Actualización en Urticarias
Etiopatogenia
de la urticaria
y del angioedema
Tanto la urticaria como el angioedema pueden presentarse
como manifestaciones clínicas de varios mecanismos inflamatorios e inmunológicos, o bien
pueden ser idiopáticos. Ambos cuadros clínicos pueden ocurrir después de un tipo
inmediato de reacción inmunológica resultante de la liberación (inducida por antígeno)
de sustancias biológicamente activas a partir de los mastocitos o basófilos, después de
la degranulación mastocitaria provocada por varios factores desencadenantes, o bien en
asociación con anomalías de las vías metabólicas del ácido araquidónico, el sistema
del complemento, o las vías dependientes del factor de Hageman (1).
Clasificación patogénica de la
urticaria
A causa de sus potenciales implicaciones terapéuticas, en
ocasiones puede ser útil clasificar los diferentes tipos de urticaria en base a los
mecanismos patogénicos subyacentes (Tabla I) (2).
El mastocito es la principal célula efectora en las
enfermedades de hipersensibilidad inmediata, incluyendo la urticaria y el angioedema.
Típicamente, las células mastocitarias se activan por entrecruzamiento de los receptores
IgE de alta afinidad que se encuentran a nivel de las membranas plasmáticas, aunque la
activación no inmunológica de los mastocitos tiene lugar a través de la degranulación
directa (p.ej, codeína), alteración del metabolismo del ácido araquidónico (p.ej,
aspirina), estimulación física (frío), reacciones idiosincrásicas, y factores
liberadores de histamina (3).
Tabla I. Clasificación patogénica de la urticaria |
| 1. Urticaria alérgica o mediada
inmunológicamente, Ig-dependiente.
Urticaria inducida por Ag-Ac (principalmente vía IgE y FceRI)
Urticaria facticia (dermografismo).
Urticaria inducida por frío.
Urticaria solar.
Urticaria colinérgica. |
| 2. Urticaria no-inmunológica.
Inducida por factores liberadores de histamina.
Reacciones de intolerancia (pseudoalérgicas). |
| 3. Urticaria mediada por el
complemento. Angioedema hereditario.
Angioedema adquirido.
Urticaria-vasculitis.
Urticaria inducida por calor.
Enfermedad del suero.
Reacciones a sangre y productos derivados.
Anafilaxia inducida por ejercicio. |
| 4. Mastocitosis (urticaria
pigmentosa). |
| 5. Urticaria
idiopática. |
Aunque el conocimiento del
papel concreto de los mediadores del mastocito y su modulación en la urticaria es escaso,
los mecanismos implicados en la inducción de la urticaria se han estudiado ampliamente
durante varias décadas (Fig.1). Existen numerosas sustancias capaces de inducir
reacciones urticariformes, e incluso anafilácticas, independientes de mecanismos
inmunológicos, los cuales se han implicado en los mecanismos patogénicos de la urticaria
(Tabla II), aunque no queda claro por qué sólo determinados individuos reaccionan
a estos liberadores de histamina.
Tabla II. Sustancias inductoras de liberación de
histamina, a través de mecanismos no inmunológicos |
| Fármacos:
Morfina.
Codeína.
Curare.
Polimixina B.
Dextrano.
Manitol.
Clorpromazina.
Protamina.
Péptidos básicos:
Bradiquinina.
Melitina.
Sustancia P.
Enzimas:
Fosfolipasa A2.
Quimotripsina.
Peroxidasa
+ H2O2.
Xantina-oxidasa. |
Hormonas: ACTH.
Parathormona.
Somatostatina.
Agentes diversos:
Endotoxinas.
Neurotensina.
Sustancia 48/80.
Acetilcolina.
Proteína A.
Formilpéptidos.
Citokinas.
Concavalina A.
Estímulos citotóxicos:
Complemento.
Policationes.
Lisolecitina.
Posfolípidos.
