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PROGRAMA ANUAL 2000-2001
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA |
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Síndrome de intestino irritable
Diagnóstico
Síntomas de relevancia
diagnóstica
El diagnóstico de síndrome de intestino
irritable es tradicionalmente un diagnóstico de exclusión. Esto quiere decir que,
académicamente, quizás se debería excluir cualquier otro trastorno digestivo capaz de
originar síntomas parecidos. Ésta ha sido hasta hace unos años la postura más
aceptada.
Sin embargo, hay que tener en cuenta dos factores. En primer lugar,
los cuadros digestivos con los que el síndrome de intestino irritable presenta
diagnóstico diferencial (Tabla IV) son prácticamente todos aquellos que afectan a
intestino delgado y grueso, más todas las causas de diarrea y estreñimiento crónico,
más otros cuadros (digestivos o no) que cursan con dolor abdominal. Por otra parte, la
frecuencia del síndrome de intestino irritable es altísima, y el estudiar a todos estos
pacientes de manera intensiva colapsaría la capacidad de cualquier sistema sanitario y,
lo que es mucho más importante, sometería a los pacientes a una iatrogenia
significativa.
TABLA
IV
DIAGNÓSTICOS DIFERENCIALES PRINCIPALES DEL SÍNDROME DE INTESTINO IRRITABLE |
| Entidad |
Edad, sexo y antecedentes |
Variantes en la
presentación clínica |
Hallazgos exploratorios |
Exploración complementaria
básica en el diagnóstico |
| Síndrome de intestino
irritable |
Jóvenes, menores de 40 años.
Predominio de mujeres. |
Dolor y criterios de Manning.
Ausencia de síntomas de alarma. |
Ninguno. |
Criterios clínicos y aplicación
de pruebas complementarias según paciente y grupo de edad. |
| Adenocarcinoma de colon |
Más a partir de los 50 años. Sin
diferencias por sexos.
Antecedentes familiares posibles |
Complejo variable dolor + cambio de
ritmo intestinal.
Síntomas clínicos de alarma. |
Adelgazamiento, masa abdominal,
tacto rectal positivo. |
Colonoscopia.
Análisis generales. |
| Enfermedad de Crohn |
Jóvenes, de 15 a 35 años.
Antecedentes familiares posibles. |
Diarrea con características de
organicidad dolor abdominal, repercusión general. |
Adelgazamiento, masa abdominal. |
Tránsito intestinal,
sigmoidoscopia.
Análisis generales. |
| Colitis ulcerosa |
Jóvenes, de 20 a 40 años.
Antecedentes familiares posibles. |
Diarrea frecuentemente con
rectorragia, repercusión general. |
Adelgazamiento. |
Sigmoidoscopia, análisis
generales. |
Por estas dos razones, ha sido necesario desarrollar un
conjunto de criterios clínicos que permitan un diagnóstico positivo, que se debe
completar con un conjunto mínimo de exploraciones encaminadas a la detección de
síntomas de alarma y al diagnóstico diferencial.
Los síntomas-guía que se han seleccionado para elaborar
estos conjuntos de criterios son el dolor abdominal y las alteraciones defecatorias pero,
sobre todo, el primero.
Criterios clínicos de diagnóstico
Los primeros criterios clínicos en
desarrollarse fueron los criterios de Manning (Tabla V). Según ellos, el diagnóstico de
síndrome de intestino irritable se puede hacer si el paciente presenta dolor abdominal
MÁS dos o más de los siguientes:
TABLA
V
Criterios diagnósticos clínicos más usuales de síndrome de intestino irritable:
criterios de manning y roma-1 |
| Criterios de Manning. El paciente presenta síndrome de intestino irritable si padece dolor
abdominal MÁS dos o más de los siguientes:
alivio del dolor con la defecación
asociación del dolor con disminución de la consistencia de las heces
asociación del dolor con aumento de la frecuencia de la deposición
distensión abdominal (mucho más frecuentemente referida por las mujeres)
sensación de evacuación incompleta
moco en las heces
Criterios de Roma-1
El paciente padece síndrome de intestino irritable si
presenta síntomas continuos o recurrentes del dolor o molestia abdominal, que cumple uno
de los siguientes:
- se alivia con la deposición
- se asocia a cambios en la forma o frecuencia de la deposición
- se asocia a cambios en la consistencia de la deposición
Cumple dos o más de los siguientes, al menos la
cuarta parte del tiempo:
- más de 3 deposiciones diarias o menos de 3 semanales
- forma anormal de las deposiciones
- alteración en la evaluación (esfuerzo, urgencia o sensación de evacuación
incompleta)
- evacuación de moco
- sensación de distensión abdominal o plenitud |
Alivio del dolor con la defecación.
