Actualización en Urticarias
Concepto
y clasificación
de las urticarias
Concepto de urticaria y angioedema
La lesión elemental en la urticaria es la roncha o
habón. Clínicamente se caracteriza por una elevación circunscrita de la superficie
cutánea, eritematosa, muy pruruginosa, y que se blanquea a presión. Las lesiones de
urticaria pueden aparecer en cualquier zona de la superficie cutánea, y frecuentemente lo
hacen con una distribución extensa o generalizada. El número de lesiones es muy
variable, y su forma puede ser redondeada, anular, o configurar patrones serpiginosos o
caprichosos. Aparte de la morfología, un criterio muy importante para definir las
lesiones de urticaria es el temporal. La duración de las lesiones individuales es menor
de 24 horas, y con frecuencia desaparecen en 2-3 horas (a veces menos de una hora) sin
dejar rastro.
Su sustrato hispatológico es la dilatación de los
capilares y vénulas de la dermis superficial, con edema intersticial que separa los haces
de colágeno y distiende las papilas dérmicas. Estos mismos cambios hispatológicos se
observan en el angioedema, pero localizados a un nivel más profundo (dermis inferior y
tejido subcutáneo, respetando la dermis superficial), lo que clínicamente se traduce en
tumefacción de la zona, con apariencia normal de la superficie cutánea suprayacente. El
prurito está habitualmente ausente en el angioedema, ya que las fibras nerviosas
sensitivas y los mastocitos son menos abundantes en las zonas más profundas de la piel,
siendo la percepción subjetiva del paciente definida a menudo como "quemazón"
o "ardor". Muchos pacientes con urticaria asocian simultáneamente angioedema
(más del 50% en algunas series).
Siguiendo un criterio cronológico, las urticarias se han
dividido en dos grupos: agudas, que se resuelven espontáneamente en menos de un mes, y
afectan predominantemente a individuos jóvenes; y crónicas, con una duración mayor de 6
semanas, siendo más frecuentes en mujeres de edad mediana.
La urticaria es un proceso muy frecuente, estimándose que
hasta el 20% de la población, es decir, uno de cada cinco individuos, padece alguna forma
de urticaria en algún momento de su vida.
Introducción a la fisiopatología,
etiología
y patogenia de las urticarias
La urticaria puede considerarse como el resultado final de
diversas reacciones inmunológicas y no inmunológicas que producen vasodilatación
cutánea y aumento de la permeabilidad vascular con extravasación de líquido y edema
intersticial. Los mecanismos que intervienen en muchos tipos de urticaria no son aún bien
comprendidos, pero en general se acepta que la reacción vascular de la urticaria se debe
a la liberación de mediadores procedentes de distintas células, especialmente mastocitos
y leucocitos polimorfonucleares basófilos.
En parte porque la lesión elemental de la urticaria es
idéntica a la reacción cutánea que se poduce al inyectar histamina en la piel,
clásicamente se ha considerado a esta sustancia liberada por mastocitos y basófilos como
el mediador fundamental en la urticaria, y el bloqueo farmacológico de las acciones de la
histamina sigue siendo la base del tratamiento de esta entidad. Sin embargo, el tema es
mucho más complejo, existiendo una gran variedad de otros mediadores que, en mayor o
menor medida, y dependiendo de los tipos clínicos de urticaria, tienen también un papel
en la fisiopatología de la misma. Sin configurar una lista exhaustiva, podemos citar
otras sustancias liberadas por mastocitos y basófilos, como prostaglandina D2,
leucotrienos C y D, factor activador plaquetario, factores quimiotácticos para
eosinófilos y neutrófilos, serotonina, proteasas y tromboxanos.
Un mecanismo clásico bien conocido que desencadena la
degranulación de mastocitos y basófilos y la liberación de los mediadores anteriormente
citados es la reacción mediada por IgE (reacción de hipersensibilidad de tipo I de Gell
y Coombs). Otro mecanismo inmunológico que lleva a urticaria está en relación con
ciertos fragmentos activos derivados de la activación del complemento (anafilotoxinas)
como C3a, C4a y C5a, capaces de inducir directamente la degranulación de mastocitos y
basófilos. Este es, probablemente, el mecanismo operativo en las urticarias debidas a
inmunocomplejos circulantes (reacción tipo III de Gell y Coombs, enfermedad del suero).
Recientemente se han encontrado en algunos pacientes con urticaria autoanticuerpos
liberadores de histamina y, por tanto, en estos casos la urticaria podría ser considerada
una enfermedad autoinmune.
