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PROGRAMA ANUA 2000-2001
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

  

Fiebre reumática

Exploraciones complementarias

Analítica

No existe ninguna prueba de laboratorio patognomónica para la de fiebre reumática. Sin embargo es importante la valoración de la actividad reumática, ya que las pruebas de laboratorio pueden indicar la continuación de la inflamación reumática en ausencia de manifestaciones clínicas.

Entre los datos analíticos se encuentran: 1.Los del estado inflamatorio sistémico que acontece en la fiebre reumática aguda (reactantes de fase aguda) y 2.Los propios de la infección estreptocócica (anticuerpos).

Reactantes en fase aguda

Se denominan reactantes de fase aguda a los siguientes parámetros: recuento leucocitario, velocidad de sedimentación eritrocitaria, proteína C reactiva, mucoproteína, hexosamina del suero y electroforesis de proteínas, así como algunos otros estudios.

Estas pruebas ofrecen información objetiva, pero inespecífica de la presencia de un proceso inflamatorio. Las que se utilizan con más frecuencia son la velocidad de sedimentación eritrocitaria (VSG) y la determinación de la proteína C reactiva (PCR). Estas pruebas son casi siempre anormales en los casos que se presentan con poliartritis o carditis aguda, salvo que el proceso reumático activo esté suprimido por fármacos antirreumáticos. Suelen ser normales en los casos de corea.

La velocidad de sedimentación eritrocitaria suele estar muy elevada, y la determinación de proteína C reactiva resulta positiva. Por lo general, la positividad de la proteína C reactiva es anterior a la elevación de la velocidad de sedimentación eritrocitaria. La fiebre reumática activa no tratada condiciona siempre una elevación de la VSG, una positividad de la proteína C reactiva, o lo que es más frecuente, ambas alteraciones, exceptuando los casos con corea pura. La velocidad de sedimentación eritrocitaria aumenta en múltiples circunstancias entre ellas en la anemia, y está disminuida en la insuficiencia cardíaca congestiva. La proteína C reactiva no se altera por la anemia. En los enfermos con medicación antiinflamatoria la velocidad de sedimentación y la proteína C reactiva vuelven a la normalidad en un período de 10 a 12 semanas.

Asimismo se objetiva un aumento del nivel del complemento hemolítico total y del componente C3 así como de las globulinas alfa-2 y de las inmunoglobulinas.

Hemograma

Suele objetivarse leucocitosis como reflejo del proceso inflamatorio agudo. Otro dato de actividad reumática es la presencia de anemia, que es normocítica y normocrómica, debida a la inhibición de la eritropoyesis, característica de las enfermedades inflamatorias crónicas. Suele ser de grado leve a moderado. La supresión de la inflamación corrige la anemia de manera parcial o completa, y los corticoides son potentes a este respecto. La anemia es un buen indicador de la gravedad y cronicidad de la fiebre reumática.

Microbiología

El diagnóstico de infección estreptocócica reciente se puede hacer de manera provisional por medio del cultivo del exudado faríngeo y de manera definitiva mediante determinaciones de anticuerpos. Los cultivos de faringe suelen ser negativos cuando aparece la fiebre reumática. Cuando son positivos no se puede asegurar si el microorganismo aislado corresponde al de un portador convaleciente de la infección antecedente, o si se trata de una cepa diferente; por tanto son más útiles los anticuerpos contra el estreptococo, ya que alcanzan un título máximo poco después del inicio de la fiebre reumática aguda e indican infección genuina, más que estado transitorio de portador.

Anticuerpos antiestreptococo que demuestran la existencia de una infección estreptocócica previa

Los títulos de anticuerpos antiestreptocócicos diferencian las infecciones estreptocócicas precedentes de otras infecciones respiratorias agudas, y aumentan después de las infecciones estreptocócicas sintomáticas o asintomáticas. Los niveles ascienden en los estadios precoces de la fiebre reumática aguda, posteriormente pueden disminuir o estar bajos si el intervalo entre el episodio agudo y la detección de la fiebre reumática es superior a dos meses, situación que se da con más frecuencia en pacientes cuya forma de presentación es la corea. Sin embargo, los enfermos cuya principal manifestación es la carditis reumática también pueden presentar títulos bajos cuando se les atiende por primera vez. Su proceso reumático puede haber ocurrido varios meses antes de que aparezcan los síntomas. Excepto en esas dos circunstancias hay que poner en duda el diagnóstico de fiebre reumática en ausencia de una demostración serológica de infección estreptocócica reciente.

