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PROGRAMA ANUAL 2000-2001
DE FORMACIÓN CONTINUADA ACREDITADA
PARA MÉDICOS DE ATENCIÓN PRIMARIA

 

Actualización en Urticarias 

Tratamiento
de las urticarias agudas y físicas

Tratamiento de la urticaria aguda

La urticaria aguda es, por definición, un proceso autolimitado que normalmente, bien porque es solucionado por el médico general o bien porque se soluciona por sí mismo, no llega a ser atendido por el dermatólogo. A pesar de esto, la gran frecuencia de la urticaria aguda [se calcula que entre el 15 al 20% de la población la padece al menos una vez en su vida (1)] hace que no sea un motivo de consulta infrecuente en la práctica diaria. De hecho supone entre un 15,4% a un 32,1% de las consultas "urgentes" al dermatólogo (2,3).

Para enfocar el tratamiento es conveniente distinguir entre los cuadros de urticaria aguda sin repercusión sistémica de las reacciones anafilácticas con afectación sistémica, que suponen una verdadera urgencia con riesgo vital. 

 Reacciones anafilácticas

Como médicos de Atención Primaria podemos encontrarnos rara vez con una reacción anafiláctica grave, pero, teniendo en cuenta que el 3% de estas reacciones tienen lugar en consultas médicas (4), especialmente por el empleo de medicaciones por vía parenteral, no es una posibilidad impensable, por lo que debemos estar preparados para reconocerla y tratarla (5) (Tabla I).  

Tabla I. Algoritmo de actuación
ante un cuadro de anafilaxia

La medida inicial fundamental es garantizar la permeabilidad de la vía área, colocando un tubo de Mayo o practicando una traqueotomía si es preciso y sabemos como hacerlo, así como comprobar la función cardíaca, iniciando maniobras de reanimación cardiopulmonar si fuera necesario. Tras garantizar estas funciones, el tratamiento de elección de la reacción anafiláctica severa es la adrenalina subcutánea a dosis de 0,01ml/kg de peso de solución acuosa de adrenalina 1:1000 (dosis máxima 0,5 ml) y el traslado a un centro hospitalario para completar el tratamiento y seguimiento (6).  

Urticaria aguda

La urticaria aguda suele autolimitarse en 1 ó 2 semanas, sin tratamiento, pero las molestias que ocasiona al paciente justifican un tratamiento sintomático para paliarlas.

Resulta necesario, en aquellos casos en los que el agente causal es conocido, eliminarlo para que el tratamiento sea efectivo. Si se trata de medicaciones precisas para el paciente, pueden realizarse pautas de desensibilización, por ejemplo en pacientes con alergia a la aspirina o a la penicilina, o sustituirse por fármacos más seguros y de eficacia similar, por ejemplo empleando inhibidores selectivos de la ciclooxigenasa 2 como nimesulida en pacientes con intolerancia a la aspirina (7).

En cuanto al tratamiento farmacológico, éste se basa en el empleo de antihistamínicos contra los receptores H1 y los corticoides orales. Dado que estos pacientes acuden con frecuencia a un servicio de urgencia ante lo espectacular del cuadro, en muchas ocasiones se inicia el tratamiento empleando metilprednisolona a dosis de 40 mg y/o dexclorfeniramina 2 mg, ambas por vía intramuscular. El empleo de antihistamínicos antiH1 se justifica, no solamente por el bloqueo de los efectos de la histamina, que son muy breves, sino por su efecto, probado con doxepina y terfenadina, sobre el factor de activación plaquetar y sobre la bradiquinina, mediadores implicados en la urticaria aguda (8). En ausencia de estudios controlados, randomizados, doble ciego, que demuestren la superioridad de un antihistamínico sobre otro, la menor incidencia de efectos secundarios antidopaminérgicos, antiserotoninérgicos y anticolinérgicos, especialmente somnolencia, en los antihistamínicos de segunda generación como loratadina, ebastina, cetiricina o mizolastina, por su menor paso de la barrera hematoencefálica, aconseja su uso en detrimento de los más sedativos (9,10). Las dosis aconsejadas son las habituales, pero está en discusión la duración del tratamiento. Las pautas más cortas aconsejan 4 días de tratamiento, aunque es posible que la clínica continue hasta 3 semanas, por lo que se debe enfocar cada caso de forma individualizada. No hay que olvidar que todas las urticarias crónicas se inician de forma aguda y que hasta un 4% de éstas acaban cronificándose (11).

En cuanto al empleo de los corticoides orales, es inegable su utilidad en los casos con presencia de angioedema, pero también pueden ser útiles en los casos de urticaria aguda sin angioedema, de forma aislada o combinados con antihistamínicos. Dos estudios recientes demuestran esta utilidad. En uno de ellos se demuestra que el tratamiento con hidroxicina 25 mg/8 horas más prednisona 20 mg/12 horas fue significativamente superior a hidroxicina más placebo (12).