Detergentes. |
Figura 1
Figura 1. Representación esquemática de los
mecanismos patogénicos de la urticaria. El mastocito constituye la célula efectora
central, pudiendo ser estimulado por diversos agentes, con la consiguiente liberación de
mediadores, en especial la histamina. La intensidad de esta liberación de sustancias
puede ser estimulada o inhibida por determinadas sustancias moduladoras. LT = leucotrieno;
IL = interleukina; FNT = factor de necrosis tumoral; FEC-GM = factor estimulador de
colonias de granulocitos y macrófagos; PDGF = factor de crecimiento plaquetar; TGF =
factor de crecimiento transformador; RANTES = regulated upon activation, normal T cell
expressed and secreted.
Experimentalmente se ha comprobado que la estimulación
intradérmica del mastocito provoca un habón con un eritema periférico de manera
inmediata, que es transitorio. Ocasionalmente, esto se sigue durante varias horas de una
sensación de quemazón o prurito, con eritema y edema en la zona de la inyección. Esta
reacción tardía tiene su máxima expresión a las 6 horas, y desaparece en 24 a 48
horas. En el momento de mayor actividad, existe un infiltrado inflamatorio a nivel
perivascular compuesto por células mononucleadas, neutrófilos, eosinófilos y
basófilos. Los vasos se encuentran dilatados y existe un claro edema de la zona, sin que
el endotelio vascular esté afectado. A las 24 horas, el infiltrado inflamatorio
desaparece, persistiendo sólo los linfocitos (4).
Causas de urticaria
Estrictamente hablando, las razones por las que personas
previamente sanas desarrollan alergia o intolerancia a sustancias internas o externas con
el resultado de reacciones urticariformes, quedan poco claras. Existe un amplio número de
agentes inductores de la respuesta del mastocito a partir de varios mecanismos. Estos
factores desencadenantes llegan a los mastocitos dérmicos en forma de alergenos externos,
pseudoalergenos, agentes infecciosos, o sustancias producidas en el curso de enfermedades
sistémicas (2). Los principales agentes desencadenantes se resumen a continuación:
1. Factores alimentarios. La urticaria
crónica debida a reacciones de intolerancia a determinados alimentos se basa
principalmente en mecanismos pseudoalérgicos. En la urticaria aguda, las reacciones tipo
I mediadas por IgE son poco frecuentes, pero deben descartarse en el caso de ingestión de
determinados alimentos poco tiempo antes del inicio de la sintomatología. Las reacciones
a algunos alergenos contenidos en los alimentos están mediadas por IgE o IgG, pero los
alimentos también contienen sustancias que provocan la liberación de histamina por
mecanismos no inmunológicos (Tabla III), o inducen sintomatología
clínica debido a la acción de aminas vasoactivas u otros agentes farmacológicos (5,6).
Tabla III. Alimentos capaces de inducir reacciones
urticariformes |
| Mediados por IgE |
Aminas vasoactivas |
Otros mecanismos |
Pescado
Marisco
Leche
Nuez
Judías
Patatas
Apio
Perejil
Cereales
Arroz
Plátano
Polen
Naranja
Manzana
Chocolate
Verduras |
Queso
Cerveza
Vino
Embutido
Pescado
Alimentos en conserva
Piña
Aguacate
Carne
Plátanos |
Ciruela
Judías
Cafeína
Cebolla
Melón
Cítricos
Tomate
Fresas
Champiñones
Levaduras
Aldehídos alifáticos
Colorantes azólicos
Deriv. del ác.benzóico
Salicilatos
Mentol
Etanol
Glutamato, aspartato |
2. Fármacos. En menos de un 25% de
reacciones adversas a fármacos se ven implicados mecanismos alérgicos, poniéndose de
manifiesto en forma de urticaria, angioedema y, más raramente, shock anafiláctico. Los
antibióticos son la causa más frecuente de reacciones anafilácticas, siendo la
penicilina el fármaco que ocupa el primer lugar. Entre los fármacos implicados con mayor
frecuencia figuran: penicilina y derivados, sulfamidas, tetraciclinas, estreptomicina,
tuberculostáticos, aciclovir, tiabendazol, antiinflamatorios, analgésicos, sedantes,
hipnóticos, carbamazepina, etosuximida, diuréticos, laxantes, anticonceptivos orales,
anestésicos locales, antidiabéticos orales, fármacos tiroideos, vacunas, amiodarona,
procainamida, sangre y derivados, heparina, anticuerpos monoclonales, citokinas,
interferones, corticoesteroides, inhibidores de la ezima conversora de la angiotensina,
etc. (2).
