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PROGRAMA ANUA 2000-2001
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

  

Síndrome de intestino irritable

Tratamiento

Introducción y justificación razonada de su importancia

El tratamiento del síndrome de intestino irritable carece de efectos etiopatogénicos. A lo sumo se podría decir que algunos de los fármacos empleados tienes efecto sobre ciertas alteraciones fisiopatológicas. Pero el valor fundamental es sintomático.

La mayoría de los pacientes con síndrome de intestino irritable no precisan tratamiento, y sí una adecuada explicación de su problema, unida a una reeducación dietética e higiénica que se explica a continuación.

Medidas generales

La mayor parte de los pacientes con síndrome de intestino irritable no requieren tratamiento farmacológico. En ellos, se debe insistir fundamentalmente en las denominadas medidas generales, que en este caso son la base del tratamiento y no un complemento del mismo.

Se debe explicar al paciente la naturaleza benigna y recidivante de su problema y la posibilidad de agravamiento con el estrés. Hay que asegurarse de que comprenda que estamos haciendo un diagnóstico positivo de lo que le pasa, y evitar expresiones (muy usadas en este contexto) del tipo de "no tiene usted nada".

Es una oportunidad importante que hay que aprovechar para hacer consejo dietético, con dieta que incluya fibra vegetal en cantidades adecuadas. La necesidad ingesta de agua suficiente (sobre todo en pacientes ancianos, que tienen una percepción de sed disminuida) debe remarcarse.

Conviene que el paciente tenga una conducta adecuada a la hora de la deposición, tomándose el tiempo necesario. Ha de procurar condiciones de aislamiento adecuadas. Es bueno aprovechar el reflejo gastrocólico en los estreñidos, así como no reprimir el deseo defecatorio cuando aparezca.

No existen estudios que demuestren la importancia del ejercicio en este contexto, pero debe recomendarse.

De manera individualizada, ha de limitarse el uso de sorbitol, cafeína, alcohol y grasa (que no son causa del síndrome de intestino irritable pero pueden empeorarlo). Cada paciente sabe qué alimentos producen aumento de sus síntomas y debe evitarlos. Recuérdese, en pacientes con formas diarreicas, lo dicho antes acerca de la conveniencia de un ensayo de retirada de lactosa.

El valor fundamental de esta reeducación es que tiene un efecto general beneficioso y que, si el paciente aprende, el efecto de estas medidas se prolongará largo tiempo.

Medidas farmacológicas con sus efectos secundarios (sintomáticas, etiopatogénicas, otras) (Tablas VII y VIII)

Tabla VII.
Algunos fármacos empleados en el síndrome de intestino irritable

Nombre farmacológico Algún nombre comercial en España Indicación y dosis
Mebeverina Duspatalín® Dolor abdominal,
135 mg cada 8 horas
Bromuro de octilonio Spasmoctyl® Dolor abdominal,
40 mg cada 8-12 horas
Trimebutina Polibutín® 100 mg cada 8-12 h
Fibra soluble
(Plantago ovata)
Plantabén®, Cenat® De 3 a 9 gramos diarios
Amitriptilina Tryptizol® Dolor abdominal,
de 25 a 100 mg diarios
Oxacepam Adumbrán® 1-2 comprimidos diarios
Bromacepam Lexatín® 1,5 a 3 mg diarios

 

Tabla VIII.
Pautas de tratamiento en el síndrome de intestino irritable

Todos los pacientes - Asegurar el diagnóstico.
- Higiene alimentaria y defecatoria.
- Buena relación médico-paciente
Pacientes con estreñimiento predominante 1. Fibra:
- inicialmente fibra no soluble (salvado de trigo, 30-50 mL diarios, acompañados de líquidos suficientes)
- fibra soluble (Plantago ovata) si no hay control con el salvado.
Pacientes con diarrea predominante 1. Fibra: puede ser también beneficiosa
2. Diarrea en situaciones concretas,
loperamida 2-4 mg, máx. 4 dosis diarias
Pacientes con dolor 1. Evitar los analgésicos opiáceos
2. Intentar espasmolíticos:
- Mebeverina 135 mg/8h
- Bromuro de octilonio 40 mg/8h
- Trimebutina 100 mg/8h
3. Dolor importante, pacientes concretos, amitriptilina 25-100 mg al acostarse
4. Remedios de Medicina natural (tisanas compuestas por derivados vegetales de propiedades espasmolíticas), que determinados pacientes aceptan mucho mejor que una medicación tradicional
Pacientes con distensión abdominal 1. Ningún fármaco claramente beneficioso
2. Corriente el uso de "antiflatulentos" de dispensación sin receta (simeticona)
3. Casos seleccionados: reducción de fibra natural no soluble
Pacientes con gran componente de ansiedad Valorar asociación ocasional y controlada de
benzodiacepinas anxiolíticas (bromacepam, oxacepam)

Para valorar la necesidad de un tratamiento farmacológico (y teniendo en cuenta que ningún fármaco es efectivo en todos los síntomas del síndrome de intestino irritable), debemos orientar la prescripción según los síntomas predominantes.