Asociación del dolor con disminución de la consistencia de
las heces.
Asociación del dolor con aumento en la frecuencia de la
deposición.
Distensión abdominal (mucho más frecuentemente referida por
las mujeres).
Sensación de evacuación incompleta.
Moco en las heces.
A pesar de determinadas deficiencias en el diseño de estos
criterios, su utilización es amplia y permiten una discriminación bastante adecuada
(60-70 por ciento de especificidad) entre el síndrome de intestino irritable y entidades
orgánicas.
El valor diagnóstico de estos criterios aumenta considerablemente
si se exige, además, la ausencia de señales de peligro, que son (Tabla VI):
TABLA
VI.
Signos de alarma, O datos clínicos que un paciente con sospecha de síndrome de intestino
irritable NO debe presentar. Su detección hace necesario excluir activamente la presencia
de una entidad orgánica como responsable de la clínica |
1. Comienzo tardío de los síntomas (más de
50 años).
2. Presencia de fiebre.
3. Sudoración (excluyendo la asociada a estrés o ejercicio), especialmente si es
nocturna.
4. Pérdida de peso.
5. Diarrea muy persistente o estreñimiento grave.
6. Observación por parte del paciente de rectorragia en cualquiera de sus manifestaciones
posibles.
7. Presentación de diarrea nocturna.
8. Aparición nocturna del dolor, que despierte al paciente.
9. Cualquier alteración en los análisis rutinarios que no quede explicada por otra causa
(especialmente anemia, leucocitosis y elevación de la VSG).
10. Historia familiar de tumores digestivos, enfermedad inflamatoria intestinal o
enfermedad celiaca. |
Pérdida de peso.
Rectorragia.
Anemia.
Diarrea persistente.
Estreñimiento grave.
Fiebre.
Síntomas nocturnos.
Historia familiar de tumores digestivos, enfermedad
inflamatoria intestinal o enfermedad celiaca.
Clínica de reciente comienzo en persona mayor de 50 años.
Tras la aparición de estos criterios de Manning, que han ganado
amplia difusión, se ha continuado depurando el poder diagnóstico de estos índices
clínicos. Así, existen otra serie de criterios, entre los que destacan sobre todo los
llamados Roma-1 y Roma-2. Aunque los segundos son de reciente descripción y no han sido
completamente validados, los primeros sí se emplean. Según los criterios de Roma 1, se
considera que un paciente padece síndrome de intestino irritable si:
1. Presenta síntomas continuos o recurrentes de dolor o molestia
abdominal, que cumple uno de los siguientes:
- Se alivia con la deposición.
- Se asocia a cambios en la forma o frecuencia de la deposición.
- Se asocia a cambios en la consistencia de la deposición.
Y además
2. Cumple dos o más de los siguientes, al menos la cuarta parte del
tiempo:
- Más de 3 deposiciones diarias o menos de 3 semanales.
- Forma anormal de las deposiciones.
- Alteración en la evacuación (esfuerzo, urgencia o sensación de
evacuación incompleta).
- Evacuación de moco.
- Sensación de distensión abdominal o plenitud.
Como se puede comprobar fácilmente, los criterios de Roma
probablemente son excesivamente complicados para la aplicación en la práctica diaria y
se adecuan mejor a investigaciones terapéuticas. En el día a día del diagnóstico, los
criterios de Manning compensan con su simplicidad de aplicación otros defectos. Si se
usan, no pasa mucho tiempo antes de que se calculen casi intuitivamente.
Datos más habituales extraídos de la
exploración física con relevancia diagnóstica
La exploración física en el paciente con
síndrome de intestino irritable debe ser normal o presentar tan solo hallazgos bien
explicables. Se aceptan como alteraciones propias del síndrome de intestino irritable:
- La palpación abdominal dolorosa, frecuentemente en más de un
punto (fosa iliaca, hipocondrio).
- En sujetos delgados, la palpación de un sigma espástico (no es
un dato fácil de obtener).
- Frecuentemente, el aspecto nervioso.
