Fiebre reumática
Introducción
Concepto
La fiebre
reumática es un síndrome inflamatorio no supurativo que se produce a veces como una
secuela retardada de una infección faríngea por estreptococos del grupo A, y que tiende
típicamente a recidivar.
En su forma clásica, la enfermedad es aguda, con fiebre y en
la mayor parte de los casos autolimitada. Se expresa como una reacción inflamatoria que
afecta a múltiples órganos: Corazón, articulaciones, sistema nervioso central, piel y
tejido celular subcutáneo. Las manifestaciones clínicas de la fiebre reumática aguda
aparecen tras una infección del tracto respiratorio alto (farigoamigdalitis) por
estreptococos del grupo A, después de un período de latencia de tres semanas
aproximadamente. Sus manifestaciones clínicas habituales son la poliartritis migratoria,
fiebre, carditis, y menos frecuentemente la Corea de Sydenham, los nódulos subcutáneos y
el eritema marginado.
Las manifestaciones de la fiebre reumática son
extremadamente variables; no existe un único síntoma, signo o prueba de laboratorio que
sea patognomónico de fiebre reumática, sin embargo varias combinaciones de ellos son
diagnósticas.
Aunque la afectación de las articulaciones justifica incluir
este síndrome dentro de las enfermedades reumáticas, la importancia fundamental de la
fiebre reumática está relacionada con la afectación cardíaca, que puede ser fatal
durante la fase aguda de la enfermedad o puede originar cardiopatía reumática,
enfermedad crónica y progresiva causada por cicatrización y deformidad de las válvulas
cardíacas. La fiebre reumática es la causa mas frecuente de enfermedad cardiaca
adquirida en niños y adultos jóvenes en todo el mundo. Aunque la incidencia de esta
enfermedad descendió en picado en muchos países desarrollados, continúa constituyendo
un gran problema en dichos países. Las razones precisas de estas fluctuaciones en la
incidencia de la enfermedad permanecen en parte sin entenderse.
A pesar de que la fiebre reumática ha sido ampliamente
estudiada, la patogénesis de la enfermedad no está bien definida. Las personas que han
sufrido un episodio de fiebre reumática aguda tienen especial predisposición a presentar
episodios recurrentes, tras subsecuentes infecciones por estreptococos del grupo A.
Se entiende por enfermedad reumática crónica del corazón
(OMS) "la lesión cardíaca que puede ser consecuencia de los ataques de fiebre
reumática, pero que también puede aparecer sin estos antecedentes. Se caracteriza por
una afectación de las válvulas cardíacas, en especial de la mitral, y con menor
frecuencia de la aórtica, acompañada generalmente por una lesión miocárdica".
Breve recuerdo histórico
Fue Guillaume de Baillou (1538-1616) también conocido como
"Ballonius" el primero que distinguió claramente la artritis aguda, de la gota.
Thomas Sydenham (1624-1689) describió la corea, pero no relacionó esta entidad con otras
manifestaciones de la artritis reumática aguda. Raymond Vieussens (1641-1715) publicó la
descripción anatomopatológica de la estenosis mitral y la insuficiencia aórtica.
William Charles Wells en 1812 remarcó la asociación entre reumatismo y carditis y
proporcionó la primera descripción clara de los nódulos subcutáneos.
Jean Baptista Bouillard en 1836 y Walter B. Cheadle en 1889
publicaron estudios extensos acerca de la carditis y la artritis reumática, llegando a
ser trabajos clásicos en este campo y constituyendo la base de los conceptos clínicos
modernos de la fiebre reumática aguda. La lesión miocárdica específica fue descrita
por Ludwig Aschoff en 1904. J.K. Fowler señaló la asociación entre inflamación de
garganta y fiebre reumática. La clasificación de Rebecca Lancefield de los grupos de
estreptococos beta-hemolíticos, permitió aclarar la epidemiología de la enfermedad por
parte de cierto número de investigadores de los Estados Unidos de América y del Reino
Unido, incluyendo a Coburn, Collis, Rammelkamp, Massell Wannamaker y Stollerman.