Muchos fármacos y otras sustancias pueden desencadenar
urticaria por mecanismos farmacológicos (no inmunológicos). Por ejemplo, los opiáceos
pueden inducir directamente la degranulación de mastocitos y basófilos. Los
antiinflamatorios no esteroides (AINEs) tienen efectos indirectos sobre los vasos
dérmicos, debido a la alteración que producen en las vías metabólicas del ácido
araquidónico. Los medios de contraste radiológico también inducen urticaria por
mecanismos mal conocidos, no inmunológicos.
Los posibles factores etiológicos implicados
en la urticaria son diversos (Tabla I), y habrá que tenerlos en consideración a
la hora de realizar la anamnesis a nuestros pacientes y orientar las pruebas diagnósticas
complementarias a solicitar. Entre ellos cabe citar los alergenos alimentarios o
inhalatorios, medicamentos, estimulos físicos ambientales (calor, frío, luz solar, roce,
presión...). También hay que esforzarse en descartar una posible enfermedad sistémica
(infecciosa, reumática o neoplásica) asociada o subyacente. En el apartado sobre la
clasificación de las urticarias haremos un somero repaso de estos factores etiológicos.
Tabla I. Factores etiológicos en la urticaria |
Infecciones
Bacterianas y víricas
Absceso dentario
Sinusitis
Otitis
Colecistitis
Neumonía
Cistitis
Hepatitis
Vaginitis Fúngicas
Tiña
Candidiasis
Otras
Sarna
Helmintos
Protozoos (incluyendo tricomoniasis)
Fármacos y sustancias químicas
Salicilatos, AINEs
Opiáceos
Contrastes radiológicos
Penicilina (medicamentos, leche, queso azul)
Sulfonamidas
Benzonato Sódico
Cosméticos
Duchas vaginales
Gotas óticas, colírios
Insulina
Mentol (cigarrillos, pasta de dientes, té frío, crema de
manos)
Tartrazina
Alimentos
Nueces
Fresas
Pescado y marisco
Plátanos
Uvas
Tomates
Huevos |
Inhalantes
Epitelios
Polen Contactantes
Lana
Seda
Exposición laboral
Patatas
Antibióticos
Cosméticos
Tintes
Fijadores de pelo
Laca de uñas
Elixires bucales
Pasta de dientes
Perfumes
Crema de manos
Jabón
Repelentes de insectos
Alteraciones hormonales
Hipertiroidismo
Menstruación
Tratamientos hormonales
Estímulos Físicos
Dermografismo
Luz
Presión
Calor, Frío
Agua
Vibración
Enfermedades sistémicas
Fiebre reumática
Artritis reumatoide juvenil
Leucemia y linfoma
Colagenopatía
Trastornos genéticos
Angioedema hereditario
Síndrome de Muckle-Wells |
Clasificación de las urticarias
Siguiendo un criterio cronológico, arbitrario pero
práctico, las urticarias se han dividido en agudas y crónicas, según la duración del
cuadro ea inferior o superior a las 6 semanas. En muchos pacientes con urticaria aguda es
posible relacionar el brote con algún factor etiológico, especialmente alergenos
alimentarios o fármacos. De todas formas, muchos casos van a quedar sin filiar, a pesar
de una anamnesis exhaustiva. Respecto a los pacientes con curso crónico, si excluimos las
urticarias físicas, en la gran mayoría no vamos a encontrar una causa y serán
diagnosticados de urticaria crónica idiopática.
La terminología utilizada en las distintas
clasificaciones delineadas para la urticaria presenta ciertas inconsistencias.
Especialmente se ha cuestionado últimamente la convivencia de conservar el término
"idiopático", que generalmente se aplica a las urticarias crónicas en que no
se ha conseguido encontrar un factor etiológico claro después de la anamnesis y pruebas
complementarias realizadas, es decir, la mayoría de las urticarias crónicas. No hay que
olvidar que un importante porcentaje de urticarias agudas también deberían clasificarse
como "idiopáticas" si no se ha encontrado una causa. Además la evidencia
acumulada en los últimos años apunta en la dirección de que un importante porcentaje de
las urticarias crónicas idiopáticas tendrían una base autoinmune. Por ello, algunos
autores proponen el término urticaria ordinaria, que englobaría todos los casos de
urticaria, agudos y crónicos, excluyendo los debidos a inmunocomplejos (enfermedad del
suero, urticaria-vasculitis), urticarias físicas, urticaria de contacto, angioedema
hereditario o adquirido en relación con el déficit de C1 inhibidor y otros cuadros
sindrómicos raros que se asocian con urticaria (Tabla II).