3. Pseudoalergias. Son enfermedades mediadas por
mecanismos no-inmunológicos, que clínicamente se asemejan a las reacciones por
hipersensibilidad tipo I. Constituyen factores patogénicos importantes en la urticaria
aguda, pero en particular en la urticaria crónica. Las reacciones de este tipo mejor
conocidas son aquellas debidas a la aspirina y otros antiinflamatorios no esteroideos. Se
trata de reacciones dosis-dependientes, y pueden ponerse de manifiesto sin necesidad de
una sensibilización previa (7).
4. Infecciones e infestaciones. Pese a su elevada
frecuencia, las bacterias sólo provocan reacciones urticariformes raramente,
probablemente debido a que inducen la síntesis de IgG más que IgE. Sólo unas pocas
especies de bacterias se han implicado como posibles causas de urticaria (estreptococo,
vibrios, micoplasma, pseudomonas y helicobacter). Por lo que respecta a las infecciones
víricas responsables de urticaria, las más frecuentes son las del tracto respiratorio
superior, hepatitis aguda, Coxsackie, herpes y virus de Epstein-Barr. Las infecciones por
hongos capaces de provocar urticaria se deben a diferentes formas de candidiasis. Por otra
parte, la lista de parásitos capaces de desencadenar una urticaria es larga (Giardia,
Entamoeba, Trichomonas, Plasmodium, Oxyura, Strongiloides, Onchocerca, Echinococci,
Schistosoma, Trichinella, Toxocara, etc), y es debido al bien conocido papel de los
parásitos como estímulo de una respuesta inmune mediada por IgE (2).
5. Enfermedades sistémicas. Raramente la urticaria
crónica se asocia a enfermedades internas, siendo las enfermedades autoinmunes y las
neoplásicas los procesos más frecuentes (8).
El mastocito
El mastocito es la célula implicada de manera más
directa en la patogenia de la urticaria, ya que es la célula capaz de sintetizar y verter
en su degranulación la mayor parte de los mediadores esenciales de la respuesta
inflamatoria.
La densidad aproximada de mastocitos en la piel humana
oscila entre 7000 y 12000 células/mm3. Los mastocitos tienen un tamaño aproximado entre
8 y 15 µm, con un núcleo central prominente, y numerosos gránulos
intracitoplasmáticos. La característica metacromasia tintorial con colorantes básicos
se debe a su alto contenido en heparina (9).
La membrana citoplasmática del mastocito es muy rica en
receptores para las porciones Fc de las IgE, así como para factores del complemento.
La activación de los mastocitos puede realizarse por
diversos mecanismos: 1) por hipersensibilidad inmediata, dependiente de la IgE; 2) por la
formación de complejos inmunes que pondrían en marcha la cascada del complemento; y 3)
por estímulos directos no mediado inmunológicamente (frío, calor, radiación
ultravioleta,...). Todos estos procesos conducen a la degranulación del mastocito, con la
consiguiente liberación de grandes cantidades de histamina y otros mediadores de la
respuesta inflamatoria (4).
Mediante técnicas de inmunohistoquímica determinando la
composición en proteasas de los gránulos citoplasmáticos de los mastocitos, se han
identificado dos tipos: las células que contienen quimasa y triptasa (MQT), y las que
contienen sólo triptasa (MT). Las primeras predominan en la piel y en la submucosa
intestinal, mientras que las segundas predominan en el pulmón y mucosa gastrointestinal
(3)
Una vez activados, los mastocitos liberan gránulos
secretores, los cuales contienen un gran número de mediadores. La duración de las
lesiones en la urticaria crónica idiopática (a menudo, de más de 12 horas), junto al
hecho de que los antagonistas H1 y H2 sólo alivien parcialmente las manifestaciones
clínicas de la urticaria, hacen probable que otras sustancias diferentes a la histamina
secretadas por los mastocitos u otras células, también jueguen un papel en la
patogénesis de la urticaria (10).
Mediadores mastocitarios
Histamina. La histamina es una sustancia que se
libera en los tejidos como consecuencia de procesos inflamatorios o traumáticos. Su
actividad biológica se conoce desde 1910, al observarse su acción estimulante sobre el
útero a partir de extractos del cornezuelo del centeno.