Finalmente, la amplia introducción de los agentes
antibióticos después de la segunda Guerra Mundial permitió el desarrollo de estrategias
para la prevención primaria y secundaria de la fiebre reumática.
Incidencia-prevalencia
La incidencia y prevalencia de la fiebre reumática ha
sufrido un notable descenso en los últimos 20 años, a pesar de que la faringitis por
estreptococo del grupo A parece todavía común en poblaciones en las cuales se ha hecho
muy poco frecuente la fiebre reumática. La incidencia disminuyó a 0,2-2/100.000
habitantes/año en la década de los 70. Se ha convertido en una patología tan escasa,
que médicos con amplia experiencia la han olvidado, y muchos médicos jóvenes no han
tenido ocasión de observar ningún caso.
Debido a la relación causal entre la fiebre reumática y la
faringitis estreptocócica, la epidemiología de estas dos enfermedades es muy parecida.
La fiebre reumática aguda puede aparecer a cualquier edad,
aunque es más frecuente en niños de 5 a 15 años, cuando las infecciones
estreptocócicas son más frecuentes e intensas. Es relativamente rara en niños menores
de 5 años y extremadamente rara en la lactancia. También se observa en adultos jóvenes,
sobre todo en los que viven en condiciones de hacinamiento.
Se calcula que el 40 por ciento de infecciones
estreptocócicas en la población pediátrica se presenta en niños de 2 a 6 años de
edad, lo cual señala que las infecciones estreptocócicas repetidas y la sensibilización
del huésped son requisitos para el desarrollo de la fiebre reumática aguda.
No se han establecido diferencias genuinas en cuanto a raza y
grupo étnico.
No hay clara predilección por un sexo determinado, sin
embargo en las mujeres tienen preponderancia ciertas manifestaciones clínicas como la
estenosis mitral y en los hombres la estenosis aórtica. La incidencia de corea de
Sydenham es similar en niños y niñas preadolescentes, y mayor en mujeres cuando parece
después de la pubertad. Esta manifestación no se produce en mujeres sexualmente maduras
y es muy exagerada durante el embarazo. Lo anterior sugiere que los factores del huésped,
indudablemente deben jugar un papel en la aparición del ataque de fiebre reumática
aguda.
La tasa de concordancia para la fiebre reumática es 7 veces
superior en gemelos monocigotos (18.7 por ciento) que en dicigotos (2,5 por ciento),
aunque en realidad son incidencias considerablemente menores que para otras enfermedades
infecciosas como la tuberculosis o la poliomielitis. No parece existir relación clara
entre la fiebre reumática aguda y los antígenos HLA, aunque un trabajo preliminar
publicado a principio de los 80 indica que ciertos aloantígenos de las células B que no
son HLA, se expresan mas a menudo en probandos de fiebre reumática que en sus hermanos o
padres no afectados. Estos aloantígenos de células B, no son únicos para los huéspedes
reumáticos, aunque se pueden expresar más en ellos si son estimulados por supuestos
antígenos reumatogénicos de los estreptococos del grupo A.
La condición ambiental que ocasiona mayor predisposición es
el hacinamiento. El grado de hacinamiento influye marcadamente en la tasa de adquisición
del estreptococo del grupo A e incrementa el riesgo de desarrollo de fiebre reumática
aguda. El riesgo de fiebre reumática está aumentado en poblaciones con alto riesgo de
faringitis estreptocócica como son los campamentos militares, personas que viven en
condiciones de hacinamiento y aquellas personas que están en contacto estrecho con niños
en edad escolar.
La incidencia estacional de la fiebre reumática es paralela
a la de la faringitis estreptocócica. El pico de incidencia de fiebre reumática en
Europa y Estados Unidos es la primavera. En países de clima templado, la fiebre
reumática tiende a aparecer durante los meses fríos del año. A pesar de que la fiebre
reumática ha sido normalmente considerada una enfermedad de climas templados, ahora es
más frecuente en climas tropicales, especialmente en los países desarrollados.