Tabla II. Clasificación práctica de la urticaria/angioedema |
| 1. Urticaria ordinaria Aguda
Crónica (habitualmente denominada urticaria
crónica idiopática) |
| 2. Urticaria por inmunocomplejos
Enfermedad del suero
Urticaria - Vasculitis |
| 3. Urticarias Físicas |
| 4. Uticaria por contacto |
| 5. Angioedema hereditario y
adquirido |
| 6. Otros síndromes que simulan
urticaria o angioedema, o que asocian urticaria |
| Tomada y modificada de Black y Champion (2) |
Ante un paciente con un cuadro de urticaria
aguda, hay que pensar en la posibilidad de que la urticaria se deba a una reacción
alérgica, generalmente a algún fármaco o alimento. La penicilina y otros derivados
beta- lactámicos son los medicamentos en los que mejor se han caracterizado las
reacciones adversas de mecanismo inmunológico, y la forma más frecuente de la
presentación clínica de estas reacciones es la urticaria aguda. Otros grupos de
fármacos que con frecuencia producen brotes de urticaria son las sulfamidas,
antiinflamatorios no esteroideos (AINEs), medios de contraste radiológicos,
tranquilizantes e hipnóticos, y diuréticos.
Los alimentos son causa frecuente de urticaria aguda, rara
vez producen urticaria crónica.
Cuando se sospecha el origen alimentario en una urticaria
está indicado el estudio alergológico, que consistirá en pruebas cutánea,
determinación de IgE específica en suero, y en muchos casos pruebas de exclusión
/provocación. Muchas veces es difícil valorar la relevancia clínica de los resultados
de estas pruebas. Excepcionalmente, los alergenos que penetran en el organismo por vía
inhalatoria (pólenes, ácaros, mohos) pueden producir urticaria, generalmente asociada a
síntomas respiratorios.
Un episodio agudo de urticaria puede ser la manifestación
de una reacción transfusional. En este caso la relación causa-efecto suele ser
obvia, y no plantea problemas diagnósticos.
La urticaria, asociada o no a angioedema, puede ser la
primera manifestación de una enfermedad sistémica subyacente (colagenopatías,
neoplasia, infecciones). Habitualmente, una completa anamnesis y exploración física
podrán tener de manifiesto otros síntomas y signos clínicos que orientarán al
diagnóstico correcto. Si la urticaria se asocia a artralgias, fiebre, o elevación de la
VSG, hay que orientar las exploraciones hacia una posible colagenopatía (biopsia cutánea
para descartar cambios vasculíticos, estudio del complemento, autoanticuerpos, etc.). Las
neoplasias que más frecuentemente se han relacionado con urticaria son el cáncer
de colon, recto o pulmón, así como enfermedades linfoproliferativas (enfermedad de
Hodgkin, linfomas B). La relación entre infecciones y urticaria sigue siendo motivo de
controversia. Especialmente en pacientes con urticaria crónica, se ha querido imputar la
causa a alguna infección crónica u oculta. La relación causal parece bastante clara en
algunos casos de hepatitis vírica, mononucleosis infecciosa, y muchos parásitos
helmínticos como Ascaris, Ancylostoma, Strongyloides, filarias, Echinococcus,
Schistosoma, Trichinella, Toxocara y Fasciola.Todos estos helmintos se caracterizan
por producir infecciones invasivas y aociarse a una prominente eosinofilia en sangre
periférica.
Menos clara está la asociación de urticaria con
infeciones protozoarias, fúngicas o bacterianas.
Para finalizar el apartado de las enfermedades sistémicas
asociadas a la urticaria debemos citar las alteraciones tiroideas. Tanto el
hipertiroidismo como el hipotiroidismo se han descrito relacionados con la urticaria
crónica, especialmente cuando la enfermedad tiroideas de naturaleza autoinmune.
En muchos casos, las lesiones de urticaria son
desencadenadas por ciertos factores medioambientales (roce o presión, frío, calor, luz
solar, contacto con el agua) y pueden ser reproducidas experimentalmente con cierta
facilidad. Estos casos son clasificados como urticarias físicas.
La forma más frecuente de urticaria física
es el dermografismo. La presión y el roce inducen de forma inmediata la aparición
de habones de forma lineal o caprichosa, en relación con el estímulo exógeno
desencadenante. Las lesiones son fácilmente reproducidas deslizando un objeto romo sobre
la piel (un depresor de lengua, por ejemplo), ejerciendo una ligera presión. Se estima
que hasta el 5% de la población puede padecer este trastorno, aunque sólo una minoría
de los casos de los síntomas son de entidad suficiente para requerir atención médica.