Es importante recordar que el tacto rectal es muy importante en la
evaluación de estos pacientes, como en todas las alteraciones defecatorias. Si se va a
completar el estudio por medios diagnósticos de otro tipo, puede obviarse, pero es
necesario si lo único que vamos a hacer es una valoración clínico-analítica.
Diagnóstico
diferencial del signo o síntoma de mayor importancia en el diagnóstico
El diagnóstico diferencial del síndrome de
intestino irritable no debe hacerse sobre el síntoma guía principal, que es el dolor
abdominal, sino que merece la pena emplear desde el principio el complejo "dolor
abdominal más cambio de ritmo intestinal". Esto es así, porque es la presentación
conjunta la que caracteriza al cuadro.
El diagnóstico diferencial del síndrome de intestino irritable
incluye un alto número de entidades. Es fundamental centrarnos en el contexto en el que
nos encontramos (Asistencia Primaria), para marcar como objetivos de este diagnóstico
diferencial la identificación de enfermedades de mal pronóstico y enfermedades que
precisen tratamiento específico. En ambos casos, parece recomendable olvidar las causas
raras y centrarse en las frecuentes, que son muchas e importantes.
Principalmente, debemos pensar en una serie de cuadros, que a
continuación comentaremos de manera detallada. En la Tabla IV se detallan los
diagnósticos diferenciales más importantes.
Efectos secundarios de fármacos que
el paciente esté tomando y efectos de sustancias o alimentos a los que el sujeto esté
expuesto
Se ha repetido anteriormente la importancia de
una breve pero adecuada historia dietética y medicamentosa de cada paciente. En la Tabla
III, se exponen los fármacos que con más frecuencia nos vamos a encontrar en la
práctica y que pueden dar lugar a alteraciones en el ritmo intestinal. Sin embargo, como
es sabido casi cualquier fármaco puede producir estreñimiento o diarrea. La coincidencia
temporal entre el comienzo de los síntomas y la introducción o cambio de un tratamiento
debe resultar altamente sospechosa.
El caso concreto de los tratamientos antibióticos merece un
comentario aparte. Todos ellos, o casi todos, pueden producir diarrea asociada a su uso.
Esta diarrea tiene tres causas principales. En el primer grupo, estarían aquellos casos
en que se debe a un efecto tóxico directo, por ejemplo irritación. En el segundo grupo,
consideramos otros casos en que la alteración en la ecología de la flora intestinal
determinada por el antibiótico, origina transitoriamente un cambio en la naturaleza de
esta. Si, por ejemplo, resultan, seleccionadas cepas levemente patógenas que normalmente
están limitadas en su crecimiento por otras, el resultado puede ser un cuadro de diarrea.
Ésta, además, se prolonga a veces tras la suspensión del tratamiento antibiótico y
puede inducir a confusión. El tercer grupo de diarreas asociadas a antibióticos es el
más carácterístico y potencialmente grave. Se trata de una variante del anterior y
queda englobado en lo que llamamos colitis pseudomembranosa. Es un cuadro agudo (pero a
veces también subagudo o crónico) causado por la selección de cepas toxinogénicas de Clostridium
difficile. Su gravedad puede oscilar desde una simple diarrea acuosa con malestar
abdominal a cuadros fulminantes de megacolon tóxico. En el contexto del diagnóstico
diferencial del síndrome de intestino irritable, debemos saber que algunos casos de
colitis pseudomembranosa pueden adquirir curso crónico o recidivante y plantear
diagnóstico diferencial. Si la sospecha de este cuadro se establece, se puede solicitar
la determinación en heces de toxina de Clostridium difficile.
Finalmente, dentro de los cuadros causados por sustancias exógenas,
es importante recordar el papel de ciertos aditivos alimentarios (sorbitol), que ya se ha
comentado, y el de la intolerancia a la lactosa. Ésta es una situación que se presenta
con una frecuencia variable, y que consiste en una pérdida por parte del adulto de la
capacidad de digerir adecuadamente el azúcar lactosa. Se debe a una merma en los
contenidos y función de la lactasa en el epitelio intestinal. Cursa con intolerancia
progresiva a la leche fresca y derivados lácteos (excluyendo yogur y quesos maduros). Al
ingerir estos productos y no digerirlos, llega la lactosa intacta al intestino grueso y
causa diarrea por un mecanismo osmótico. Además, sufre fermentación bacteriana, con
producción de gas, que a su vez origina dolor y meteorismo. Es bastante frecuente que de
manera semiinconsciente, los sujetos con intolerancia a la lactosa hayan ido suspendiendo
su ingesta. Si lo sospechamos, puede hacerse el diagnóstico clínico indicando al
paciente una dieta de 15 días sin lácteos. Pasado ese tiempo, si se ha producido
mejoría, se pueden reintroducir los yogures y el queso maduro. Dentro de las exposiciones
laborales, es necesario recordar el saturnismo o intoxicación por plomo, una causa
ocasional de dolor abdominal crónico.