La incidencia y prevalencia de fiebre reumática o
cardiopatía reumática es marcadamente variable en los diferentes países. La fiebre
reumática aguda continúa apareciendo con gran frecuencia en muchos de los países en
vías de desarrollo, sobre todo en los que se están poblando muy deprisa. La enfermedad
está en ascenso en el Medio Este, en la India, en los países Arabes y en algunas zonas
de Africa y Sudamérica. Se estima que la prevalencia de enfermedad cardiaca reumática
representa el 25-40 por ciento de todas las enfermedades cardiovasculares en gran parte
del tercer mundo.
Hay acuerdo general acerca de que la incidencia de fiebre
reumática aguda y de cardiopatía reumática ha descendido marcadamente a lo largo del
siglo veinte en Europa occidental y Estados Unidos, especialmente durante la década
1960-70. Aunque persiste alta incidencia en países desarrollados en los núcleos de
depresión económica. La disminución de la incidencia de fiebre reumática en los
países industrializados contrasta marcadamente con la incidencia persistentemente alta de
la enfermedad en los países no industrializados.
En Estados Unidos la prevalencia en niños en edad escolar es
de 0.6 por ciento, en Japón 0.7 por ciento, en el resto de Asia 0.4-21 por ciento, en
Africa 0.3-15 por ciento, en Sudamérica 1-17 por ciento.
Las razones del descenso de la incidencia de fiebre
reumática y de la cardiopatía reumática en los decenios de 1960, 1970 y principios de
los 80 son indudablemente múltiples. En dicho descenso se han invocado varios factores.
Pese a que el descenso comenzó antes de la introducción de los agentes antibióticos
para el tratamiento de las faringitis estreptocócicas, algunos informes sugieren que el
uso de estos agentes puede haber incrementado el grado de descenso. La mejora de los
standard económicos, mejores condiciones en la vivienda, disminución del hacinamiento en
casas y escuelas y el acceso a la atención médica son también incluidos como factores
que han contribuido al descenso de la incidencia.
El profundo descenso en la incidencia de fiebre reumática se
produjo sin evidencia de descenso en la incidencia de faringitis estreptocócica. Las
variaciones en la reumatogenicidad de cepas de estreptococos del grupo A puede ser un
factor que influya en la tasa de ataques de fiebre reumática. La prevalencia de varios
tipos M virulentos que notoriamente causan fiebre reumática epidémica (p.ej, tipos 5, 14
y 24) ha disminuido con claridad, y la atención se ha dirigido al estudio de tipos M
"nuevos" en las cepas faríngeas y en las cepas de "piel". Se ha
precisado que existe el "estreptococo del grupo A no reumatogénico" al
demostrarse que el pioderma (impétigo) por estreptococo del grupo A que acompaña o no a
la glomerulonefritis aguda, no causa fiebre reumática aguda. Estas infecciones de la piel
no son reumatógenas. Dado que la ruta faríngea de la infección es un requisito aceptado
de la patogenia de la fiebre reumática aguda, la cuestión de interés particular es si
tales cepas de pioderma causan fiebre reumática cuando producen faringitis. En estudios
realizados en el sudoeste de Estados Unidos, se mostró claramente una separación
epidemiológica de la fiebre reumática aguda y la glomerulonefritis aguda según las
estaciones del año. En un estudio de cepas estreptocócicas en una población de la isla
de Trinidad se mostró una distinción clara entre los serotipos asociados con
glomerulonefritis aguda y los asociados con fiebre reumática aguda.
En el pasado, en varios estudios se afirmó que la fiebre
reumática se asociaba con infecciones debidas a cepas encapsuladas virulentas (mucoides)
capaces de causar poderosas respuestas inmunes especificas debido a la proteína M y a
otros antígenos estreptocócicos. Estas cepas pertenecen a serotipos clásicos M que se
sabe que causan fiebre reumática aguda. La reaparición de fiebre reumática epidémica
grave, asociada con la reaparición de estas cepas virulentas, ha fortalecido bastante el
concepto de cepas reumatogénicas del estreptococo del grupo A.