Otra variedad de urticaria física mucho menos frecuente es la urticaria/angioedema por
presión. En este caso, las lesiones urticariales aparecen con un retraso de 4 a 6 horas
tras la aplicación del estímulo desencadenante, y frecuentemente se asocian a angioedema
o éste es la manifestación predominante o única. Se afectan predominantemente las zonas
de presión en relación con la ropa (cinturones, fajas), nalgas, manos y pies. Las
lesiones inmediatas típicas del dermografismo están ausentes. Para reproducir las
lesiones con fines diagnósticos hay que aplicar una presión mantenida sobre un área de
la piel (con un esfigmomanómetro u otro dispositivo) durante 10-20 minutos y efectuar la
lectura a las 4-6 horas. Esta forma de urticaria física se caracteriza también por su
mala respuesta a los antihistamínicos, requeriéndose con frecuencia corticosteroides
para su control. Tanto el dermografismo como la urticaria por presión pueden darse en
pacientes con urticaria crónica idiopática, como hallazgo asociado.
Tabla III. Clasificación de la urticaria/angioedema basada en mecanismos
patogénicos |
I. Urticaria /angioedema
dependiente de IgE
A. Hipersensibilidad a algún
alergeno específico (alimentos, fármacos)
B. Algunas urticaras físicas en que se sospecha un
mecanismo IgE- mediado
1. Dermografismo sintomático
2. Urticaria colinérgica
3. Urticaria solar
4. Urticaria por frío
|
II. Urticaria/ angioedema
no dependiente de IgE
A. Efecto directo sobre mastocitos y basófilos
B. Efectos debidos a alteración de metabolismo del ácido
araquidónico
|
III. Angioedema
relacionado con el sistema del complemento
A. Angioedema hereditario
B. Angioedema adquirido
|
IV. Reacciones
urticariales probablemente relacionadas con inmunocomplejos circulantes
A. Reacciones similares a la enfermedad del suero
B. Urticaria-vasculitis
|
| V. Urticaria por contacto |
| VI. Urticaria idiopática
(incluiría las urticarias agudas crónicas de causa desconocida y aquellas formas de
urticaria física en que no se conoce el mecanismo patogénico) |
| Tomada y modificada de Jorizzo (3) |
Tabla IV. Clasificación de las urticarias físicas |
I. Debidas a factores
mecánicos
A. Demografismo (frecuente)
B. Urticaria retardada por presión
C. Angioedema vibratorio
|
II. Debidas al calor
A. Urticaria por calor generalizada
1. Urticaria colinérgica (frecuente)
2. Variantes
Prurito colinérgico
Eritema colinérgico persistente
Dermografismo colinérgico
Anafilaxia inducida por ejercicio
B. Urticaria por calor localizada
|
III. Debidas al frío
A. Idiopática (relativamente frecuente)
B. Secundaria a crioglobulinemia, aglutinias frías,
criofibrinógeno, anticuerpo de Donath-Landsteiner)
C. Otras variantes
1. Urticaria por frío sistémica
2. Urticaria colinérgica inducida por frío
3. Demografismo dependiente del frío
4. Urticaria por frío retardada
5. Urticaria por frío localizada
6. Urticaria por frío refleja
|
| IV. Urticaria solar |
| V. Urticaria acuagénica |
Otra forma frecuente de urticaria física
es la urticaria por calor generalizada, más conocida como urticaria colinérgica.
Se caracteriza por la erupción de múltiples habones puntiformes rodeados por un
prominente halo eritematoso, desencadenada por el ejercicio físico, baños calientes,
sudoración o ansiedad. El término "colinérgica" deriva de que algunos
pacientes asocian síntomas de hiperestimulación parasimpática, como salivación,
lagrimeo o diarrea.
Además, la inyección intradérmica de metacolina produce
las lesiones características y es un test diagnóstico, aunque es más práctico y
sensible el test de provocación con el ejercicio físico. Existe también una forma de
urticaria por calor localizada, muchísimo menos frecuente, caracterizada por la
erupción de habones en zonas localizadas de la piel sometidas a calentamiento. La prueba
diagnóstica consiste en aplicar un tubo de vidrio con agua caliente (44ºC) sobre la piel
del antebrazo durante 4 ó 5 minutos.