Los anticuerpos específicos empleados para diagnosticar infecciones estreptocócicas son principalmente antiestreptolisina O y anti-DNAsa-B. La prueba más utilizada y mejor estandarizada es la determinación del anticuerpo antiestreptolisina O (ASO). La detección de ASO se realiza mediante una técnica de inhibición hemolítica. Los resultados (tanto de la determinación de ASO como de antiDNAsa B) se expresan en unidades que representan la inversa de la dilución máxima del suero problema que inhibe el test en uso. El ASO está elevado en el 80 por ciento de los casos aproximadamente. En general, se considera prueba de infección estreptocócica reciente la elevación de las determinaciones aisladas de al menos 250 unidades Todd para los adultos, y 333 unidades para los niños de más de 5 años. Los títulos de ASO varían con la edad, área geográfica y otros factores que influyen en la frecuencia de infección estreptocócica. Dependiendo de la prevalencia general de las infecciones estreptocócicas, puede haber cierto número de individuos normales con títulos de esta magnitud. La probabilidad de detectar una respuesta significativa de anticuerpo es mayor a partir de dos o tres semanas después del inicio de la fiebre reumática aguda, lo cual ocurre de cuatro a cinco semanas después de la infección estreptocócica antecedente. Posteriormente, los títulos de anticuerpo descienden rápidamente en los siguientes meses, y después de seis meses el descenso es más lento. En ocasiones es necesario efectuar determinaciones seriadas para evidenciar una elevación y demostrar una infección reciente. La poliartritis aguda siempre se presenta dentro de un período de latencia de cuatro a cinco semanas después de la infección estreptocócica antecedente, y por lo tanto, cuando la respuesta de anticuerpos es máxima o casi máxima.

Alrededor del 20 por ciento de los pacientes en los estadios precoces (primeros meses) de la fiebre reumática aguda, y la mayoría de los pacientes con corea, tiene títulos de ASO bajos o en límite. En estos casos, es recomendable obtener distintas pruebas de anticuerpos estreptocócicos como antiDNAsa B, antihialuronidasa (AH) o la antiestreptocinasa. Cuando se realizan dos pruebas diferentes, se encuentra un título elevado de anticuerpos en casi la totalidad de los pacientes en los primeros meses de la enfermedad.

Los títulos de antiDNAsa B, que se determinan mediante una técnica de inhibición enzimática, tardan más en elevarse, alcanzan un valor máximo a las 4-6 semanas y descienden en un período de 6 a 12 meses. Por lo tanto esta prueba puede ser más útil en el diagnóstico de manifestaciones tardías como la corea de Sydenham. En general se consideran títulos elevados aquellos superiores a 200 unidades en niños entre 5-18 años.

No hay relación entre el grado de elevación y duración de los títulos, y la severidad de la enfermedad, por lo tanto, una vez establecido un título elevado no hay razón para repetir las titulaciones.

La prueba de antiestreptozima (ASTZ) es una reacción de hemaglutinación frente a un concentrado de cinco productos antigénicos estreptocócicos extracelulares, absorbidos por hematíes (hemaglutinación pasiva). Es un método rápido, sencillo, con elevado índice de especificidad y bastante sensibilidad, que ha sido utilizado en los últimos años de forma rutinaria como prueba de screening. Esta prueba es un indicador sensible de infección estreptocócica reciente; prácticamente todos los pacientes con fiebre reumática aguda tienen títulos superiores a 200 unidades por mililitro. En los niños en edad escolar existe una buena correlación entre la positividad de esta prueba y los títulos elevados de ASO y antiDNAsa B.