A principios de 1984 se observaron varios brotes epidémicos
en distintas áreas geográficas de Estados Unidos, sin aumento de la incidencia global de
la enfermedad. Algunos de esos brotes epidémicos recientemente comunicados en Estados
Unidos y Reino Unido, afectaron a niños de clase media de familias blancas, que residían
en zonas periféricas de las ciudades o en el medio rural y presumiblemente tenían fácil
acceso a la atención médica; el retorno de esta enfermedad fue un fenómeno
sorprendente, que se ha tratado de explicar por el aislamiento de cepas de estreptococos
del grupo A inusuales. Los estreptococos del grupo A relacionados de forma más intensa
con estos brotes epidémicos de fiebre reumática aguda, pertenecen a cepas mucoides
virulentas encapsuladas ricas en proteína M, que pertenecen a serotipos M previamente
asociados con fiebre reumática epidémica, llamados estreptococos reumatogénicos del
grupo A, bien reconocidos (serotipos 1, 3, 5, 6 y 18) los cuales raramente se han
registrado en pacientes con faringitis estreptocócicas en los últimos años;
particularmente llamativo fue el registro del serotipo M 18 altamente mucoide y también
del M 3 de las mismas características. Estos hallazgos han puesto de manifiesto la
importancia del concepto de "reumatogenicidad" de ciertas cepas o serotipos de
los estreptococos del grupo A. No existe una clara explicación, de su reaparición en
comunidades de clase media y en bases militares separadas de aquellas, lo cual ha hecho
resurgir el interés hacia el diagnóstico y tratamiento correctos de las faringitis
estreptocócicas. En España no se objetivó ese aumento de la incidencia.
Aproximadamente a la vez que el resurgimiento de la fiebre
reumática aguda en Estados Unidos resultaba evidente, casos de infección estreptocócica
invasiva y grave comenzaron a declararse en el Reino Unido, Escandinavia y otras zonas de
Europa; incluían bacteriemias estreptocócicas y un síndrome caracterizado por rash
cutáneo localizado o generalizado, hipotensión y fallo multiorgánico. Este último
síndrome que aparece primariamente en adultos, es frecuentemente secundario a infección
cutánea o de tejidos blandos y es con frecuencia causado por el estreptococo del serotipo
M 1 productor de exotoxina pirógena A, y ha sido denominado "síndrome tóxico
estreptocócico". El resurgimiento de la fiebre reumática aguda, la aparición de
infecciones estreptocócicas graves y el aislamiento de estreptococos del grupo A que
exhiben ciertas características biológicas que se sabe que están asociadas con varias
formas de enfermedad conocidas, sugieren que los recientes cambios en la epidemiología
estreptocócica reflejan cambios básicos en la virulencia y prevalencia del tipo de
estreptococo.
Cambios periódicos en la aparición y desaparición de los
tipos específicos de estreptococos pueden explicar los brotes epidémicos observados en
Estados Unidos y Reino Unido; tales cambios, deben explicar el descenso y resurgimiento de
la fiebre reumática en algunas partes del mundo. Por tanto los cambios cualitativos y
cuantitativos habidos en la faringitis estreptocócica, han afectado mucho a la
epidemiología de la fiebre reumática en diversas partes del mundo.
Las personas que han sufrido un episodio inicial de fiebre
reumática aguda tienen predilección especial a desarrollar recurrencias, después de
subsecuentes episodios de infección faríngea por estreptococo.
El riesgo de recurrencia es mayor durante los primeros cinco
años después del episodio inicial; durante el primer año la tasa de recurrencia es
alrededor del 50 por ciento y después el riesgo disminuye, siendo del 10 por ciento
aproximadamente a los 4 y 5 años. Posteriormente no parece disminuir mucho más. No está
claro si esta disminución es debida al período de tiempo desde el episodio precedente o
al incremento de la edad del paciente. No obstante, en los pacientes reumáticos persiste
un riesgo aumentado de recurrencia hasta bien entrada la edad adulta.