En pacientes con estreñimiento, es conveniente asociar fibra; inicialmente se puede emplear fibra no soluble (salvado de trigo, 30-50 mL diarios, acompañados de líquidos suficientes) y recurrir a fibra soluble (Plantago ovata) si no hay control con el salvado.

En pacientes con diarrea la fibra puede ser también beneficiosa; si la diarrea aparece en situaciones concretas (por ejemplo estrés social), se puede optar por indicar loperamida, 2-4 mg, hasta un máximo de 4 dosis diarias.

En pacientes con dolor abdominal se debe intentar tratamiento con espasmolíticos (mebeverina 135 mg/8h, bromuro de octilonio 40 mg/8h, trimebutina 100 mg/8h); si el dolor es importante y continuo y en pacientes seleccionados, se puede emplear amitriptilina, 25-100 mg al acostarse; existen remedios de Medicina natural, con tisanas compuestas por derivados vegetales de propiedades espasmolíticas (anís, comino, ajedrea, hinojo), que determinados pacientes aceptan mucho mejor que una medicación tradicional.

Para la distensión abdominal no se ha demostrado que exista ningún fármaco beneficioso; es corriente el empleo de silicona en jarabe vía oral o "antiflatulentos" de dispensación sin receta, conocidos por todos y que el paciente emplea por su cuenta con frecuencia (como la simeticona); en casos seleccionados se puede intentar una reducción de fibra natural no soluble en la dieta, suplementando con fibra soluble.

Valorar el tratamiento de cuadros de depresión y de ansiedad asociados (si son prominentes), lo que puede mejorar los síntomas intestinales.

Los efectos secundarios de las medicaciones empleadas pueden limitar su uso en algunos pacientes y deben tenerse en cuenta:

- La trimebutina no presenta, según la ficha técnica, efectos secundarios ni contraindicaciones apreciables; no se indica si se puede usar en la gestante o en la lactancia.

- La mebeverina posee escasos efectos secundarios de tipo atropínico y según la ficha técnica puede ser administrada en casos de glaucoma o hiperplasia de próstata; no es sedante; no hay recomendación acerca de su uso en gestación pero se aconseja evitarla; no se excreta en la leche.

- el bromuro de otilonio presenta ciertos efectos atropínicos a dosis altas (evitar en glaucoma y en hiperplasia de próstata); no se ha establecido su seguridad en gestación y lactancia.

- la fibra soluble (plantago) puede interaccionar con la absorción de digitálicos; se desaconseja administrarla junto con antidiarreicos.

- la loperamida posee ciertos efectos anticolinérgicos, apreciables a dosis altas, pero no a las recomendadas.

Respuesta al tratamiento a medio y largo plazo

Es interesante saber qué podemos esperar de la evolución de un paciente diagnosticado de síndrome de intestino irritable. En las series en las que esto se ha estudiado, se pueden extraer las siguientes conclusiones:

- Entre un 50 y un 65 por ciento quedarán asintomáticos o mejorarán durante los siguientes 5 años.

- Predictores de mala respuesta: mala interacción médico-paciente, sexo femenino, síntomas de larga duración, asociación a estrés, cirugía abdominal previa y formas diarreicas.

- Se puede esperar un 3-5 por ciento de errores diagnósticos.

Situaciones especiales

Quizás es de interés considerar el valor de tratamientos de medicina psicosomática y alternativa. Una reciente revisión de la American Gastroenterological Association recomendó que en casos seleccionados se valoraran técnicas tales como la terapia cognitiva, la hipnosis, la psicoterapia psicodinámica y la terapia de relajación. A ellos habría que unir el potencial de la acupuntura. En determinados pacientes, el recurso a estos medios resulta más aceptable y eficaz, mejorando disfunciones leves personales o sociales que están probablemente en la base del síndrome de intestino irritable.

Indicaciones de derivación a Urgencias, AE, policlínica de Hospital

El síndrome de intestino irritable no precisa derivación a Urgencias. Consideraremos derivación a Asistencia Especializada en las siguientes circunstancias:

- Pacientes con síntomas de alarma que no sea posible o conveniente estudiar en Atención Primaria.

- Pacientes en los que no se esté seguro del diagnóstico.

- Síntomas refractarios con interferencia en las actividades personales.

- Pacientes muy preocupados por el diagnóstico.

- A veces (dependiendo de los rasgos asociados) es preferible la evaluación por Psiquiatría.

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