Su biosíntesis en el ser humano tiene lugar a partir de
la L-histidina, mediante la enzima L-histidina-descarboxilasa. Por otra parte, su
degradación tiene lugar a través de dos vías alternativas; cada paso metabólico de
estas dos vías posee inhibidores específicos que se utilizan en terapéutica. El
organismo tiene importantes mecanismos para destruir la histamina endógena, ya sea por
acetilación, metilación, u oxidación (4).
Los efectos farmacológicos de la histamina
son bien conocidos, y se resumen en la tabla IV.
Tabla IV. Efectos farmacológicos de la histamina |
| Contracción del músculo
liso a nivel bronquial e intestinal. |
| Relajación de vasos
sanguíneos de pequeño calibre y constricción de grandes venas. |
| Aumento de la
permeabilidad capilar. |
| Formación de edema,
eritema y tumefacción. |
| Regulación de la
migración leucocitaria. |
| Estimulación de
terminaciones nerviosas sensitivas. |
| Contracción uterina. |
| Estimulación de
glándulas salivares, pancreáticas y lagrimales. |
El papel de la histamina como mediador en
la urticaria se fundamenta en su presencia a nivel de los mastocitos y basófilos
circulantes, así como en la respuesta favorable de la enfermedad al tratamiento con
fármacos anti-histamínicos. Sin embargo, en los pacientes afectos de urticaria, no se
han objetivado aumentos del nivel de histamina libre en sangre ni otros fluidos. Esto se
debe a que la histamina, una vez liberada, se metaboliza rápidamente, o bien se destruye
enzimáticamente, en el interior de los vasos sanguíneos. Los metabolitos finales, que
carecen de actividad famacológica, son excretados por la orina (11).
La histamina se une a los receptores H1 y H2 de los vasos
sanguíneos a nivel de la piel, provocando vasodilatación y un incremento de la
permeabilidad vascular que se manifiestan en forma de eritema y edema, respectivamente. La
histamina induce la sensación de quemazón mediante la activación del reflejo axoniano,
con la consiguiente liberación de neuropéptidos. Parece ser que la inducción de la
sensación de quemazón y el prurito son mediados única y exclusivamente por receptores
del tipo H1. En ratones, la histamina también induce la aparición de
leucocitos en las vénulas post-capilares a través de mecanismos dependientes de la
selectina-D, pudiendo así contribuir al acúmulo de células inflamatorias (10).
Proteoglicanos. Los proteoglicanos altamente
sulfatados, como la heparina, son los responsables de la metacromasia del mastocito cuando
éste se tiñe con colorantes básicos. La heparina y el condroitín sulfato E se asocian
a los mastocitos, mientras que el condroitín sulfato A predomina en los basófilos
humanos. Las funciones biológicas de los proteoglicanos a nivel del mastocitos no están
claras, y se cree que podrían regular la estabilidad y la actividad de muchos de las
enzimas presentes en los gránulos citoplasmáticos. La heparina tiene actividad
anticoagulante, anticomplemento, antikalicreína, y produce la autoactivación del factor
de Hageman. Sin embargo, cuando la heparina se satura con triptasa, su actividad
anticoagulante se atenúa (3).
Proteasas neutras. Las proteasas neutras son
enzimas que catalizan la ruptura de las uniones peptídicas, y lo hacen en condiciones
óptimas a pH neutro. La triptasa se concentra selectivamente a nivel de los gránulos
secretores de los mastocitos, liberándose junto a la histamina durante la degranulación
mastocitaria. La quimasa es la enzima responsable de la actividad quimotripsina-like en
los mastocitos humanos.
Mediadores lipídicos sintetizados "de novo".
La prostaglandina D2 y el leucotrieno C4 son los principales mediadores lipídicos que se sintetizan y
liberan durante la degranulación mastocitaria. Ambos derivan del ácido araquidónico
(3,12). La PGD2 posee propiedades quimiotácticas para los neutrófilos humanos y,
al igual que la PGI2, es un potente inhibidor de la agregación plaquetaria (12).