En resumen, en condiciones de epidemia y en ausencia de
tratamiento adecuado, la incidencia de fiebre reumática tras infecciones estreptocócicas
por estreptococo beta hemolítico del grupo A alcanza el 30 por ciento.
En las infecciones estreptocócicas endémicas, que cursan
con sintomatología de vías respiratorias altas, y en ausencia de tratamiento, es
marcadamente inferior, en torno al 3 por ciento.
La recurrencia de fiebre reumática aguda es del 50 por
ciento o más tras una nueva infección estreptocócica.
Aunque la tasa de ataques persistentemente elevada en
individuos que han tenido fiebre reumática indica cierto grado de predisposición
genética, la tasa de recurrencia disminuida por infección también señala la pérdida
de la hiperreactividad adquirida. Otra explicación puede ser la sensibilización
adquirida que persiste durante toda la vida en un huésped genéticamente predispuesto.
Otros dos factores que se relacionan positivamente con un
riesgo aumentado de recurrencias reumáticas después de infección estreptocócica son la
magnitud de la respuesta del ASO y la presencia de enfermedad cardíaca preexistente. En
el clásico estudio realizado en la casa Irvington de Nueva York, el 56 por ciento de las
infecciones estreptocócicas que se producían en personas con cardiopatía reumática que
se acompañaban de elevación del título de ASO de cuatro veces o más, inducían fiebre
reumática aguda recurrente.
En la evolución epidemiológica de la fiebre reumática y de
la cardiopatía reumática en España, según los datos relativos a los años 1951-88
publicados en 1991, se ha observado que la mortalidad por fiebre reumática y por
cardiopatía reumática es claramente decreciente en el período de 1951-88, en tanto que
destaca el dato de que la morbilidad aumentó notablemente en la década de los 80. El
descenso de la mortalidad por fiebre reumática se inició en España con posterioridad al
descenso en Estados Unidos, siendo mínima en la actualidad en ambos países.
El notable aumento de la morbilidad por fiebre reumática en
España en los años citados indica que la fiebre reumática vuelve a ser un problema de
Salud Pública importante. Ello además coincide con datos internacionales de brotes
importantes en países desarrollados y en grupos sociales de nivel medio o alto. Esto se
puede interpretar en el sentido de que la amplia utilización de la penicilina y otros
antibióticos a nivel terapéutico y profiláctico produjo la onda descendente, mientras
que la relajación en el tratamiento adecuado de las infecciones estreptocócicas, y de la
profilaxis y terapéutica de la fiebre reumática dieron lugar a la evolución en los
últimos años. Se podría pensar también en una mejor declaración de los casos, es
decir, que, por lo menos en parte, este aumento de la incidencia fuera artificial,
influyendo la puesta en marcha de la actualización de las enfermedades de declaración
obligatoria nacional (E.D.O) en enero de 1982, aunque, evidentemente, la fiebre reumática
era de declaración obligatoria antes y después de esa normativa.
En cuanto a la mortalidad por cardiopatía reumática, es
continuamente descendente en España en todo el período citado, tanto a escala global
como en los grupos de edades más afectados por este proceso. Sin duda, la marcada
disminución en la mortalidad por cardiopatía reumática y el aumento en la regresión de
signos de la misma, que comenzó hacia 1946, parece estar en relación directa con la
prevención efectiva de recurrencias de fiebre reumática mediante la institución de
programas de terapéutica y profilaxis penicilínica.
Dentro de los factores cuantitativos que afectan a la tasa de
ataques de fiebre reumática se debe señalar la gravedad de la infección estreptocócica
faríngea antecedente.
