población mayor de 75 años. Al menos un 15 por ciento de las mujeres posmenopáusicas de raza caucásica y el 35 por ciento de las mayores de 65 años tienen osteoporosis establecida según un estudio de la Organización Mundial de la Salud. El aumento en la expectativa de vida hace esperar un significativo incremento de la prevalencia de osteoporosis y sus consecuencias en los próximos cincuenta años.

La mejora en los cuidados sanitarios que la población de los paises desarrollados demanda cada día, obliga a desarrollar programas de diagnóstico precoz y prevención de las enfermedades que afectan al sector de población de mayor edad. El médico y también el ciudadano han dejado de pensar en la osteoporosis como una consecuencia natural e inevitable del envejecimiento humano. La mujer en la etapa de la menopausia exige cada día mayor atención médica de carácter preventivo y los médicos tenemos la obligación de estar preparados para saber utilizar los medios disponibles a nuestro alcance, con racionalidad y eficacia, ofreciendo lo que es verdaderamente útil. En este terreno, todavía hoy en día, nos encontramos con importantes polémicas nada fáciles de resolver. Sabemos que la osteoporosis es una enfermedad que se puede prevenir y tratar, pero: ¿cual es el "mejor" método (en términos de coste/beneficio) para detectar la osteoporosis, la entrevista clínica y la exploración física (examen de los factores de riesgo) o la práctica de una densitometría ósea?, ¿debe realizarse una densitometría ósea a todas la pacientes posmenopáusicas o a toda la población a partir de una determinada edad? ¿es soportable el gasto que ello supone? ¿es soportable el gasto del tratamiento farmacológico de la osteoporosis tal y como se propone hoy en día? ¿a quién tratar, cuándo y cómo empezar a tratarlo y durante cuánto tiempo? ¿qué alternativa a la terapia hormonal sustitutiva es mejor, la calcitonina o los bifosfonatos? ¿qué papel desempeñan los nuevos fármacos llamados moduladores selectivos del receptor estrogénico (SERM) en la osteoporosis posmenopáusica? Estas entre otras muchas cuestiones están en proceso de continua revisión.

La formación médica continuada en osteoporosis es una asignatura de primer orden tanto en Atención Primaria como en Atención Especializada. El objetivo de la presente revisión es contribuir al menos a aprobarla.

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