Citokinas. Los mastocitos humanos ubicados en la
dermis también son capaces de generar diferentes citokinas, incluyendo interleucina-4
(IL-4), interleucina-8 (IL-8) y factor de necrosis tumotal alfa (FNT-a). Por otra parte, los
mastocitos a nivel pulmonar han demostrado ser una fuente importante de IL-4, IL-5, IL-6 y
FNT-a. Las
líneas celulares de las leucemias de células mastocitarias humanas y murinas secretan un
número de citokinas adicionales, incluyendo IL-3 y factor estimulante de colonias de
granulocitos y macrófagos (FEC-GM), y de quimoquinas, que incuyen RANTES y la proteína
inflamatoria macrofágica 1a (2,3,10).
El papel de los mediadores mastocitarios en la urticaria
crónica, dejando de lado la histamina, no se ha definido completamente, aunque pueden ser
importantes en la regulación del reclutamiento de células inflamatorias y en el
desarrollo del habón. La prostaglandina D2 y el leucotrieno C4 son vasodilatadores e incrementan la permeabilidad vascular. El
FNT-a, la
IL-4 y el leucotrieno C4 (probablemente después de su conversión a leucotrieno D4) regulan la
adhesión molecular a células endoteliales y promueven la adhesión leucocitaria. La
proteína inflamatoria macrofágica 1a y el RANTES son factores quimiotácticos para los eosinófilos in
vitro, pudiendo provocar la acumulación de los mismos in vivo.
De manera similar, la IL-8 puede provocar acumulación de
neutrófilos y la liberación de enzimas almacenadas. La IL-3, IL-5 y FEC-GM son,
asimismo, factores importantes en la proliferación, diferenciación, maduración y
viabilidad de los eosinófilos.
La posición de los mastocitos cerca de terminaciones
nerviosas sensoriales facilita la posible implicación de los neuropéptidos. El
polipéptido intestinal vasoactivo, la somatostatina y la sustancia P, provocan la
degranulación del mastocito (10,12).
Basófilos
Los basófilos son similares a los mastocitos en cuanto a
que expresan el receptor IgE de alta afinidad (FceRI), contienen gránulos secretores y, cuando son estimulados,
liberan histamina y LTC4. Sin embargo, no contienen PGD2 ni otras
proteasas (a excepción de pequeñísimas cantidades de triptasa). Ambas células derivan
de las células precursoras de la médula ósea pero, a diferencia de los mastocitos, los
basófilos completan su maduración en la misma médula ósea. Además de ser una posible
fuente de histamina, los basófilos podrían estar implicados en la persistencia de las
lesiones habonosas en la urticaria crónica idiopática (10).
Activación de mastocitos y basófilos
Tanto los mastocitos como los basófilos expresan FceRI. Este receptor está
constituido por cuatro cadenas polipeptídicas transmembrana (una a, una b y dos g). El segundo dominio de la
porción extracelular de la cadena a se une al dominio central Ce3 de la región Fc de la IgE
(13,14).
Los mastocitos y basófilos se activan mediante
entrecruzamiento con los receptores FceRI, habitualmente vía superficie-antígeno-IgE específica (15).
El entrecruzamiento de los receptores FceRI es sólo uno de los
desencadenantes para la degranulación de estas células. La respuesta a otros
secretagogos es célula-específico. Así, el factor del complemento 5a provoca la
liberación de histamina a partir de basófilos y mastocitos que contienen triptasa y
quimasa. Por otra parte, el fMLP (formil-Met-Leu-Phe) induce la liberación de histamina a
únicamente a partir de los basófilos, y la morfina, el péptido intestinal vasoactivo,
la somatostatina y la sustancia P, activan los mastocitos que contienen triptasa y
quimasa.
Urticaria crónica y angioedema
asociados a autoinmunidad tiroidea
Avances recientes en la comprensión de la patogénesis de
la urticaria crónica apoyan la teoría de que muchos casos pueden constituir un indicio
de un proceso autoinmune subyacente (16).
Desde 1983, se ha sugerido la asociación de la urticaria
crónica con enfermedades tiroideas autoinmunes. Leznoff y cols. observaron que en 17 de
140 pacientes afectos de urticaria (12.1%), los títulos de anticuerpos antitiroideos se
encontraban elevados, frente al 5.6% del grupo control, hecho estadísticamente
siginificativo (17). En una serie más amplia, se evidenciaron autoanticuerpos
antitiroideos en 90 de 624 (14.4%) pacientes afectos de urticaria crónica, con una
proporción mujer/hombre de 7:1 (18).