La tasa de ataque de la fiebre reumática después de
amigdalitis exudativa por estreptococo no tratada, en campamentos militares parece ser de
alrededor del 3 por ciento. Esta tasa es considerablemente inferior después de
infecciones endémicas en poblaciones abiertas de niños en edad escolar. La gravedad de
la infección estreptocócica guarda relación con la incidencia, de hecho un 3 por ciento
de los cuadros infecciosos con fiebre, exudación, adenopatías cervicales voluminosas y
dolorosas, persistencia de positividad en los cultivos faríngeos para el estreptococo y
posterior respuesta de ASO dan lugar a un episodio de fiebre reumática aguda, sin
importar edad, raza, ni grupo étnico estudiado, ni tampoco el año ni la estación del
año en la cual se hizo el estudio. Sin embargo, ésta sólo se produce en el 0.1 al 0.3
por ciento en los casos de infecciones más leves. No obstante esta relación puede
deberse simplemente a que la categoría de "infecciones leves" comprende
infecciones víricas diagnosticadas erróneamente de faringitis estreptocócicas, por ser
casualmente el paciente portador de estreptococos.
Los factores más importantes relacionados con la tasa de
ataque parecen ser la magnitud de la respuesta inmune a la infección estreptocócica
antecedente y la duración del estado de portador convaleciente del microorganismo. Las
respuestas débiles de antiestreptolisina O (ASO) se asocian con tasas de ataque de fiebre
reumática aguda considerablemente menores del 1 por ciento, mientras que las respuestas
intensas se asocian con tasa bastante por encima del 5 por ciento.
Siegel et al. estudiaron la tasa de ataque de la enfermedad
en 519 niños. En los niños con faringitis no tratada en los que se obtuvieron cultivos
de exudado faríngeo positivos para estreptococo del grupo A, la tasa de ataque era del
0.4 por ciento. En aquellos con infección inmunológicamente significativa, determinada
por elevación del título de anticuerpo antiestreptolisina O en suero (ASO), la tasa de
ataque era del 0.9 por ciento.En aquel estudio, solo se objetivó aparición de fiebre
reumática aguda en el grupo de 81 pacientes con faringitis exudativa, cultivos faríngeos
positivos para estreptococo del grupo A, títulos elevados de ASO y prolongada permanencia
del estreptococo en la fase de convalecencia. En este grupo, la tasa de ataque fue del 2.5
por ciento, aproximadamente la misma que en los campamentos militares. Estos y otros datos
sugieren que la fiebre reumática aguda aparece más después de las formas más graves de
infección faríngea por estreptococo, determinadas por criterios clínicos,
bacteriológicos e inmunológicos.
Sin embargo, aproximadamente una tercera parte de los casos
de fiebre reumática aguda ocurren después de infecciones estreptocócicas
asintomáticas.
Importancia socio-sanitaria
En los países en vías de desarrollo donde la incidencia es
elevada, la cardiopatía reumática constituye la principal causa de morbilidad y
mortalidad en el grupo de edad de 5-24 años, y continúa siendo un grave problema de
salud pública, particularmente en los barrios pobres de los países desarrollados.
La reaparición sorpresiva de brotes de fiebre reumática
asociada con la aparición concomitante de cepas altamente virulentas de estreptococos del
grupo A, obliga a intensificar el tratamiento y prevención de la infección faríngea y
estreptocócica, especialmente, en individuos con cardiopatía reumática.
La fiebre reumática, a pesar de todo, sigue siendo una
enfermedad mundial, con una mayor incidencia cuando existen circunstancias de pobreza,
hacinamiento y condiciones de vida inferiores a las usuales, que promueven la transmisión
de los estreptococos reumatogénicos.
En los países en desarrollo la cardiopatía reumática
crónica es la forma más frecuente de cardiopatía. En muchos de estos países representa
más del 30 por ciento de los pacientes cardíacos ingresados en los hospitales, y es la
principal causa de defunción por enfermedades cardiovasculares en los primeros 4 o 5
decenios de vida.
Con respecto a la situación en España, nuestro país
ocupaba un lugar desfavorable a comienzos de la década de los años 70 en relación a los
países desarrollados, si bien ha ido mejorando notablemente a lo largo de los últimos
años.
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