Tumores digestivos. Adenocarcinoma
de colon
Mientras que la intolerancia a fármacos o
sustancias alimentarias ocupa el primer lugar por su importancia numérica, el
adenocarcinoma de colon es el diagnóstico diferencial por así decirlo más temible del
síndrome de intestino irritable.
Si atendemos exlusivamente a la clínica, ambas entidades pueden
parecerse bastante en un momento dado. Debemos aplicar criterio clínico. Además de lo
indicado en la Tabla IV, recordemos los datos en la historia clínica que más nos pueden
orientar a la presencia de un adenocarcinoma de colon como causa del cuadro:
- La historia familiar de esta neoplasia, sobre todo a edades
tempranas (parecidas a la del paciente) hace necesario descartarla activamente.
- La edad superior a 50 años es un límite importante, ya que la
incidencia de los tumores digestivos se dispara en ese momento.
- La presencia de síntomas continuos y progresivos en lugar de
ocasionales y de intensidad variable orienta más a una causa orgánica.
- Las neoplasias de colon izquierdo frecuentemente producen
rectorragia.
- Las neoplasias de colon derecho se manifiestan más con anemia o
ferropenia.
- Si el paciente refiere (o nosotros recogemos) síntomas de alarma,
las posibilidades de neoplasia son mayores.
Enfermedad inflamatoria
intestinal
En pacientes jóvenes, la enfermedad
inflamatoria intestinal sustituye a los tumores digestivos como principal diagnóstico
diferencial del síndrome de intestino irritable. De nuevo debemos prestar atención:
- A la historia familiar de enfermedad inflamatoria intestinal.
- A la presencia de datos de alarma.
- A las anomalías en la exploración física (adelgazamiento, masa
abdominal).
- Al dolor abdominal fijo y localizado en fosa iliaca derecha
(enfermedad de Crohn).
- A las alteraciones analíticas que la enfermedad inflamatoria
intestinal determina.
Enfermedad celiaca
(formas diarreicas de síndrome de intestino irritable)
La prevalencia de la enfermedad celiaca es
más alta de lo que se cree. Además, en contra de la imagen popular que de este cuadro se
tiene, no es raro que se diagnostique en la edad adulta. El síntoma principal será la
diarrea, que a la inversa de lo que ocurre en el síndrome de intestino irritable será
voluminosa y frecuentemente con características de malabsorción (heces grasientas, de
olor ácido, que flotan) o de organicidad (deposiciones nocturnas). Puede asociarse dolor
abdominal, que en algunos pacientes va a ser prominente dentro del cuadro. De nuevo la
historia familiar puede estar presente. Los pacientes con enfermedad celiaca presentarán
con frecuencia síntomas de alarma (adelgazamiento) y alteraciones en los análisis que
hacen sospechar un trastorno malabsortivo (anemia, ferropenia, macrocitosis,
hipocolesterolemia, hipocalcemia, elevación de transaminasas).
Hipertiroidismo e
hipotiroidismo
Estas endocrinopatías pueden tener síntomas
digestivos prominentes. En el caso del hipertiroidismo, se tratará de diarrea, a la que
se asociarán frecuentemente datos de alarma (pérdida de peso) y otros síntomas
(temblor, sudoración profusa). El hipotiroidismo puede producir estreñimiento y dolor
abdominal, además de mixedema y cambios faciales y cutáneos característicos. En uno y
otro caso, es de esperar que una historia clínica bien orientada, unida a los hallazgos
de la exploración, evoquen el diagnóstico.
Manifestaciones digestivas de la
diabetes
La diabetes es enormemente prevalente y puede
presentar síntomas digestivos. Entre estos, es de interés en el diagnóstico diferencial
del síndrome de intestino irritable la posibilidad de aparición de diarrea por
disautonomía en casos evolucionados de diabetes. En pacientes con este diagnóstico debe
siempre tenerse en cuenta esta posibilidad.
| Sumario |
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