En el segundo, 50 mg/día de prednisolona controlaron más rápidamente los síntomas, de forma significativa, que 10 mg/día de loratadina (13), consiguiendo la remisión completa del 93% de los casos en 3 días.  

Angioedema hereditario y angioedema adquirido

El tratamiento de elección de las crisis de angioedema hereditario (AH) y angioedema adquirido (AA), tanto de tipo I (asociado a proceso linfoproliferativo) o tipo II (con presencia de anticuerpos contra el inhibidor de la fracción C1 del complemento) debe hacerse suministrando inhibidor de la fracción C1 por vía intravenosa, ya que el cuadro no responde ni a corticoides, ni antihistamínicos ni a la adrenalina (14).

La prevención de las crisis en los casos de AH y AA tipo I pueden hacerse mediante el empleo de esteroides anabolizantes como danazol a dosis de 50-300 mg/día. De cara a minimizar los efectos secundarios, especialmente la elevación de enzimas hepáticos y la virilización en las mujeres y dado que no es necesario que los niveles del inhibidor de la fracción C1 sean normales para que el paciente no presente crisis, es necesario buscar la dosis mínima que mantenga al paciente asintomático. En casos en los que no pueda emplearse danazol pueden utilizarse antifibrinolíticos como el ácido e-aminocaproico a dosis de 6 g/día o el ácido tranexámico a dosis de 1-2 g/día, aunque su eficacia es menor. En mujeres, se ha empleado con éxito la norgestrienona (15). Los casos de AA tipo I mejoran con el tratamiento del proceso de base y empeoran si el proceso linfoproliferativo recidiva.

El AA tipo II no responde a danazol ni otros antifibrinolíticos, debiendo emplearse fármacos imnunosupresores (16). Recientemente se ha propuesto combinar la plasmaféresis con ciclofosfamida (17).

 

Tratamiento de las urticarias físicas  

Principios Generales

En el tratamiento de las urticarias físicas se deberá evitar, en primer lugar y siempre que sea posible, el estímulo desencadenante, al igual que en las demás formas de urticaria; pero con la ventaja de que este estímulo, en general, es más fácil de identificar en las urticarias físicas que en las otras formas de urticaria.

Cuando no sea posible evitar el estímulo desencadenante se pueden intentar los tratamientos de desensibilización, con el fin de inducir un aumento de la tolerancia. 

El tratamiento farmacológico de primera línea será, como en las demás formas de urticaria, un antihistamínico H1 no sedante, tanto por su buena tolerancia, como por su seguridad (18); pero si el control de la sintomatología es sólo parcial se añadirá un antihistamínico H1 sedante por la noche, no relacionado químicamente con el anterior, y en algún caso un antihistamínico H2 (19).   

Dermografismo

El dermografismo simple generalmente no requiere más tratamiento que evitar el estímulo capaz de provocarlo (20).

Los antihistamínicos H1 no sedantes suelen ser suficientes para controlar los síntomas.

En aquellos casos en los que fracase el uso aislado de antihistamínicos H1, se puede utilizar la combinación de éstos con antihistamínicos H2 (21). También se han comunicado buenos resultados con la utilización de radiación UVB (22), pero no así con el empleo de PUVA terapia (23).

Urticaria por presión 

De todas las formas de urticaria es ésta, quizás, la más difícil de tratar. Los antihistamínicos suelen ser ineficaces, a excepción de la cetirizina, pero empleándola a dosis muy altas (>30 mg/d), presumiblemente por su efecto inhibitorio sobre la quimiotaxis de eosinófilos y neutrófilos (24).

El tratamiento de elección, y muchas veces el único posible, es la corticoterapia por vía sistémica. Generalmente se emplea la prednisona, a dosis de 40 mg/d (18), reduciendo la dosis a la mitad al controlar los síntomas y después paulatinamente, tratando de alcanzar lo más rápidamente posible un tratamiento con dosis bajas a días alternos (19).

Se ha comunicado que la aplicación de corticoides tópicos potentes, como el propionato de clobetasol al 0,05%, reduce significativamente la respuesta clínica a la presión en estos pacientes (25).

Otros fármacos ensayados en el tratamiento de la urticaria por presión han sido nimesulide (26), sulfasalazina (27) y dapsona (18,19).

Nimesulide es un antiinflamatorio no esteroideo con propiedades antialérgicas: inhibe la liberación de histamina por los mastocitos e inhibe directamente los receptores H1 (26).

Sulfasalazina, a las dosis utilizadas en la enfermedad inflamatoria intestinal (500 mg/d con incremento semanal hasta un total de 4 g), parece ser un tratamiento alternativo eficaz en pacientes con urticaria por presión mal controlada con corticoides (27).

Dapsona fue utilizada con éxito en un estudio de 5 pacientes con urticaria por presión a dosis de 5 mg/d. Las lesiones recurrieron al suspender el tratamiento y volvieron a desaparecer al reiniciarlo (28).   