Existe un amplio espectro de procesos autoinmunes que se
han asociado a urticaria, tales como la enfermedad de Addison, diabetes mellitus, anemia
perniciosa y vitíligo (19).
El mecanismo por el cual la autoinmunidad tiroidea se
asocia a urticaria es poco conocido. Existen publicaciones que confirman que a nivel de la
piel afecta en pacientes con urticaria crónica o angioedema, el infiltrado inflamatorio
se compone de linfocitos CD4 activados, monocitos, neutrófilos y eosinófilos. Estas células
estimularían el mastocito mediante la liberación de factores liberadores de histamina,
FEC-GM, IL-1 e IL-3 (20).
En 1993, Hide y colaboradores publicaron un artículo que
demostraba que algunos pacientes con urticaria crónica poseían autoanticuerpos IgG
liberadores de histamina dirigidos contra la subunidad a del receptor IgE de alta afinidad
(FceRI). El
entrecruzamiento de los receptores IgE inducido por autoanticuerpos puede ser un mecanismo
importante en la patogénesis de la urticaria crónica y otras alteraciones de la célula
mastocitaria (13).
Es poco probable que la hormona tiroidea por sí misma
tenga algún efecto in vivo sobre la respuesta vascular cutánea a la histamina.
Sin embargo, la hormona tiroidea se ha utilizado en el tratamiento de la urticaria y/o
angioedema en pacientes con demostrada autoinmunidad tiroidea, a dosis variables entre
0.025 y 0.1 mg/día (16).
Angioedema
El angioedema o edema angioneurótico constituye un grupo
de alteraciones de etiología multifactorial, pero con una expresión clínica similar
(21), pudiéndose distinguir entre angioedema adquirido y angioedema familiar (Tabla V).
Más de un 90% de todos los angioedemas crónicos son idiopáticos, y los angioedemas
hereditarios constituyen menos de un 1% de todos los angioedemas. El angioedema
hereditario se clasifica en tres tipos bien definidos, siendo el tipo I el más frecuente
(85%), con una herencia autosómica dominante. El gen del C1-INH se ha identificado a
nivel del cromosoma 11 (11q12-q13.1). El C1-INH es el único inhibidor plasmático
conocido de C1r y C1s, las proteasas activadas de la primera fracción del complemento. El
C1-INH es también el principal inhibidor plasmático del factor de Hageman activado. Por
otra parte, el C1-INH es uno de los principales inhibidores de la kalicreína. Por tanto,
el C1-INH jugaría un papel importante en la regulación de la activación de la vía
clásica del complemento y del sistema de contacto. El déficit del C1-INH permite la
autoactivación del primer componente del complemento, con el consumo de C4 y C2,
impidiendo la formación de una convertasa del C3 efectiva (22).
La mayoría de angioedemas adquiridos tienen
lugar en asociación con diferentes tipos de urticaria, aunque no se ha definido un
mecanismo fisiopatológico preciso (21).
Tabla V. Clasificación patogénica del angioedema (9) |
| 1. Angioedema adquirido. Causas alérgicas.
Causas pseudoalérgicas.
Sustancias liberadoras de histamina.
Estimulación física.
Inhibidores de la enzima conversora de la
angiotensina.
Enfermedades por inmunocomplejos.
Síndromes linfoproliferativos con C1-INH normal.
Déficit adquirido de C1-INH.
Tipo I: enfermedades linfoproliferativas u otras
enfermedades sistémicas.
Tipo II: Complejos idiotipo-antiidiotipo con
consumo elevado de C1-INH.
Tipo III: anticuerpos anti-C1-INH.
Angioedema episódico con hipereosinofilia.
Déficit de carboxipeptidasa-N.
Déficit de inactivador de C3b.
Angioedema idiopático. |
| 2. Angioedema familiar. Angioedema hereditario.
Tipo I: ¯ síntesis C1-INH.
Tipo II: C1-INH inactivo.
Tipo III: unión proteínas C1-INH.
Angioedema familiar vibratorio. |
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| Sumario
|