El valor principal de la ASTZ es descartar una fiebre reumática cuando el título es bajo, en presencia de poliartritis aislada. Hasta la fecha siguen sin identificarse los antígenos específicos implicados en esta prueba, y por lo tanto ésta no se ha estandarizado bien.

Posteriormente se han desarrollado métodos para detectar anticuerpos frente a diferentes antígenos somáticos. Destaca la detección de anticuerpos frente al carbohidrato del grupo A (ACHO). La elevación del título de este anticuerpo se observa con más frecuencia que la elevación de los títulos de ASO y antiDNAsa B, vuelve a la normalidad en un período de tiempo de 6-12-meses después de la infección, en pacientes con fiebre reumática sin carditis. Sin embargo en pacientes con enfermedad valvular persistente, los títulos de anticuerpos se mantienen elevados durante varios años. Esta prueba puede ser muy útil para diferenciar la valvulopatía reumática de la enfermedad valvular congénita, insuficiencia mitral no reumática o el prolapso mitral.

En casi todos los episodios agudos y recurrentes de fiebre reumática, se puede demostrar una elevación del título de dos diluciones o más al menos para uno de los anticuerpos estreptocócicos específicos. Sin embargo, la elevación de los anticuerpos antiestreptocócicos no refleja por sí misma la actividad reumática, y su disminución es independiente de la evolución del episodio.

En la investigación habitual de los pacientes con sospecha de fiebre reumática aguda no se determinan los anticuerpos dirigidos contra los constituyentes celulares de los estreptococos del grupo A. Sin embargo, alguno de estos anticuerpos tienen interés en el terreno de la investigación, ya que reaccionan cruzadamente con antígenos de los tejidos humanos y otros desempeñan una función importante en la inmunidad antiestreptocócica (anticuerpo M).

Aislamiento de estreptococos del grupo A

Algunos pacientes continúan portando estreptococos del grupo A al comienzo de la fiebre reumática, si bien los microorganismos suelen ser escasos y difíciles de aislar en un único cultivo faríngeo. La administración de penicilina u otros antibióticos puede motivar también el que no se aíslen en dichos cultivos. Además un número importante de individuos normales, sobre todo niños, pueden albergar estreptococos del grupo A en sus vías respiratorias superiores. Por estas razones, los cultivos faríngeos son menos satisfactorios que los títulos de anticuerpos para la demostración de una infección estreptocócica reciente.

Imagen

Radiografía de tórax

Suele ser normal, pero a veces se ven signos de hipertensión venosa pulmonar con dilatación cardíaca o sin ella.

Ecocardiograma

Resulta útil en los pacientes con fiebre reumática aguda para diagnosticar derrames pericárdicos, dilatación de las cámaras cardíacas, o aleteo de la valva anterior de la válvula mitral en los casos de insuficiencia aórtica.

Otras exploraciones complementarias

ECG

No tiene un patrón característico en la fiebre reumática, y nunca se hará el diagnóstico de carditis reumática basándonos sólo en alteraciones electrocardiográficas. Suele ser normal en los períodos agudos de la fiebre reumática, aunque con frecuencia pone de manifiesto un bloqueo aurículoventricular de primer grado, lo que constituye un criterio menor de la enfermedad. En alrededor del 25 por ciento de los casos de fiebre reumática aguda se produce prolongación del intervalo P-R. Aunque no es específico de fiebre reumática ni indica afectación cardíaca grave. A menudo se establece un diagnóstico incorrecto de carditis cuando se asocia un soplo sistólico dudoso con prolongación del intervalo P-R y cambios inespecíficos de ST-T. A veces se observan alteraciones inespecíficas de la repolarización compatibles con miocarditis, como una elevación difusa del segmento ST, o inversiones de la onda T por afectación pericárdica. También pueden apreciarse en ocasiones signos electrocardiográficos de elevación aguda de la presión en la aurícula izquierda. Los pacientes con alteraciones electrocardiográficas sin otros signos de carditis se recuperan por completo sin secuelas de cardiopatía reumática.

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