Urticaria a frigore

Lo más importante en el tratamiento de la urticaria a frigore es la prevención. El paciente debe ser instruido para que evite las situaciones que pueden poner en peligro su vida, como la ingestión de helados o de bebidas frías, o los baños en agua fría. Así mismo, deben adoptarse ciertas medidas cuando estos pacientes deban someterse a una intervención quirúrgica, como son el incremento de la temperatura del quirófano y la administración de las infusiones intravenosas a 37º C (29).

Los enfermos con alta sensibilidad al frío deberán ir provistos de adrenalina y de prednisona para autotratamiento en caso necesario (29).

Los antihistamínicos H1 se utilizan en el tratamiento sintomático de estos enfermos. En principio se utilizaban antihistamínicos H1 sedantes, como la hidroxicina, la ciproheptadina y el ketotifeno, pero su eficacia en el tratamiento de esta forma de urticaria física se ha visto superada por los antihistamínicos H1 no sedantes.

La combinación de antihistamínicos H1 y H2 no es más eficaz que el empleo de antihistamínicos H1 solos (29).

En pacientes que no responden al tratamiento con antihistamínicos se ha utilizado con éxito la doxepina, antidepresivo tricíclico con potente efecto antagonista H1, a dosis de 50-75 mg/d. En un estudio comparativo se obtuvieron mejores resultados con doxepina que con ciproheptadina, hidroxicina y cinarizina (30).

También se han comunicado buenos resultados en el tratamiento de urticaria "a frigore" de carácter familiar con el empleo de estanozolol (31). El estanozolol es un esteroide anabolizante derivado sintético de la testosterona, con mínimos efectos androgenizantes.

En pacientes muy motivados y que cooperen se puede intentar la inducción a la tolerancia; el enfermo es expuesto varias veces al día al contacto con agua fría, aumentando en cada exposición tanto la superficie corporal expuesta, como el tiempo de exposición y disminuyendo la temperatura del agua, hasta que el paciente tolere un baño completo. Se comienza con agua a una temperatura 5º C superior a la que es capaz de desencadenar los brotes. El paciente debe ser hospitalizado por el riesgo de provocar una reacción anafiláctica durante la inducción (29).  

Urticaria colinérgica

Los antihistamínicos H1 no sedantes son el tratamiento de elección. En muchos pacientes su utilización antes del ejercicio supone una profilaxis eficaz (32). Acrivastina ha sido utilizada con éxito en el tratamiento de este tipo de urticaria (33); su principal inconveniente es que tiene una vida media muy corta, por lo que será útil, como tratamiento preventivo, en pacientes con formas de urticaria predecibles ante estímulos concretos (18), como es el caso de la urticaria colinérgica.

El danazol, otro esteroide anabolizante, que aumenta la síntesis de C1 esterasa inhibidor, se ha mostrado muy eficaz en el tratamiento de esta forma de urticaria física (34).  

Urticaria solar

Como en cualquier forma de urticaria física es fundamental evitar el estímulo desencadenante, en este caso la luz del sol. Por este motivo, se emplean los filtros solares, con alto factor de protección, aunque utilizados de forma aislada suelen ser insuficientes para prevenir la aparición de las lesiones.

Los antihistamínicos pueden reducir tanto el prurito como la aparición de lesiones en estos pacientes, especialmente los de nueva generación. La terfenadina se ha mostrado eficaz a dosis más altas que las convencionales (180-360 mg/d). A estas dosis tan altas hay que prestar especial atención a los efectos secundarios, sobre todo a las disritmias cardiacas (35).

Los antimaláricos, el beta-caroteno y los corticoides se han utilizado en el tratamiento de la urticaria solar (36). También la ciclosporina A se ha empleado con éxito en un paciente con un cuadro severo que se controló con dosis de 4,5 mg/kg/d (37).

La inducción a la tolerancia es lo más importante, para lo que se emplea la fototerapia (UVB, UVA, PUVA y luz visible) (36, 38) a dosis crecientes.

La plasmaféresis, sola o combinada con PUVA, se ha utilizado en casos resistentes a las demás formas de tratamiento, como una forma de eliminar los fotoalergenos séricos (36). Se trata de un tratamiento complejo que requiere un equipo sofisticado y personal altamente cualificado (39).

Urticaria acuagénica

Los antihistamínicos H1 son el tratamiento de elección, tanto los sedantes, como la hidroxicina (40, 41), como los no sedantes, como la cetirizina (42). Al igual que en la urticaria colinérgica su utilización antes del contacto con el agua supone una profilaxis eficaz (43).

No obstante, en casos en los que han fracasado los antihistamínicos se han empleado con éxito otras terapias. El estanozolol se mostró eficaz a dosis de 10 mg/d en un paciente VIH + con urticaria acuagénica refractaria a antihistamínicos H1 y H2 (44). También se han comunicado buenos resultados con el empleo combinado de PUVA terapia y astemizol (45). 

En la urticaria física la inducción a la tolerancia resulta de utilidad en muchos pacientes, al igual que en otras formas de urticaria física.

 

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