Otra forma relativamente frecuente de urticaria física es
la urticaria por frío. Consiste en la aparición de prurito, eritema y edema
localizados en aquellas zonas sometidas a bajas temperaturas, especialmente en zonas
expuestas a la intemperie en días fríos y ventosos. La manipulación de objetos fríos
pueden inducir edema de las manos, y la ingestión de helados y bebidas frías pueden
provocar edema labial y, menos frecuentemente, de lengua y orofaringe, aunque es
excepcional que llegue a producirse compromiso respiratorio. Sí hay que tener en cuenta
que la exposición total del cuerpo al frío, por ejemplo, sumergirse en agua a baja
temperatura, puede inducir una liberación masiva de mediadores e hipotensión,
habiéndose descrito casos fatales de ahogamiento en este contexto. La prueba diagnóstica
consiste en aplicar un cubito de hielo sobre el antebrazo durante 4 minutos, efectuando la
lectura a los 10 minutos. Habitualmente, la urticaria por frío es idiopática, pero se
han descrito casos en pacientes con crioglobulinemia, enfermedad por aglutininas frías y
hemoglobinuria paroxística a frigore (anticuerpo de Donath-Landsteiner en la sífilis
secundaria). Otros trastornos relacionados con el frío descritos son la urticaria
sistémica por frío, urticaria colinérgica inducida por frío, dermografismo dependiente
del frío, urticaria por frío retardada, urticaria por frío localizada y urticaria por
frío refleja.
Las formas menos frecuentes de urticaria física son la
urticaria solar y la acuagénica. La urticaria solar se caracteriza por la aparición
súbita de prurito, seguido de eritema y habones, a los pocos minutos de iniciarse la
exposición al sol, limitándose las lesiones a las áreas expuestas. La urticaria
acuagénica consiste en la aparición localizada de pequeños habones en el área de piel
en contacto con el agua, independientemente de la temperatura. Sólo se han publicado una
treintena de casos de esta rara entidad en la literatura.
Existen algunas entidades raras, hereditarias, que
se manifiestan con urticaria y/o angioedema. De ellas, la más importante a tener en
cuenta es el angioedema hereditario por déficit de C1 inhibidor. En este caso los
pacientes refieren brotes repetidos de angioedema regional, sin lesiones urticariales
asociadas, generalmente desde edad temprana, hay historia familiar, y con frecuencia
ocurren también episodios de dolor abdominal. La complicación más grave, potencialmente
letal, es el edema laríngeo. También se han descrito casos de déficit adquirido de
C1 inhibidor en pacientes con linfoma o conectivopatía. Adicionalmente otros
síndromes raros hereditarios son la urticaria por frío familiar, angioedema vibratorio
hereditario, déficit de C3b inactivador y una forma de amiloidosis familiar asociada a
urticaria.
El porcentaje de pacientes con urticaria crónica en
quienes un estudio exhaustivo consigue identificar una causa es muy variable de unas
series a otras, pero en general inferior al 20%. El resto de los pacientes padecen un
trastorno de causa desconocida que denominamos urticaria crónica idiopática. En los
últimos años se ha investigado mucho sobre esta entidad, y los datos disponibles parecen
apoyar la teoría de que se trata de una enfermedad de base autoinmune, destacando en este
sentido los experimentos de Greaves (1995), demostrando la presencia, en un impotante
porcentaje de casos, de autoanticuerpos dirigidos contra el receptor para la IgE de
mastocitos y basófilos (FceR), capaces de inducir la degranulación y activación de
estas células (5).
Ya hemos comentado anteriormente que es frecuente la
presencia de cambios vasculíticos en la biopsia cutánea en pacientes con urticaria
asociada a colagenopatía, pero un pequeño porcentaje de pacientes con urticaria crónica
no relacionada con la colagenopatía muestran también imágenes de vasculitis
necronizante de los pequeños vasos dérmicos, y algunos de ellos tienen disminuida la
actividad del complemento sérico (urticaria- vasculitis hipocomplementémica).
Bibliografía
1. Kaplan A.P Urticaria and angioedema. En: Middleton E.
et al (eds). Allergy. Principles and practice, 4th ed. pp 1553- 1580. Mosby, St.
Louis,1993.
2. Black A.K.; Champion R.H Urticaria. En: Champion R.H et
al (eds). Rook/Wilkinson /Ebling Textbook of Dermatology 6th ed.pp 2113- 2139. Blackwell
Science, Oxford, 1998.
3. Jorizzo J.L Urticaria. En: Callen JP et al (eds).
Dermatological Signs of Internal Disease, 2nd ed. pp. 57- 65. Saunders, Philadelphia,
1995.
4. Soter N.A Urticaria and engioedema. En: Fitzpatrick
t.b. et al (eds.). Dermatology in General Medicine, 4th ed. pp 1483- 1493. McGraw- Hill,
New York, 1993.
5. Greaves M.W. Chronic urticaria. N Engl J
Med 1995; 332: 1767 -1772.
| Sumario
|